Acerca del juego patológico

¿Qué podemos hacer cuando nos damos cuenta de que nuestro familiar es un jugador patológico? ¿Qué pasos tomar? ¿A quién acudir?

16 NOV 2015 · Lectura: min.

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Acerca del juego patológico

Los familiares y allegados al jugador patológico son los primeros que deben dar la voz de alarma acerca del problema que pueden tener en casa.

El jugador patológico se caracteriza por:

  • Necesidad de apostar cantidades de dinero cada vez mayores para conseguir la excitación deseada.
  • Esta nervioso o irritado cuando intenta reducir o abandonar el juego.
  • Ha hecho esfuerzos repetidos para controlar, reducir o abandonar el juego, siempre sin éxito.
  • A menudo tiene la mente ocupada en las apuestas (p. ej., reviviendo apuestas pasadas o pensando en como conseguir dinero para apostar).
  • A menudo apuesta cuando siente desasosiego (soledad, culpabilidad, ansiedad, depresión).
  • Después de perder dinero en las apuestas, suele volver otro día para intentar ganar ("recuperar" las perdidas).
  • Miente para ocultar su grado de implicación en e! juego.
  • Pone en peligro o ha perdido una relación importante, un empleo o una carrera profesional a causa del juego.
  • Pide dinero a allegados para aliviar su situación financiera.

Las causas por las que se inicia una persona en el juego son muy diversas (deseo de ganar dinero, pasar un rato, superar la tristeza, el aburrimiento y la monotonía, integrarse en grupos, etc.), pero cuando se persiste en el juego se puede dar un proceso que normalmente puede durar de 1 a 20 años con una media de 5 años, que suele comenzar en la adolescencia.

Se han observado 3 fases en los jugadores patológicos:

  1. Fase de ganancia: la persona juega poco, lo hace en un contexto social y a veces consigue algún premio. Puede comenzar a dar gran importancia a las ganancias y a minimizar las pérdidas, lo que aumenta su optimismo y hace que se sienta mejor.
  2. Fase de pérdida: la conducta de juego pierde su contexto social y el jugador empieza a jugar en solitario, va aumentando progresivamente la frecuencia y cantidad de dinero invertido en el juego, lo que incrementa las pérdidas. La persona se va endeudando, por lo que juega más dinero para pagar las pérdidas y entra en un círculo vicioso. Comienza el deterioro familiar y laboral, está más irritable y se distancia de amigos y familiares.En esta situación es difícil que reconozca que tiene un problema. La familia puede darse cuenta haciéndose cargo de las deudas y presionando para que deje de jugar, a lo que el jugador responde con una tregua.
  3. Fase de desesperación: al cabo de poco tiempo el jugador recae en el juego, pero trata de ocultarlo. Los problemas financieros y las pérdidas económicas lo desbordan y a veces le llevan a cometer actos ilegales para conseguir más dinero. Cuando se descubren las mentiras el deterioro familiar es extremo, la persona se siente atrapada y sufre de malestar psicológico y físico intenso, puede entonces aumentar el consumo de alcohol. Los jugadores pueden solicitar ayuda, normalmente presionados por la familia, pero la motivación es mínima y la conciencia de tener un problema también. En la fase de desesperación sí existen mayores probabilidades de éxito, ya que la concienciación es mayor.

Consecuencias o problemas asociados al juego patológico

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El juego patológico produce consecuencias negativas y problemas en diferentes ámbitos: personal, familiar, social, laboral, económico y legal.

  • A nivel personal, los jugadores tienden a aumentar su consumo de alcohol y tabaco; sufren de sentimientos de culpa, irritabilidad, tensión, ansiedad, síntomas depresivos y trastornos psicosomáticos como dolores de cabeza, alteraciones del sueño, problemas estomacales, etc.
  • La familia es una de las áreas más dañadas por el juego, éste afecta de forma muy negativa al cónyuge y a los hijos del jugador. Las mentiras constantes en las que incurre el jugador para justificar sus deudas crean un clima de desconfianza y recelo, la comunicación se deteriora y los casos de separación y divorcio son corrientes. Los cónyuges sufren trastornos psicosomáticos y depresión. El juego tiene también un impacto negativo en los hijos, por las dificultades económicas en las que puede caer la familia, por la falta de tiempo y de cariño dedicado a los hijos y porque éstos son en ocasiones blanco de las disputas entre los padres.
  • El juego conduce a un aislamiento social y a un abandono de actividades o aficiones, además de una pérdida de amistades.
  • Los jugadores se implican menos en el trabajo y tienen menor atención y concentración en el mismo, con deterioros en el rendimiento laboral. Además, pueden incurrir en robos de dinero que pueden conducir al despido o a graves pérdidas económicas en trabajadores autónomos.
  • El área económica es una de las más afectadas por el juego y además es, habitualmente, la clave que hace descubrir a la familia que algo está pasando.

De todo lo dicho anteriormente, podemos concluir que el juego patológico es una adicción para la persona y un problema social donde se deteriora tanto el jugador como su entorno. Pedir ayuda y afrontar que se tiene es muy importante para la recuperación del jugador y su entorno.

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Escrito por

Vera Celada Victoria

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