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Celos en los niños/as

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Los celos en los niños vienen dados por una conducta deficiente, en la que el niño muestra su miedo a poder ser descuidado o desamparado.

14 MAY 2019 · Lectura: min.
Celos en los niños/as

El niño adquiere durante los primeros meses de su vida la llamada "conducta de apego", debido a la interacción con su madre. Esta se manifiesta a través de la necesidad que tiene el niño de estar cerca de su madre, llamando su atención visual, auditiva y táctil.

Los celos pueden aparecer tras el primer año y medio de vida y prolongarse inclusive durante los 7 años de edad, suele ser más habitual en los niños que en las niñas. Esta conducta afecta al 50% de la población infantil.

Los celos constituyen una respuesta normal ante el miedo o la pérdida de amor. La aparición de los celos también es debida a la personalidad del niño ya que hay niños con más tendencia a estos sentimientos. Importante es distinguir entre lo que son celos normales a los llamados celos patológicos, si estos se vuelven crónicos pueden afectar al desarrollo de la personalidad del niño, apareciendo síntomas como la agresividad, la inseguridad y desajuste en las relaciones interpersonales.

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Es importante distinguir entre tres conceptos que pueden parecer parecidos, pero que en realidad poseen características que los distinguen: uno de ellos es el sentimiento de "rivalidad", el cual no es constante en el tiempo si no que es un comportamiento que dependiendo de las etapas del niño varia.

Por otro lado, el sentimiento de envidia y celos dan lugar a confusiones, sin embargo, es importante diferenciar que la envidia es el deseo de tener lo que otros tienen, mientras los celos se caracterizan por el miedo a perder el cariño de otra persona.

Aclarado este término, y entrando en el concepto de la desconfianza explicar que la desconfianza del niño es una forma que este tiene de protegerse y de poner límites a los demás para que no le dañen, por tanto no es un sentimiento completamente negativo.

Sí lo es cuando esa desconfianza se vuelve excesiva, es entonces cuando surgen los problemas emocionales, y han de regularse sin eliminarlos del todo ya que este sentimiento tiene la particularidad de ayudarnos a protegernos ante cualquier aspecto que nos genera inseguridad.

El niño que aprende a confiar y a la vez a poner límites está formándose para tener más confianza en sí mismo y tener una mejor autoestima.

Escrito por

Psicóloga Verónica Martínez Barnés

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