Autoestima: ¿cómo quererte a ti mismo?

el amor propio es la base de todo lo demás en nuestra vida. Sin embargo, a pesar de lo importante que es, quien más, quien menos, todos tenemos problemas al respecto.

5 FEB 2018 · Última modificación: 26 JUN 2018 · Lectura: min.
Autoestima: ¿cómo quererte a ti mismo?

Actualmente, es muy habitual que encontremos libros, artículos y charlas que promueven la necesidad de tener una buena autoestima, de querernos a nosotros mismos. Es un tema que aparece casi en todos los casos de cualquier consulta sobre psicología. Y es que, efectivamente, el amor propio es la base de todo lo demás en nuestra vida. Sin embargo, a pesar de lo importante que es, quien más, quien menos, todos tenemos problemas al respecto: nos sentimos infravalorados, no ponemos límites a lo que nos hace daño, no nos vemos capaces de asumir ciertos retos...

Síntomas de falta de amor propio

A continuación te enumero algunos ejemplos que pueden revelar una falta de amor hacia ti mismo:

  • Te juzgas, te etiquetas, te tratas con impaciencia.
  • Te dices cosas como: «¡Qué torpe!», «¡qué bobo!», «¡qué fea!».
  • No pones límites a aquello que te hace daño.
  • Te da miedo asumir riesgos.
  • Mantienes relaciones que no te hacen totalmente feliz.
  • Te paralizas a la hora de intentar algo nuevo.
  • Eres implacable contigo mismo: como se dice coloquialmente, te tienes atado corto.
  • Te conformas con «lo menos malo».
  • Estás enfermo a menudo.
  • Tienes tu entorno sucio, desordenado, con cosas rotas o estropeadas.

Cómo se forma el amor propio

El amor propio es una reserva de energía que, en sus orígenes, se forjó basándose en fuentes externas, es decir, en nuestra familia y cuidadores. Para tener amor propio hay que haberse sentido querido por otras personas. Y, ojo, ese sentirse querido no solo dependía de que el otro sintiera amor por ti. Aquí es donde empieza a enrevesarse el asunto...

Nos sentimos queridos cuando el otro se ha adecuado a nuestras expectativas y necesidades. Probablemente, tus padres te querían muchísimo, y ellos así lo afirman, pero tú podías no sentirte querido. Por ejemplo, porque no valoraban lo suficiente tus dotes artísticas, porque no te daban muchos besos y abrazos o porque no te decían todo lo positivo que veían en ti. En algunas familias sí que pueden darse casos de conductas de verdadero desamor por parte de las figuras de referencia, pero esos son casos distintos que merecerían un artículo aparte.

El problema de la falta de amor propio aparece porque cuando somos niños aún no podemos pensar con objetividad y concluir: «Ah, claro, mi padre no me da besos porque no sabe muy bien cómo hacerlo, ya que él tampoco los recibió» o «mis padres tienen miedo de lo desconocido y no saben muy bien qué hacer con un niño artista». No, no razonábamos así. En la infancia se sacan conclusiones infantiles, obviamente, como corresponde al desarrollo, y entonces pensábamos: «No me dan besos porque no me quieren» o «no valoran lo que he hecho porque no soy bueno». Y con estas creencias crecemos y construimos nuestras reservas de amor propio. Esta falta de amor es algo que llevamos arrastrando generación tras generación.

«Necesito sentir más amor por mí, ¿cómo lo consigo?»

En primer lugar, es importante que sepas que la falta de amor propio, a veces, está muy escondida a ojos de nuestra conciencia. Afirmamos querernos mucho, pero luego no actuamos con coherencia. De alguna forma, nos sentimos incluso avergonzados de no querernos debido a todo este boom de las energías positivas y el porque yo lo valgo. Debemos distinguir entre la fachada, que es un «me gustaría sentirme así», y la realidad.

Para quererte a ti mismo también necesitas a los demás

Proliferan los libros de autoayuda para tratar este problema de falta de amor, pero vender la idea de que tú eres el responsable único y último de tu falta de autoestima me parece el colmo de ese individualismo y aislamiento que caracterizan cada vez más a nuestra cultura. Ya no puedes pedir ayuda a otro, ahora te tienes que ayudar tú solo. Y la soledad es la mayor fuente de desamor y de pérdida de energía. La falta de contacto nos descarga, nos deja mustios y pasivos.

Cuando estamos en grupo nos encendemos, nos atrevemos, nos volvemos valientes y capaces de asumir más riesgos. Biológicamente estamos programados como seres sociales, por lo que pretender curarte tú solo de la falta de amor es un objetivo que te dejará permanentemente insatisfecho y con sensación de fracaso. Pero tú no has fracasado, al contrario, eso significa que sigues siendo humano y aún necesitas el calor de los demás.

Por supuesto que no hablo de dependencia emocional y de anular tu capacidad de manejo de la situación. ‎Sin duda, tú tienes parte de responsabilidad en todo esto, y claro que puedes tomar medidas para aumentar tu reserva de amor propio. Tienes el derecho y el deber de alimentarlo y protegerlo porque ahora tú funcionas como tu propio padre o madre. Entonces, ¿cómo hacerlo? Para llevarlo a cabo tienes que crear contextos.

«Si no lo veo, no lo creo»

El amor, como bien sabes, se percibe por los hechos y no por las palabras. Porque el cuerpo y la mente aprenden fundamentalmente por la experiencia, no les vale solo con que digamos que nos queremos. Es como un «si no lo veo (si no lo experimento), no lo creo». Para que te llegue la sensación de amor, estos contextos deben estar compuestos de algo que se sienta, se huela, se vea, se saboree y se escuche (los pensamientos y diálogos internos son mensajes que nuestro cerebro oye).

A continuación te muestro algunos ejemplos que puedes incorporar a tu vida diaria para cuidarte y recuperar la sensación de amor por ti mismo:

‎Contexto emocional

Rodéate de gente que te quiere, que te quiere bien, y que desea lo mejor para ti. Personas que se alegran de tus éxitos, que quieren verte, que te buscan o hacen planes para estar contigo. Mereces que te den amor sin pedirlo, que el otro tome la iniciativa. Y esto no quita que otras veces seas tú quien busques su compañía y pidas lo que necesites, lo importante es que exista un equilibrio entre ambas opciones: dar (o buscar) y recibir. ‎

Contexto mental-intelectual

Cuida con qué alimentas tu mente, qué lees, de quién te rodeas, cómo estimulas tu pensamiento. Las personas tenemos una necesidad básica de estimulación novedosa, de información que desarrolle nuestro pensamiento crítico, de libertad y flexibilidad. Cuanto más variada sea esa estimulación, más flexibilidad y tolerancia desarrollarás hacia ti mismo y hacia los demás.

Contexto físico

Busca el placer corporal, el contacto y el disfrute. Promueve el confort de tu cuerpo, abraza, toca, déjate abrazar; come alimentos o platos que te gusten mucho, mueve tu cuerpo libremente, date un masaje, alivia tus dolores corporales, priorízate. ‎

A veces, en nuestra cultura, el amor propio está mal visto o es etiquetado como egoísmo, narcisismo o falta de consideración por los demás. Pero, en realidad, amarnos a nosotros mismos es una medida de urgencia en aras del bien común. Si no tenemos amor, es imposible dárselo a otros.
Escrito por

Mi YO superior

Ver perfil
Deja tu comentario
1 Comentarios
  • Raúl Oña

    Como dejar de sentir vergüenza de mi mismo??

últimos artículos sobre autoestima