¿Por qué el castigo físico no funciona?

¿Es el castigo físico una herramienta útil para educar? La disciplina nos ayuda a corregir y tener el control del comportamiento de los hijos. Descubre las desventajas del castigo físico.

15 MAR 2016 · Última modificación: 3 DIC 2020 · Lectura: min.

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¿Por qué el castigo físico no es un buen recurso?

La disciplina nos ayuda a corregir y tener el control del comportamiento de los hijos. Sin embargo, muchos equiparan el concepto de disciplina con métodos punitivos como el castigo físico.

El cachete, el azote, la bofetada son formas de castigo físico frecuentes y aceptadas por los padres para corregir y controlar a los hijos. Además puesto que el efecto inmediato del castigo físico es habitualmente la obediencia del hijo, es probable que los padres tiendan a usarlo en el futuro.

Pero este tipo de castigos para niños ¿son realmente eficaces? ¿No usarlos significa permisividad y falta de control? Aunque el castigo físico o el castigo corporal tienen un efecto inmediato en la conducta del menor, no es la mejor forma de inculcar disciplina.

¿Por qué es malo el castigo físico?

El azote o la bofetada enseñan al menor que la agresión es una buena forma de conseguir lo que queremos y de modificar el comportamiento de las demás personas. Si un niño recibe una bofetada por tocar algo que no es suyo, lo más probable es que el niño repita esa conducta, cuando alguien le coja alguna cosa responderá de la misma manera que ha visto en su casa. Por este motivo, los niños castigados reciben un modelo que no es bueno para el desarrollo de su personalidad.

1.    Es percibido con injusto

El castigo es percibido como injusto y arbitrario por parte de los hijos. Lo que hace que el menor se muestre cada vez más desafiante. Además daña la autoestima del niño y hace que se distancie más de los padres. Los castigos corporales son vistos por los niños como un desafío por parte de la autoridad de los padres.

2.    Se acostumbran de forma rápida

Los menores se acostumbran con rapidez al cachete o la bofetada, razón por la cual resultan cada vez menos eficaces y los padres tienen que incrementar su frecuencia e intensidad progresivamente para lograr los efectos iniciales.

3.    No ayuda a entender el mensaje

El castigo corporal no ayuda a que el niño interiorice y entienda el mensaje que se le quiere transmitir, sino que le enseña a que no debe comportase de determinada manera, a que no debe de tocar algo, etc. Y solo en presencia de las personas que aplican el castigo.

¿Cómo afectan los castigos físicos a los niños?

No existen argumentos a favor de los castigos físicos ya que este es un recurso que los padres no deberían usar. El castigo corporal puede afectar a los niños no sólo de manera física sino también de forma psicológica.

¿Cómo afecta el castigo físico?

1.    Perjudicamos su autoestima

Con el uso de la violencia para educar solo conseguimos mermar su autoestima, generando sentimientos de poca valía. A la larga influye en la salud mental de los menores que acaban desarrollando ansiedad o depresión, junto a unas expectativas muy pobres acerca de sí mismos, de quienes son y de sus capacidades.

2.    Se normaliza la violencia

El castigo físico no educa, solo sirve para que se sometan a las normas, por miedo a un castigo mayor, o por el contrario pueden desarrollar un sentimiento de querer transgredir las normas, adoptando a su vez una conducta violenta hacia quienes le agreden y por extensión hacia los demás, porque al pegar lo que les estamos transmitiendo es que impera la ley del más fuerte, del que se impone. De este modo se incorpora la violencia como un estilo de vida, teniendo una visión negativa de las personas y de la sociedad en su conjunto. El mundo es percibido como amenazante, pues se ha fomentado la desconfianza.

3.    Deteriora las relaciones familiares

El castigo físico deteriora las relaciones familiares y no hay comunicación entre sus miembros, pues se impone la conducta impulsiva, a la reflexión. Se crece con dificultades para el autocontrol de las emociones.

¿Cómo educar bien sin el castigo?

Cada vez más la sociedad en su conjunto va tomando conciencia de que los castigos para niños para educar no sirven. Vamos entendiendo que no deja de ser un acto violento para corregir tal vez otro acto violento, lo cual es una incoherencia. Ser coherente es un principio básico a tener en cuenta los adultos como educadores. Coherencia con lo que decimos y con lo que hacemos, porque a menudo se educa más con nuestra conducta y de qué modo resolvemos los conflictos. Por si todavía hay alguna duda, el uso del castigo físico o los insultos son hechos humillantes que provocan en los menores sentimientos de inferioridad, rabia, tristeza, sentimientos de soledad y abandono. También culpa.

El castigo físico y las humillaciones se producen ante la falta de recursos educativos para afrontar un reto que les marcan los hijos con su conducta inadecuada. Algunos padres justifican su actitud como una corrección educativa, pero pegar o humillar nunca puede ser educativo, es un acto violento de un adulto a un menor, de consecuencias muy negativas que marcan el desarrollo evolutivo para siempre. El psicólogo es el profesional encargado de ayudar a los padres a encontrar recursos para afrontar los retos educativos que les marcan los hijos con su conducta.

Muchos padres creen que prescindir del castigo físico es sinónimo de falta de disciplina, excesiva permisividad o que sus hijos no aprendan a respetar la autoridad. Todo esto son creencias erróneas, existen otras muchas estrategias más eficaces para corregir y controlar el comportamiento de los hijos como el refuerzo positivo, la explicación de lo que es correcto e incorrecto, coste de respuesta, el establecimiento adecuado de normas y límites, que no dañan las relaciones familiares y fomentan la autonomía del menor. Además los castigos corporales no hacen que los hijos problemáticos aprendan qué está mal en su comportamiento. Es por este motivo que estos tipos de castigo no tienen buenos resultados.

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Escrito por

Psicolari

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Bibliografía

  • Glicksman, E. (2019, May). Physical discipline is harmful and ineffective. Monitor on Psychology, 50(5). http://www.apa.org/monitor/2019/05/physical-discipline
  • Durrant, J., & Ensom, R. (2012). Physical punishment of children: lessons from 20 years of research. CMAJ : Canadian Medical Association journal = journal de l'Association medicale canadienne, 184(12), 1373–1377. https://doi.org/10.1503/cmaj.101314

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