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¿Cómo afrontar la jubilación?

La adaptación a la jubilación no siempre es fácil y en algunos casos sus efectos conllevan un impacto emocional que requiere de un tratamiento por parte de un profesional.

23 feb 2016 en Crecimiento personal - Lectura: min.

psicólogos

No todo el mundo afronta la tercera edad y la jubilación del mismo modo. En muchas ocasiones esta etapa de la vida de identifica con tranquilidad, paz, descanso y relajación. Pero en otras ocasiones tantas los sentimientos que afloran son muy distintos, llegando a aparecer episodios de depresión y soledad.

La adaptación a la jubilación no siempre es fácil, y en algunos casos sus efectos conllevan un impacto emocional que requiere de un tratamiento por parte de un profesional.

La jubilación y sus distintas etapas

En 1975 Robert C. Atchley estudió la adaptación a la jubilación y estableció distintas fases que estructuraban la desvinculación paulatina del sujeto a su anterior vida laboral, así como su nivel de satisfacción. De este modo, este investigador establecía las siguientes etapas:

  • Prejubilación: Esta fase está caracterizada por las ideas y fantasías que tenemos sobre cómo será nuestra jubilación y los planes que llevaremos a cabo cuando esta llegue.
  • Jubilación: Es la etapa que se inicia con la jubilación propiamente dicha. Las emociones que se experimentan cuando esta llega pueden ser de euforia y liberación, de relajación y descanso para disfrutar del tiempo libre, o de continuidad con las actividades que ya realizábamos y a las que ahora podemos dedicarle mayor tiempo.
  • Desencanto: Tras la ilusión y el merecido descanso, aparece una etapa que este autor define como de desencanto y que refleja el momento en el que nos damos cuenta de que la jubilación no es como la habíamos imaginado y planeado.
  • Reorientación: Es aquí cuando, tras darnos cuenta de la realidad, nos adaptamos a la situación desde un punto de vista más real.
  • Estabilidad: Esta es la última etapa y se produce cuando nos concienciamos de nuestro papel como jubilados, estableciendo rutinas diarias en consonancia con nuestra nueva situación.

A pesar de la incidencia de esta clasificación y su importancia para conocer el proceso adaptativo de los mayores, algunos investigadores, como María Aymerich Andreu, Montserrat Planes Pedra y María Eugenia Gras Pérez, del Instituto de Investigación sobre Calidad de Vida de la Universidad de Gerona, han permitido constatar que no todas las fases se documentan durante el transcurso de la jubilación y que estas no siempre se suceden en el mismo orden.

Cómo afrontamos la jubilación: factores a tener en cuenta

En un trabajo realizado por Antonio José Madrid García y Enrique J. Garcés de los Fayos Ruiz, publicado en el año 2000, se llama la atención sobre cómo la percepción de la jubilación influirá en los mecanismos que emocionalmente desarrollemos para afrontarla. Por ello es importante tener en cuenta una serie de factores, como el sexo del sujeto, la vida marital, el grado de dependencia con respecto al cónyuge, la categoría laboral, los ingresos económicos, el apoyo social y familiar, el estado de salud, el nivel educativo y la personalidad, ya que dichos factores influirán sobremanera en cómo afrontemos esta nueva etapa de nuestras vidas.

En muchas ocasiones nos sirve para construirnos unas expectativas realistas, pero en otras nos plantea unos ideales que no se corresponden con la realidad que vivimos. Por ello, el análisis de estos factores sirve a los especialistas para conocer el impacto emocional que la jubilación ha tenido en nosotros y cómo podemos adaptarnos a esta nueva situación.

Prepararse para la jubilación

Cada vez son más los profesionales que organizan talleres y cursos que tienen como objetivo preparar psicológicamente a los asistentes para que estos sean capaces de afrontar esta etapa de la manera más tranquila posible. Estos talleres buscan plantear la jubilación como una continuación de la situación anterior, en la que se pueden seguir desarrollando actividades de ocio previas o bien iniciar unas nuevas. Incluso se pone sobre la mesa la posibilidad de comenzar nuevas acciones profesionales independientes que buscan esa adaptabilidad emocional necesaria en muchas personas.

Los psicólogos trabajan en el marco de la comunicación y de la asunción de la nueva realidad, estableciendo estrategias de prevención ante problemas emocionales que pueden surgir, como depresión, ansiedad o inestabilidad psicológica

Técnicas como el autocontrol, la relajación o el desarrollo de habilidades sociales permiten a los mayores articular mejor sus emociones y adaptarse a su jubilación.

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