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26 de Junio: Día Internacional en Apoyo a las Víctimas de la Tortura

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Usar la violencia contra la violencia es un contrasentido: el uso de la violencia, engendra todavía más violencia.

26 JUN 2018 · Lectura: min.
26 de Junio: Día Internacional en Apoyo a las Víctimas de la Tortura

En 1997 Naciones Unidas, decretó el día de hoy como el Día Internacional en Apoyo a las Víctimas de la Tortura.

Las personas somos capaces de provocar sufrimiento a otras personas, practicando directamente la violencia sobre éstas o mirando para otro lado cuando vemos que otros se comportan de forma violenta con ellas y no intervenimos para auxiliarlas. Causar sufrimiento a otros es una forma de deshumanizarnos, es el fracaso de la razón, del diálogo, del pacto, de la tolerancia…

Justificar la violencia en nombre de la seguridad, del bienestar social, de la justicia o de la protección del Estado comporta que "todo esté permitido". Pero el Estado no debería pasar por encima de los derechos de sus propios ciudadanos, o de los ciudadanos de otras latitudes. Ello supone su descrédito ante los ciudadanos pacíficos.

Con la práctica del "ojo por ojo" no conseguiremos frenar la violencia, al contrario, sólo conseguiremos un aumento de la tensión, una escalada conflictual y, en demasiadas ocasiones, el sufrimiento ajeno y el propio. En este sentido, actos tan violentos como la tortura o la pena de muerte solo dan a las personas un ejemplo de atrocidad.

No creo que deba usarse la violencia bajo ningún concepto, excusa o premisa. Por lo tanto el límite de la violencia debería ser cero. No deberíamos tolerar ningún tipo de violencia por razón de género, edad, religión, ideología política, condición sexual... etc.

Nada justifica el uso de la violencia, ni siquiera para salvar otras vidas. Las intervenciones violentas para proteger vidas inocentes, ante la violación sistemática de sus derechos, por "criterios humanitarios", el llamado derecho de injerencia, es, en mi opinión, una excusa para no acabar de otras maneras pacíficas con el sufrimiento de esos inocentes. Además, generalmente este tipo de intervenciones se utilizan únicamente cuando interesa económica o políticamente al Estado que interviene, es decir, cuando el Estado obtiene algún beneficio a cambio. En conflictos donde los estados no obtienen ningún rédito, los inocentes siguen sufriendo solos y de forma sistematizada la violación de sus derechos básicos. En la misma línea situaría yo el derecho de legítima defensa o la defensa propia. Utilizar la violencia para defenderse de un acto violento representa justificarla y eximir al que la practica de su propia culpabilidad.

Afortunadamente, ya está demostrado que se pueden obtener fines justos usando métodos noviolentos. Basten como ejemplo la labor de las diferentes Organizaciones No Gubernamentales que trabajan por la igualdad y la justicia, o los movimientos ecologistas, feministas y pacifistas, entre otros tantos, que son capaces de seguir luchando, sin utilizar armas ni ningún otro tipo de violencia, para conseguir fines pacíficos y justos.

Para la construcción y el mantenimiento de la paz, la aplicación de la justicia para todos, para poder cubrir las necesidades básicas y, en definitiva, cumplir con los derechos humanos es imprescindible utilizar métodos y medios no violentos.

¿Qué ejemplo, qué mensaje estamos dando a los que queremos salvar, si para ello hemos tenido que torturar o matar? No pretendo parecer ingenua, la tortura existe y se aplica en todo el mundo en nuestros días. No por ello voy a dejar de condenarla y no por ello voy a dejar de creer que es posible obtener justicia mediante la aplicación de métodos pacíficos y que lo que tenemos que enseñar a nuestros niños y jóvenes es que, mediante la violencia, sólo se consigue deshumanización, no libertad ni igualdad.

No creo que los seres humanos tengamos en nuestra esencia el ser potenciales torturadores, todo lo contrario, creo que lo que va en nuestra esencia es el amor por el otro. Es hora, pues, de abandonar la violencia y recuperar el respeto y el amor por los demás y por nuestro entorno, por todos los seres vivos.

Escrito por

Alicia Navarro Psicóloga

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