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¿Cuántas veces hemos comentado lo rápido que se nos pasa la vida? Vivimos a gran velocidad y siempre de la misma manera, anticipando y programando lo venidero y recreando lo pasado.

13 MAR 2019 · Lectura: min.
Captura el instante

¿Cuántas veces hemos comentado lo rápido que se nos pasa la vida? Vivimos a gran velocidad y siempre de la misma manera, anticipando y programando lo venidero y recreando lo pasado. Esta es la causa de esta sensación. Lo peor de todo es que creemos que no tenemos nada que hacer al respecto, que es así y ya está. Esto nos entristece y hace que sintamos que no "controlamos" nuestra vida, que el tiempo se nos escapa.

Hay una forma de poder volver a conectarnos a cada momento, a cada instante. Los niños tienen esa capacidad intacta, por eso disfrutan de todo tanto y son tan felices. Si echamos la vista atrás recordaremos que los días de nuestra infancia eran largos, los veranos larguísimos, los años eternos, por eso nos gustaba tanto contar nuestra edad de medios en medios…

El Mindfulness nos devuelve esa capacidad dormida. Se trata de una práctica que nos ayuda a centrarnos en el momento presente y a tomar conciencia de cada detalle. En el fondo pretende enseñarnos una forma de ser y de estar en el mundo, de conectar con nuestras experiencias cotidianas y de enriquecernos plenamente de ellas.

Nuestros sentidos tienen un papel protagonista: vista, gusto, olfato, oído y tacto. Son nuestra conexión con la realidad y no les damos la suficiente importancia. Toda la información pasa por ellos, todo lo que somos es gracias a ellos, las conexiones cerebrales se dan a partir de ellos y el conocimiento, la sabiduría, la experiencia comenzó en ellos. Siendo tan importante el papel que desempeñan, sin embargo los tenemos anestesiados.

En este proceso hay una palabra clave, la aceptación, fundamentalmente de los pensamientos que intentarán desviarnos del camino y distraernos. Nosotros intentaremos de manera sosegada redirigir nuestra atención hacia cada momento, con esa apertura sensorial. Los aceptaremos sin juzgarlos.

Todos tenemos momentos en los que sentimos esa sensación de disfrute plena, cuando parece que muchas sensaciones gratas se juntan y nos paramos solo a disfrutar. Suele coincidir con situaciones extraordiarias, o al menos con momentos en los que ya nos hemos predispuesto al disfrute de manera voluntaria. Y ahí encontramos sentido a la vida.

Pues bien, esta disciplina nos dota, con la práctica, de ese disfrute. Pero no solo de lo especial o extraordinario, sino también de lo más cotidiano e incluso rutinario. Es más, se presta atención a la totalidad de las experiencias, tanto las positivas como las negativas. Se vive con plenitud el presente.

El Mindfulness cambia la percepción de uno mismo, de nuestra vida y de la relación con otras personas. Nos permite ser nosotros mismos, reconocer nuestras emociones sin dejarnos atrapar por ellas, a vivir con mayor intensidad, a ser más flexibles, comprensivos... Las personas que lo practican aumentan significativamente su bienestar tanto físico como psicológico, reduciéndose el estrés y la ansiedad. Se eleva la eficacia del sistema inmunológico. Alivia el dolor, mejora el sueño. Hay más probabilidad de superar la depresión o las adicciones. Potencia la creatividad, la concentración, la memoria y aumenta nuestra autoestima y autoconfianza. Practicando sencillos ejercicios podemos aprender esta técnica e incorporarla a nuestro día a día. Capturar el instante está a nuestro alcance.

María González-Aller Zavala

Piscóloga en Las Rozas, Majadahonda y Aravaca

Psicóloga Sanitaria – Máster en Psicología Clínica y de la Salud – COP. M-24369

Escrito por

María González-Aller Zavala

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1 Comentarios
  • Álvaro Benito

    ¡Muy buen artículo! Muy bien explicado.

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