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Aprender a decir que no

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Decir “no” o negarse a una petición es un derecho de los denominados asertivos que toda persona debiera poseer, y en su caso, decidirse a aprender.

12 MAR 2014 · Lectura: min.
Aprender a decir que no

Las habilidades sociales y por ende la conducta asertiva (aquella que permite expresar deseos, sentimientos, necesidades, derechos y opiniones de una manera correcta y sin incomodidad) se van adquiriendo progresivamente, y de manera natural a lo largo de la vida a través de las relaciones sociales, siempre que haya un entorno adecuado, educativo y reforzador.

Desafortunadamente en el día a día nos solemos encontrar con otro tipo de respuestas, pasivas o agresivas, que nos instruyen a actuar de igual manera, y traen consecuencias tales como inseguridad, incomprensión, ansiedad, culpa, depresión, conflictos, soledad y frustración.

Decir que no se convierte para algunas personas en causa de malestar y nerviosismo, ya que les gusta complacer a los demás, y piensan que si no dicen que sí éstos se enfadarán. No son capaces de anteponer sus necesidades a las del resto, y ponen sus recursos personales y materiales a disposición de quién los solicita, viéndose envueltas en situaciones que no pueden resolver o que no deseaban.

Ahora bien, hacer uso de este derecho proporciona control en las situaciones difíciles, una mayor autoestima y satisfacción con uno mismo al poder hacer realmente lo que se quiere y desea, y además lleva a percibir cómo, lejos de crear conflictos, mejora las relaciones interpersonales.Pero, ¿cómo adquirir esta habilidad de oposición asertiva?El primer paso consiste en escuchar activamente lo que el interlocutor comenta, esto es, hacer ver que entendemos, comprendemos lo que nos está diciendo, pidiendo o demandando: “Me pongo en tu lugar,…”

A continuación, llega el momento de decir “no”, y se hace lo más directamente posible, sin dar excusas ni ofrecer explicaciones: “…sin embargo, por el momento no puedo ayudarte…”, y se expresa una alternativa o lo que se quiere que ocurra “así que te agradecería que no me lo pidieras más, y en todo caso buscaras a otra persona. ”“Me pongo en tu lugar, sin embargo por el momento no puedo ayudarte, así que te agradecería que no me lo pidieras más, y en todo caso buscaras a otra persona.”Se debe cuidar, también, cómo dar los mensajes. No sólo importa lo que se dice, sino cómo se dice y las expresiones corporales.

En este sentido, la mirada debe ser directa, horizontal y relajada, los gestos y la expresión facial, coherentes y sincronizados, siempre manteniendo una distancia prudente y adecuada, y utilizando un habla audible, fluida y clara.Hay que mostrarse, además, con serenidad, confiado de lo que se está argumentando, expresando los sentimientos y estados de ánimo de forma directa. Para ello, la práctica del diálogo positivo interior se torna fundamental, con pensamientos adecuados sobre nuestra valía y capacidad: “algunas veces las cosas no me salen bien”, “asumo mi responsabilidad ante el problema, y encontraré soluciones”, “soy capaz de reivindicar mi derecho y comportarme de una manera buena para mí”.

Por último, y como ocurre en el aprendizaje de cualquier otra destreza, la clave está en el ensayo continuado. Con constancia y persistencia pronto se convertirá en un hábito que se realizará casi sin esfuerzo.Si te interesa entrenar esta útil habilidad social, no dudes en seguir nuestros consejos o solicitar más información en nuestro centro.

Aurora Linares Fernandez, psicóloga ISEP Clínic Jerez
Escrito por

Isep Clinic Jerez

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