5 Claves para evitar las peleas familiares en Navidad

La Navidad ha llegado y, con ella, las inevitables comidas familiares en las que, en muchas ocasiones, hay que coincidir con parientes con los que no se tiene una buena relación.

22 DIC 2014 · Lectura: min.
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La Navidad ha llegado y, con ella, las inevitables comidas y cenas familiares en las que, en muchas ocasiones, hay que coincidir con parientes o amigos con los que no se tiene una relación del todo fluida. Lo ideal sería poder evitar estas situaciones pero, en los casos en los que no sea posible ¿cómo se debe actuar frente a las temidas discusiones? ¿Qué se puede hacer para que no afecten a la buena marcha emocional de las fiestas?

No crearse falsas expectativas

Tiende a pensarse que en estas fechas todo el mundo debe olvidar los conflictos y pasarlo bien a costa de lo que sea. Pero este pensamiento puede derivar en importantes enfados y frustraciones cuando las cosas no transcurren como se espera.

Lo mejor es intentar estar tranquilo y no forzarse a estar bien simplemente porque "es lo que toca", sino porque realmente se haya trabajado personal y familiarmente para conseguirlo. De hecho, conviene hacer especial hincapié en la resolución previa de los conflictos familiares o la aceptación de que hay circunstancias cuyo cambio no depende de uno mismo –en cuyo caso, habrá que buscar formas nuevas para afrontarlo.

Limitar los compromisos que se adquieren

Es posible que haya compromisos familiares o laborales completamente ineludibles, pero es importante establecer prioridades y no sentirse obligado a acudir a todas las comidas, ni culpable si finalmente se decide no asistir.

Para ello, conviene apuntar en un calendario todas las celebraciones a las que haya que acudir y diferenciar las que son imprescindibles de las que no y a las que realmente apetece asistir. Un exceso de responsabilidad en estos casos por formar parte de todos los eventos suele provocar agotamiento físico y mental y derivar en situaciones emocionales desagradables.

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Evitar los temas de conversación especialmente sensibles

Puede parecer una afirmación obvia, pero en los encuentros familiares conviene evitar temas de conversación especialmente sensibles, tanto generales –política, religión, etc.- como si aluden a cuestiones familiares concretas y conflictivas.

Si se desea hablar de un tema específico con alguno de los asistentes y no se puede hacer en otra ocasión, hay que acercarse a él preferiblemente después de la comida o la cena y en un entorno relajado. Entonces, se expondrán las razones propias con tranquilidad y sin intentar imponer los argumentos o las valoraciones.

Comer y beber con moderación

Los excesos en la comida y en la bebida tienden a generar una sensación de desinhibición que podría derivar en situaciones incómodas para uno mismo –sobre todo a posteriori- y para el resto de comensales. No es necesario mantenerse completamente abstemio, pero sí es fundamental controlar la cantidad de alcohol que se ingiere para evitar provocar cualquier tipo de conflicto o malentendido.

No alargar las sobremesas

Tanto si se acude a una celebración como si se recibe a los invitados en casa, hay que delimitar de alguna forma los tiempos de la misma. Compartir mesa y mantel puede ser una experiencia más o menos llevadera e, incluso, gratificante, pero alargar innecesariamente una sobremesa puede acabar desencadenando peleas que se habrían evitado fácilmente.

El cansancio acumulado, la falta de temas de conversación o la sensación de incomodidad que puede aparecer suelen ser los detonantes principales. Para evitarlos, no hay nada mejor que una retirada a tiempo poco después del brindis final.

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