Ataques de pánico: ¿Cómo sé si estoy sufriendo uno?

Los ataques de pánico son más habituales de lo que pensamos. Saber cuáles son sus síntomas y cómo controlarlos nos ayudará a superar el problema.

6 ABR 2018 · Lectura: min.
Ataques de pánico: ¿Cómo sé si estoy sufriendo uno?

Los ataques de pánico son manifestaciones intensas de ansiedad y miedo aterrador que pueden ser provocados por un suceso o aparecer sin que haya una causa o motivo aparente.

Su principal característica es que surgen de manera repentina. Por eso, las personas que ya han sufrido uno, ante la idea de no saber cuándo va a suceder de nuevo o cómo reaccionarán, padecen una especie de ansiedad anticipatoria, sobre todo cuando se encuentran en una situación similar a la que desató el anterior ataque de pánico, vinculando ambos acontecimientos.

El motivo de que se produzca este problema emocional tiene que ver con los neurotransmisores de nuestro cerebro. Si estos neurotransmisores se desequilibran o alteran, los mensajes que transmiten no son los adecuados, lo que desencadena un ataque de pánico. Las causas por las que los neurotransmisores se desequilibran pueden ser diversas: desde estrés severo hasta factores genéticos o hereditarios.

Como la depresión, se trata de un trastorno que afecta más a mujeres que a hombres, sobre todo, durante la adolescencia y la juventud.

¿Cuáles son los síntomas?

No siempre que estemos nerviosos o sintamos que nuestro corazón va a mil por hora sufrimos un ataque de pánico. Hay una serie de síntomas que nos ayudan a reconocerlos. Las más habituales son los siguientes:

  • Hormigueo
  • Vista borrosa
  • Palpitaciones
  • Sudor frío o calor excesivo
  • Pupilas dilatadas
  • Presión en el pecho, e incluso dolor fuerte
  • Problemas para respirar
  • Pensamientos negativos y catastrofistas
  • Mareos y náuseas
  • Malestar abdominal
  • Temblores
  • Miedo a morir en ese momento
  • Temor a perder el control o a enloquecer
  • Distorsión de la realidad

¿Debo buscar ayuda?

Sí, es importante que te pongas en manos de un profesional y le cuentes tus síntomas para que diagnostique si realmente se trata de un ataque de pánico e iniciéis juntos una terapia para tratarlos. Si no acudes al psicólogo, los ataques de pánico irán a más.

La terapia más recomendada es la terapia cognitiva conductual de exposición, en la que el paciente se suele enfrentar al problema que puede haber ocasionado el ataque de pánico. El objetivo es que aprenda a controlar los síntomas. Durante la terapia de exposición va acompañado siempre por el psicólogo, que supervisa el estado del paciente y recomienda cómo actuar en cada caso.

Si el profesional cree que con la terapia sola no es suficiente, podrá recetar la toma de medicamentos inhibidores para reprimir los síntomas. Hemos de saber que, por sí solo, el tratamiento farmacológico no ayuda a controlar los ataques de pánico, por lo que no deben administrarse nunca sin una terapia. Y, por supuesto, no deben tomarse sin prescripción facultativa.

Si se recibe asistencia es posible llevar una vida normal, aunque será necesario acudir al psicólogo y recibir terapia para no recaer y volver a experimentarlos. Por ello, es importante que consultemos con un terapeuta si creemos que hemos sufrido uno, ya que, cuanto antes comencemos con la terapia, mejores serán los resultados y más rápido se podrá actuar sobre el problema.

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1 Comentarios
  • Mercedes yactayo

    Pregunta ¿en niños también suele pasar?

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