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Antropología psicológica

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Acerca de tres funciones claves de nuestra psique.

15 MAY 2014 · Lectura: min.
Antropología psicológica

En la visión del pensador Tótila Albert, el primer período de la humanidad, que en la mitología se conoce como edad de oro y de eterna juventud, estaba estructurado a partir del elemento filial. Filiarcado: nómadas que para sobrevivir sacrificaban (canibalismo), o simplemente abandonaban a los progenitores que no tenían la capacidad de seguirlos. Este primer período puede ser reconocido en tiempos recientes en el pueblo esquimal, que abandona a sus ancionos incapacitados, para seguir la floración de la primavera con una mayor libertad. El predominio filial de esta época se caracteriza por su hiperindividualismo, por el predominio de la acción sobre los sentimientos y la inteligencia, de la agresión sobre el amor. En el filiarcado por fin, reconoce Tótila, al individuo independizado de los vínculos grupales y de cualquier control o régimen político de autoridad.

El segundo período, que para la mayoría de los antropólogos como Eisler, es considerado desde una prespectiva idealizadora del componente matriarcal y que tenía algo de relación con lo que en todas las culturas recibe el nombre de paraiso; es reconocido aquí como un período en el que el individuo se encuentra sometido simbióticamente al clan, es decir tiranía ejercida por el grupo sobre el sujeto que se encuentra devorado por los vínculos que le atan a la comunidad. Esta rendición a la comunidad aparece reflejada en la institucionalización de los sacrificios humanos propios de esta época, como bien muestra Campbell cuando describe la mitología de los primitivos pueblos agrícolas.El reconocimiento de este período se lo debemos a Bachofen (1815) que con enorme intuición sugirió la existencia de un primer subestadio de promiscuidad y predominio de la madre sin matrimonio; y otro segundo en el que las mujeres habrían asumido la propiedad exclusiva de los hijos y de la tierra a la vez que se institucionaliza el matrimonio como principio regulador, subestadio que coincidiría con el asentamiento de comunidades en territorios estables y con el nacimiento de la agricultura.

La sociedad patriarcal caracterizada por el dominio de unos pocos (Estado) sobre el resto de los individuos , representa el tercer momento que constituye nuestro modelo actual de predominancia de la figura paterna sobre la materna y la filial con el consiguiente desequilibrio tanto en lo colectivo como en el interior de nuestra psique. Los pueblos indoeuropeos fueron los conquistadores patriarcales que gracias a la doma del caballo y la metalurgia del hierro acabaron con las culturas matrísticas, de las que no se recogen signos que revelen que hayan existido en ellas guerras. En contraposición con la visión del feminismo de Eisler, Tótila concibe la salud de una sociedad en función del equilibrio entre tres, y no entre dos factores. Al no creer en un paraíso terrenal perdido,se interesa fundamentalmente por los estados sucesivos de desequilibrio entre los componentes”Padre”, “Madre” e “Hijo”de la mente humana, considerando que el equilibrio interno entre dichos componentes es lo que puede salvarnos de la conciencia patriarcal y todas sus funestas consecuencias y no la guerra entre los sexos, ni el culpabilizar al otro de una situación de desequilibrio que tiene un origen histórico. En resumidas cuentas, la transformación pasa por encaminarnos hacia una armonización de los factores paterno, materno y filial (tanto dentro de los individuos como dentro del entramado social).

Ciertamente,Tótila no pensaba que el cambio que necesitamos hacer en lo exterior fuera posible sin antes llevar a cabo esa transformación interna de equilibramiento entre esas tres “funciones” que puede exigir en el individuo un proceso psicológico que puede llevar mucho tiempo. Para él la función del principio paterno es “fecundar, producir, y dar forma al don de la vida, ya sea como pan o como creación atrística”;las funciones maternas son las de ” recibir, nutrir, educar, y devolver a la vida toda su esencia”,mientras que las funciones propias del hijo son las de ”crecer,aprender, desear y ser libre”.Se puede decir que los primeros pasos del movimiento feminista se caracterizaron por tratar de conseguir las prerrogativas y las “libertades” masculinas, supravalorando los roles de dominio y poder (sobre todo en el campo laboral y político) que hasta hace poco estaban en manos del varón, llegando incluso a una minusvaloración de las funciones y cualidades propias de la feminidad. El igualitarismo acabó convirtiéndose en rígida igualdad.La vía de salida del patriarcado , entrevista por Tótila, no entrañaba una rebelión edípica contra el padre absoluto, sino más bien el simple hecho de dejar de obedecerle.Revisando la experiencia de Ghandi en la India habrá que reconocer que asumir una actitud de “desobediencia civil” frente a la tecnocracia no es tarea fácil, y precisa, más que la actitud de rebelión adolescente, un profundo cambio interior que permita el equilibramiento de esos tres elementos; ya que “ los principios Padre, Madre e Hijo son independientes del sexo y la edad ”.

Ya la idea freudiana de una escisión psicológica entre un ”superyo” producto de la introyección de la cultura,y un “ello” biológico, apunta al mismo tema que señala Albert de la tiranía del principio paterno sobre el materno. El Análisis Transaccional, de inspiración freudiana, se acerca incluso en el lenguaje al propuesto por Tótila, al designar la vieja triada freudiana con la terminología alternativa de padre, niño y adulto.Partiendo de la idea de que la clave de nuestra liberación, tanto interna como sociocultural, reside en la integración de los tres componentes intrapsíquicos, es preciso encontrar el elemento que sintetize y armonize, esa enorme brecha abierta desde el comienzo de la vida humana.Siguiendo a Tótila ”necesitamos un mundo en el que el padre, la madre y el hijo presentes en nuestro interior, y en el seno de la familia humana, se amen”.

Únicamente el amor puede permitir dicha integración,ya que se trata no sólo de comunicación entre los diferentes niveles funcionales, sino el reconocimiento de que cada uno de ellos es parte importante y constitutiva de mi ser.Tótila hablaba de amores en plural, o de formas primordiales del amor; y Claudio Naranjo,continua reelaborando esta prespectiva; distinguiendo el amor paterno, orientado al mundo de los principios,las ideas y los ideales (amor a la belleza, a la justicia, al bien o a la vida) ; del amor materno basado en el dar al otro, en la compasión; del amor filial o amor que anhela recibir.El amor paterno es entendido por Claudio como amor-admiración, éste no se alimenta de eros sino que se acerca a lo que Platón entendía por philia,amor al Padre representado por los valores en los que el sujeto se “olvida de sí “y se entrega desinteresadamente a algo que no es ni uno mismo, ni alguien en concreto, sino más bien a valores y sentimientos universales mediante los cuales el sujeto trasciende sus límites habituales y se enlaza con los valores supremos, y con el proceso de socialización. Para este autor la sociabilidad ,no es un proceso más fruto de la experiencia cultural; sino que es una de nuestras funciones básicas que instintivamente el hijo aprende del padre, y que debido al desajuste de la mayoría de nuestras relaciones,tanto familiares como sociales e internacionales, se halla bastante deteriorado en nuestro estado actual.

El amor materno es redefinido por Claudio como amor-dar, o si se quiere por las palabras: ágape o caritas, amor que privilegia al otro, que supone una entrega al otro.Encara al prójimo reconociéndolo como persona o ser humano.Este amor que debimos de aprender de la madre, constituye el florecimiento de la sexualidad.El amor del hijo, anhelante y necesitado, es definido aquí, como amor-deseo, amor-placer o Eros.Este tipo de amor privilegia el Yo y es el fundamento del 3ºde los instintos aquí señalados,el de autopreservación o conservación. El niño necesita recibir, y sólo si ha recibido lo suficiente puede seguir adelante adecuadamente ,al menos así se entiende la autorrealización o maduración individual que va del recibir al dar; sin embargo en la mayoría de los casos el individuo queda fijado en la necesidad:”la frustración temprana se hace crónica y acapara las energías psíquicas del adulto. Porque no sabe lo que es recibir, la persona no sabe dar”. Esta situación carencial permite que difícilmente el sujeto logre saber a ciencia cierta cuál es el objeto de su deseo en cada una de las situaciones que en la vida adulta se le presenten, no sabe cuidarse suficientemente, precisa de cosas o relaciones personales cosificadas,para sustentar la falta de verdadero amor a su Yo. Así el eros del amor-placer(Hijo-Yo) es absorbido y con él se eclipsa el amor-dar(Madre-Tú) y el amoradmiración( Padre-El). En la visión de Claudio Naranjo hay pues una degeneración de cada uno de estos tres amores, erotismo carencial, que es un derivado de la instintividad y que conlleva una actitud hedonista que trata de compensar una infelicidad de fondo que trata de ser equilibrada de muy diferentes maneras.

Las diferentes maneras de “defenderse” de la frustración originan los diferentes rasgos caracteriales,o pasiones, que distorsionan, no sólo nuestra apreciación cognitiva de la realidad, o nuestro comportamiento emotivo individual; además de esto, nos sirven para comprender el mundo que nos rodea, ya que desde esta prespectiva, lo intrapsíquico está plenamente imbricado con la realidad social, si bien se trata de distintos niveles, es claro el isomorfismo o paralelismo entre los patrones que se pueden reconocer en uno y otro nivel, de este modo intentaré recoger la relevancia de las diversas experiencias del “mal amor”respecto de los metaproblemas sociales.

Escrito por

Centro De Psicoterapia Integrativa IPAR

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