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Cambios desde lo pequeño

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Este artículo trata de los cambios que nos gustaría tener a nuestro alcance para mejorar la calidad de vida

31 OCT 2016 · Lectura: min.
Cambios desde lo pequeño

Disfrutamos de cada instante, de cada emoción, ya sea agradable o desagradable, celebramos cada momento de la vida solo por el hecho de vivir. Nada nos lastra y somos capaces de atender no solo a nuestras necesidades sino a la de los demás sin dilación y con una gran empatía y amor.

Estamos rodeados de seres queridos que nos aman, nos reconocen y valoran en cada decisión y vivencia. Nos reconforta la mirada de nuestra madre, padre, hermanos y hermanas, de la vecina, del jefe o jefa, de los compañeros y compañeras de trabajo; incluso tenemos una relación armoniosa con nuestra familia política...

Nuestras relaciones con la pareja son equilibradas, nos comunicamos en todos los aspectos, nos reímos, compartimos la visión de futuro y de presente, nos abrazamos, nos amamos y tenemos relaciones satisfactorias por ambas partes. Nuestros descendientes se sienten comprendidos y amados...

Y así podemos seguir enumerando todos y cada uno de los aspectos que nos gustaría tener a nuestro alcance (muchos por suerte ya los tenemos en algunas ocasiones) en un mundo imaginado , utópico, irreal o inalcanzable para la mayoría. ¿Estamos dispuestos a seguir soñando y dejar que se queden en el mundo onírico o de deseo imposible?

¿Qué estamos dispuestos a hacer para cambiar nuestra vida? ¿Estamos contentos y disfrutamos nuestra existencia? ¿Qué pasa cuando perdemos, cuando no logramos nuestros objetivos? ¿Qué pasa cuando nos fallan los amigos, la pareja, los hijos, los padres, y hasta parece que el tiempo atmosférico está en nuestra contra? ¿Podemos hacer algo? ¿Queremos hacer algo?

La vida en sí es un camino que tiene de todo y nosotros disponemos ahora mismo de todas las habilidades para lograr transitarlo con destreza lo que ocurre es que muchas de esas capacidades están ocultas, aletargadas, descuidadas, o poco desarrolladas. La mayor parte del tiempo acudimos a nuestros afines más cercanos (parejas, amigos, incluso familia) para que nos asesoren, nos aconsejen para lidiar con aquello que ni ellos mismos entienden, conocen y sufren de forma directa. Tratamos de cruzar un río grande, profundo y bravo, o bien solos, sin tener la fuerza necesaria o bien de la mano de otra persona que en ocasiones no sabe ni nadar. Las buenas intenciones a veces no bastan para lograr el resultado que necesitamos en momentos decisivos.

Si tenemos la oportunidad de bajarnos del caballo de la arrogancia y brota la humildad pediremos ayuda, incluso ayuda profesional (qué suerte tenemos de tener accesible estos servicios de forma tan directa y cercana!). Y aún así tenemos la trampa de la expectativa, de lograr grandes resultados en poco tiempo. (Qué vamos a hacer si nos han criado en el mundo de la farmacología exprés y además nos funciona: ibuprofeno y paracetamol para un sinfín de síntomas que producen efectos bastante inmediatos.)

Sin embargo la realidad es mucho más sencilla de lo que pensamos. Los grandes cambios son producidos por pequeñas modificaciones. Aunque lo sencillo no significa que sea fácil de poner en marcha. Un batir de alas de mariposa puede llegar a provocar aires huracanados.

El simple hecho de asimilar nuestras limitaciones y proponernos comenzar una terapia para aquello que nos desborda o que tenemos confusión, nos hace crecer como personas. El estigma social de acudir a un especialista todavía nos lastra en lo que se refiere a nuestras emociones o estados mentales. Sería insensato tener una dolencia en la columna y no acudir al médico especialista adecuado que nos puede mejorar la calidad de vida, incluso ayudarnos a que el cuerpo sane.

Esas pequeñas y poderosas decisiones que nos mueven a acudir a otros especialistas cuando llevo demasiado tiempo triste y me afecta en mi vida diaria, cuando mis relaciones de pareja van de mal en peor, cuando estoy enfadado constantemente con todos y con todo, cuando llevo ya más de un año sin superar la pérdida de un ser querido, cuando mis metas se convierten en frustración diaria y no logro disfrutar de la vida y tal como llega. Tantas y tantas posibilidades que pueden ser efectivamente acompañadas por un profesional que proporcione un clima de acompañamiento único y adecuado a mi vivencia.

Podemos incluso profundizar un poco más cuando ese proceso lo enfocamos como una oportunidad de cambio, de amplitud, de crecimiento, de desarrollo personal que hará que lo que parecía un muro infranqueable sea un trampolín de autoconocimiento llegando de lo personal a lo transpersonal al ofrecer una mirada de amplio espectro, de mayor calado, donde todo puede brotar con inusitada simplicidad, porque muchas veces los "darse cuenta" surgen cuando no los buscas con ahínco sino cuando permites que eso ocurra desde otra inteligencia, más íntima y afinada, desde lo profundo de lo que somos, dejando que aparezca una sabiduría interna que tiene, que ha tenido siempre, las respuestas a nuestras preguntas, aunque la mayor parte del tiempo no hacemos las preguntas adecuadas y, sobre todo, nuestro discurso interno no deja el espacio mental para escuchar como brotan desde lo profundo.

Pequeños cambios, grandes resultados. ¿Te atreves a lanzarte a lograrlo? Es tu momento, hoy es un buen día para comenzar a seguir un camino distinto para lograr resultados distintos, los que tu te propongas.

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Bio-Psicología Transpersonal

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