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Alcoholismo: Causas y tratamiento

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

El alcoholismo no es una enfermedad, es un síntoma de un proceso neurótico. Para resolverlo es esencial trabajar las causas profundas a nivel inconsciente

17 SEP 2017 · Lectura: min.
Alcoholismo: Causas y tratamiento

El consumo de alcohol está muy extendido socialmente. Su consumo habitual no se suele ver como problemático hasta que la persona empieza a crearse problemas a nivel laboral, de pareja etc. A pesar de esta permisividad social, el alcohol es una droga con un fuerte efecto pernicioso para la salud y es una de las pocas sustancias por cuyo síndrome de abstinencia se puede morir. Pero, ¿cuáles son las causas profundas del alcoholismo y cómo podemos tratarlo?

Gracias al psicoanálisis, sabemos que una gran parte de nuestro ser permanece inconsciente. Habitualmente, los terapeutas usamos la metáfora de un iceberg en donde la parte que vemos sería nuestra parte consciente (una pequeña porción de todo el iceberg) y la mayor parte permenece sumergida y no visible tal como lo estaría nuestro inconsciente. En el caso del alcoholismo, así como en todas las patologías y síntomas, es necesario indagar en los procesos inconscientes (emociones, recuerdos, fijaciones, afectos, creencias, vivencias traumáticas etc.) para poder llegar a una solución real del problema. Muchas terapias trabajan meramente a nivel del yo, es decir, ofreciendo pautas de autocontrol, motivación o hábitos saludables, pero sin tomar en cuenta que, sin tratar los impulsos y emociones inconscientes, quizás estemos cargando aún más de culpa a la persona pues esta se verá con las herramientas para solucionar su problema pero se sentirá incapaz de usarlas por estar a merced de su inconsciente.

En el caso de los alcohólicos, es habitual encontrarnos con personas con un fuerte juez interno, lo que en psicoanálisis se llama superyó. Son personas muy reprimidas, en donde la agresividad está vuelta hacia sí mismas. Son a veces tímidos y callados y por lo general son incapaces de expresar sus deseos, necesidades, disconformidades etc. Por eso, vemos que cuando la persona consume alcohol, se obsesiona con reivindicaciones, quejas o reprobaciones, las cuales solo es capaz de expresar cuando ha bebido. Es por tanto fundamental trabajar esta represión, lograr que se pueda permitir expresarse de manera que se haga innecesario el uso del alcohol para poder desinhibirse. Hay que lograr que la inmadurez de la persona no siga impidiéndole hacer y decir lo que piensa sino es bajo el efecto del alcohol.

Esta inmadurez la vemos también en el hecho de la imposibilidad del alcohólico de enfrentar su realidad. Ante las dificultades, se produce un escape mediante un retroceso hacia etapas infantiles (fase oral). Ante los problemas que le causan angustia, el alcohólico vuelve a una etapa de fusión con la madre, la época del lactante, evadiéndose de la realidad y regresando a un momento de su desarrollo en el que no tenía que enfrentarse con la vida. Debemos por tanto, trabajar este aspecto y lograr que esta parte de la personalidad madure y pueda sostener la angustia de las situaciones difíciles.

Con un abordaje profundo, compromiso y cierta dosis de paciencia, la personalidad del alcohólico cambiará y dejará de tener que recurrir a la bebida para poder desinhibirse o para evadirse, superando el problema de la adicción además de lograr madurar en aspectos de su persona que le harán gestionar su vida de una forma mucho más satisfactoria.

Escrito por

David Busto Caviedes

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1 Comentarios
  • Rafael Vera

    Estudio genéticos demuestran predisposición al alcoholismo. Sin embargo estas consideraciones son bastante acertadas. Por otra parte, es necesario acabar con la víctima interna que tienen los pacientes alcohólicos.

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