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Autoestima

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Antes de comenzar a hablar sobre la "Autoestima" debemos ir a la etimología de la propia palabra y aclarar una serie de conceptos relacionados con la misma.

14 OCT 2014 · Lectura: min.
Autoestima

Auto-Estima, como su propio nombre indica, hace referencia a la estima, el aprecio y el valor que siento y le doy a mi persona. Por tanto, es una forma de sentir y una forma de actuar en consecuencia a "ese sentir".

Hemos de apreciar la distinción entre autoestima y autoconcepto. Consideramos el autoconcepto como el propio sentido de identidad: Qué es lo que pienso yo de mí mismo como individuo. En contraposición al "Ideal de mí mismo" que describe aquello que quisiéramos ser.

Por tanto poco a poco, con estas breves y escuetas definiciones, podemos ir entendiendo todo el engranaje que subyace a esta palabra tan utilizada por todos, que es la "autoestima".

La autoestima es el valor que yo doy al concepto que tengo de mí mismo. Se encuentra formada por la relación que existirá entre el "Yo real" y el "Yo ideal" (aquello que queremos llegar a ser, aquello que valoramos en los demás). Cuánto más se adecuen uno y otro, mejor equilibrada está la autoestima. Si el ideal del yo que quiero alcanzar está muy cerca de cómo creo que soy me sentiré mucho más conforme con mi persona y por tanto no aparecerán muchos sentimientos dolorosos como son la frustración, la impotencia, la tristeza...Etc

Por el contrario, cuánto más lejano e inalcanzable se halle nuestro ideal de nuestro Yo real más deteriorada se verá nuestra autoestima, invadiéndonos sensaciones de fracaso constante y de insatisfacción, entre otros.

Citando a Mruk (1995), "Por autoestima, entendemos la evaluación que efectúa y mantiene comúnmente el individuo en referencia a sí mismo: Expresa una actitud de aprobación y desaprobación e indica la medida en que el individuo se cree capaz, significativo, con éxito y merecedor. En síntesis, la autoestima es un juicio de la persona sobre el merecimiento que se expresa en la actitud que mantiene ésta hacía si misma. Es una experiencia subjetiva que el individuo trasmite a otros mediante informes verbales o mediante la conducta abierta."

Las personas con baja autoestima tienen una tendencia muy mantenida y arraigada en su vida a degradar y denigrar su propia valía, proyectando estos sentimientos sobre los demás.

Por lo general las personas con baja autoestima tienden a:

  • Sufrir explotación por parte de sus parejas o amigos.
  • Tener pensamientos y percepciones distorsionados.
  • Desear controlar a los otros.
  • Buscar constantemente la aprobación de los demás.
  • Crear relaciones de dependencia con personas, instituciones, sustancias...
  • Padecer sentimientos de auto-insatisfacción, auto-odio, auto-disgusto y desprecio. (Muchas veces el cuerpo es el centro de toda esa insatisfacción tan invalidante que sienten.)

La baja autoestima actúa como un factor predisponente y facilitador de la ansiedad, depresión, trastornos alimentarios y trastornos de la imagen corporal.

Las personas con una alta estima de sí mismos tienden a:

  • Ser más capaces de expresar una opinión controvertida y de auto-aprobarse y aprobar a los demás.
  • Ser más asertivos, decididos, menos ansiosos y menos sensibles a la crítica.
  • Ser capaces de anticipar más éxito.
  • Ser más capaces de reconocer con objetividad las características positivas o negativas de los otros.

No obstante una alta autoestima puede correlacionar con comportamientos poco sociales como abuso de drogas, alcohol o accidentes por exceso de velocidad.

La autoestima como todo en la vida es algo que no es estático ni invariable. Puede haber áreas que están afectadas y otras que no. Por ejemplo, uno puede detestar la imagen corporal que tiene de mí mismo pero al mismo tiempo admirar y saber apreciar su éxito en lo académico.

Podemos potenciarla, podemos crear esa cercanía entre el concepto que tengo de mí mismo y lo que quisiéramos ser.

La persona con baja autoestima sufre y agoniza ante determinadas situaciones y vivencias interiores. Esa manera de entenderse a sí mismo se extrapola a los demás, viendo su alrededor totalmente distorsionado y oscuro.

Por tanto, hemos de dar luz y claridad. Hemos de poner en orden todo lo que se ha desordenado. Hemos de limpiar, colocar, y volver a construir nuestra base, nuestros cimientos, nuestra solidez. Si tambaleamos en lo más hondo, tambalearemos en lo más superfluo.

Siempre defenderé que para que una persona que está sufriendo por una baja estima de sí misma comience a apreciarse como la persona única e irrepetible que es, deberá hacer un proceso muy hondo de introspección sobre sí misma. No sólo hemos de quedarnos en el cambio de la superficie: "Si te gusta pintar, ¡pinta!." "Si te gusta cocinar, ¡cocina!." "Si te gusta montar a caballo, ¡monta a caballo.!"

Pintemos, cocinemos y montemos a caballo, sí, pero acompañemos estos movimientos "externos" con unos internos que nos permitan anclar muy bien el cambio externo que hacemos con el interno. Se trataría de unirlos bien fuerte para que no se desaten.

Aquí os dejo una cita realmente inspiradora que aporte luz a las tinieblas por las que muchas veces transitamos:

"Señor, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar,valor para cambiar las cosas que sí puedo y sabiduría para advertir la diferencia."

Quizá aquí se halle uno de los pilares más fundamentales de una buena autoestima: El poder tomar conciencia de aquello que NO puedo cambiar, aquello que es insalvable, que se me dio dado. El coraje, la valentía y el valor para cambiar aquello que SÍ puedo cambiar. Y la inteligencia y sutileza suficientes como para poder darme cuenta de la diferencia radical entre una y otra.

Alicia Garrido Martín

Escrito por

Alicia Garrido Martín. Psicoterapia Humanista y Neuropsicología

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