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Arrégleme a mi niño

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

La actitud de los papás y las mamás y las expectativas sobre lo que es la terapia infantil determinan el pronóstico de cada caso en mayor o menor medida. Cuál es tu parte? :)

28 NOV 2014 · Lectura: min.
Arrégleme a mi niño

No siempre, no mucho, pero a veces, vemos a padres muy preocupados. Están convencidos de que su hijo tiene un problema: no come, lee mal, no parece comprender las órdenes que se le dan, son muy agresivos, no respetan las normas, no duermen bien…

Y efectivamente, aparecen signos y síntomas que confirman la sospecha de los padres. A veces puede ser un problema de tipo neurológico, tipo TDA-H, o Trastornos del Espectro Autista; y otras veces tiene que ver con pautas familiares que afectan directamente al comportamiento del niño.

Y no sólo a su comportamiento… también a su autoconcepto o autoestima, a la formación de la personalidad, a aprender a gestionar conflictos.

Es importante que los padres se mojen. Por igual.

¿Qué quiere decir esto?

Que a veces, los padres opinan que lo que les pasa a sus hijos es ajeno a ellos, es por algo que acontece en el entorno del/de la niñ@, sin pensar que son un factor importante de cambio o una influencia directa sobre el mantenimiento de un problema.

Hay cosas que influyen mucho más en los niñ@s que lo que los papás y mamás puedan pensar. Desde el minuto uno de su vida, incluso de su gestación.

Se sabe que los bebés no tienen una memoria al uso hasta los dos años y poco, mas o menos. Pero también sabemos (y diversas investigaciones lo avalan), que los fetos tienen memoria a partir de determinado mes. Esto que puede ser muy controvertido y raro de primeras, se basa en sistemas hormonales, que "parece" que tienen algún tipo dememoria corpórea. Sería un tema interesante de exponer, estas ideas y otras muchas que podéis encontrar en libros como "Psicología de la Memoria", de A. Sánchez Cabaco & Mª. S. Beato Gutiérrez, por ejemplo.

Lo que quiero decir es que lo que ocurra a la madre en el embarazo influye al feto, porque es donde vive. El parto y su desarrollo posterior, también influye en la vida del niño. Cuando comenzó a hablar, a gatear, a perder los reflejos de supervivencia…Un montón de signos que permiten hacer una detección de problemas futuros en atención temprana, y también…la situación emocional de los padres.

Está claro que la vida es imprevisible, y que como tal, ocurren desgracias, imprevistos y demás retos que tenemos por delante, pero en la medida de lo posible, es importante tener una buena salud física y mental durante los primeros años de vida y gestación de un bebé.

Los niños nacen con instinto. Saben identificar la ansiedad y el miedo en sus padres o tutores. Saben que si la situación es inestable, su propia vida corre peligro. Porque si su padre o madre mueren, ¿quién les cuidará a ellos? Son instintos de supervivencia. Ni siquiera lo piensan.

A pesar de que no tenga una memoria completa hasta los dos años, sabemos que el cuerpo tiene una huella amnésica, se acuerda de lo que le pasa.

Esto explica en parte algunos de los problemas que presentan los niños adoptados, cuando se sabe que provienen de países en guerra o que sufrieron malos tratos o abusos en la infancia. El cuerpo se acuerda de aquellos malos tratos, de los chillidos, de los desprecios, de las malas formas, de las bofetadas y palizas…O al revés, se acuerda de que no recibió cariño, que nadie lo tocó, porque estaba en una institución pública y no tenía mucha relación con sus cuidadoras.

Sin duda un trabajo importante a llevar a cabo en terapia en el caso de niñ@s adoptados.

Si la madre o el padre, o los familiares directos que vivieron con ese niño, sufrieron demasiado, o no lo supieron gestionar correctamente a nivel emocional, eso afectará probablemente en la formación de la personalidad, del carácter, y sobre todo del apego del niño.

Sabemos por las investigaciones de Mery Aisworth y John Bowlby que la relación que forma un niño con su madre, padre o cuidador es fundamental para el desarrollo de un buen apego. Los niños que no tienen un apego seguro, probablemente tengan algún problema de tipo ansioso, o de autoestima, o de sensación de abandono.

¿Qué indicadores marcan un buen apego?

Es complicado de definir…Depende de cada familia, de como resuelvan situaciones estresantes, del carácter y temperamento del niño, del de los padres…

Lo que si sabemos es que los padres tienen que aprender a consolar a sus hijos, aprender a no usar a los bebés para calmar su miedo, ansiedad o cualquier cosa negativa y ser autocríticos, aprender a hacer un trabajo personal antes que trasmitirle sus miedos, o pesimismo sobre la vida a un niño.

Y por último, no tengan miedo a salpicarse señores.

Lo digo de usted, con el mayor de los respetos. Parece que una de las cosas que hace que los padres no lleven a los niños a terapia o tarden más, es pensar, que ellos mismos puedan salir doloridos, que les descubran sus carencias, sus problemas personales.

No pasa nada. Es normal. Cada uno tiene una historia de vida.

No en todos los casos hace falta "hurgar" en la vida de los padres, pero en muchos si es necesario que primero resuelvan ell@s sus propios problemas, para que detengan la implantación de creencias o de situaciones que les superan emocionalmente y que tienen fácil corrección.

Los trastornos de apego, los duelos paternos mal resueltos y los eventos traumáticos son la base de muchos trastornos infantiles, aunque cueste creer. No todos, como especifiqué al principio, pero si bastantes.

Sería bastante fantasioso pensar, que los papás y las mamás, tienen menos peso o influencia en la niña o niño, que un compi de clase que le pega a tu hijo, o una profe que le ha hecho "que le baje la autoestima". Si esto les afecta, imaginaos el que le repitan a lo largo de los años "eres tonto", "no vales para nada" o que presencie discusiones en la pareja, un divorcio, una depresión parental, la forma de tomarse una muerte o una enfermedad de un abuelo por parte de los padres…

Si quieres ayudar a que tu hijo sea fuerte y capaz el día de mañana, o ya te preocupa algo a día de hoy, piensa cuán inteligentemente emocional eres y que problemas tienes que gestionar tú primero. Ya que tú eres el faro que alumbra el camino de tu hijo. Hazlo vivir de manera sana.

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