¿Cómo puedo superar la muerte de mi mascota?

¿Cómo enfrentarse a la pérdida de una mascota? ¿Qué se puede hacer para elaborar el duelo? A continuación explico algunas pautas para poder elaborar mejor esta pérdida.

17 MAY 2018 · Lectura: min.
Encarni Muñoz Psicoterapia

Desde hace unas décadas los perros, gatos, conejos, hurones, aves, etc, han pasado a formar parte de nuestra vida cotidiana. Si bien antes los animales se tenían únicamente para cumplir una función, ya fuera ayudar con la cosecha (vacas por ejemplo), proteger las tierras de ladrones o de otros animales (perros y gatos), para cazar (perros y hurones), para alimentarse posteriormente de ellos (cerdos, conejos, etc) o para sacarles provecho de algún modo (ovejas, gallinas, etc), ahora cumplen una función bien distinta, e incluso pueden llegar a considerarse parte de la familia.

Actualmente los animales que tenemos en casa los consideramos "de compañía" y es por ese motivo que su papel ha pasado de ser práctico a emocional y sentimental e incluso en ocasiones cometemos el error de humanizarlos y volverlos más torpes de lo que su naturaleza dicta, en parte porque se puede caer en la sobreprotección como si de un hijo se tratase.

Se comparte la vida con la mascota: cuando llegas a casa te viene a buscar, te saluda, hace que se te olviden los días malos, si te pones enfermo/a se queda a tu lado cuidándote de algún modo, si estás solo/a y tienes a tu mascota, no te sientes tan solo/a, son muy agradecidos y cariñosos, creces con ellos y un largo etcétera de virtudes más. Es por ese largo etcétera y porque se consideran parte de la familia que cuando fallecen se puede llegar a pasar tremendamente mal. Pero además con un agravante: cuando fallece un familiar nadie siente vergüenza por expresar dolor y no se suelen recibir comentarios de incomprensión por parte de los demás. Sin embargo, cuando fallece la mascota expresar el dolor puede ser visto de forma negativa, incluso en ocasiones esos comentarios provienen de personas allegadas que pueden llegar a decir cosas como: "total, era sólo un bicho", "ya te has liberado de una carga más" o "tampoco es para tanto, el día que se te muera alguien de verdad no sé cómo te lo vas a tomar". Todos esos comentarios son poco respetuosos, te invalidan tus sentimientos y tu malestar y pueden hacerte sentir aún peor por estar triste. Puedes sentir que no tienes derecho a estar hundido/a y muchas veces incluso ni te planteas decirlo en el trabajo, pones cualquier excusa para no ir a tu puesto o vas y disimulas como si nada hubiera pasado.

Pero hay que tener en cuenta que la muerte de la mascota supone un proceso de duelo, que puede durar desde días hasta años y sigue el mismo curso que el proceso de duelo tras la pérdida de una persona; por tanto, para elaborarlo hay que hacerlo del mismo modo que con los humanos.

Como ya sabéis, el duelo se elabora a partir de cuatro fases, y hay que ir superándolas poco a poco. El proceso no es lineal y pueden haber momentos en los que parezca que ya se ha superado una fase pero se vuelva hacia atrás. Todo esto es normal, y no hay que darle más importancia, hay que reconocerse el momento en el que se está y seguir trabajando en ello.

¿Cómo puedo elaborar el duelo de mi mascota?

  1. Validarse y permitirse el malestar: El primer punto de todos es el del reconocimiento del malestar. Te tienes que permitir estar mal porque para ti, ese ser era más que un animal, formaba parte de tu vida, de ti, y le tenías mucho cariño y afecto. Por tanto, te tienes que dar derecho a estar triste tras su pérdida, tienes derecho a estar triste. Hacer como si no hubiera pasado nada sólo te hará estancarte en el dolor.
  2. Hablar con personas allegadas sobre la pérdida y expresar el dolor: Para aceptar lo sucedido, es importante poder narrarlo, expresarlo a personas de confianza que sepas que te van a dar tu espacio, te van a escuchar y comprender y poder desahogarte con seguridad.
  3. Hablar con los hijos sobre emociones: Existe una tendencia a ocultar el dolor con los niños y a decirles que no lloren y que no pasa nada cuando a lo mejor tú estás igual o peor que ellos. Hablales de tu tristeza, llora con ellos (eso sí, intenta no desbordarte, recuerda que tú eres su referente), deja que lloren y habla con ellos siempre que te lo pidan sobre este tema.
  4. Perdónate: Con las mascotas a veces hay que tomar decisiones sobre la vida o muerte y eso te puede llevar a sentir culpable por jugar a "ser Dios". Piensa en que lo que has hecho ha sido únicamente para evitar que haya más dolor y sufrimiento innecesario. Nunca habrías recurrido a ello si hubiera alguna otra salida así que no te juzgues tan severamente.
  5. Evita la sustitución: Hay gente que no se permite el duelo y a las pocas semanas ya tienen otra mascota en casa, e incluso hay quien compra o adopta una réplica exacta de la anterior. Todo eso forma parte de la negación, la primera fase del duelo. Hay que aceptar que esa mascota ya no volverá y no podemos sustituirla por otra. Aunque nos esforcemos en adquirir un animal muy similar, no tendrá el mismo carácter, por lo que es un esfuerzo en vano.
  6. Guarda, tira o dona todo lo que ya no vayas a necesitar: Si tienes objetos que te recuerden a la mascota, quítalos del medio, guárdalos en un altillo o un lugar que no tengas a la vista si tienes pensado reutilizarlos en un futuro, y si tienes pensado no tener más mascotas, tira o dona todo lo que tengas de él/ella. Lo más importante es que los comederos, camas y juguetes no sigan campando por casa como si la mascota siguiera allí porque eso te hará mantenerte en la fase de negación.
  7. Genera una nueva rutina: Especialmente los perros provocan un cambio de hábitos bastante importante cuando se tienen. Hay que sacarlos a pasear al menos 2 veces al día, por lo que la rutina se construye en base a sus necesidades y cuando ya no está la mascota, esos espacios te recuerdan su ausencia, por lo que inevitablemente se queda un vacío que hay que rellenar. Así que es importante buscar otras cosas a hacer (no de forma inmediata, primero hay que permitirse estar mal y echar de menos), alguna actividad que sustituya el tiempo que dedicabas cada día al paseo de tu mascota.
  8. No te castigues de por vida: Muchas personas dicen tras la pérdida que no van a tener más mascotas. Esto es algo habitual, ya que forma parte del dolor que se siente, pero generalmente son palabras que se lleva el viento. El problema es cuando se lleva a rajatabla esa promesa. Es absurdo castigarse sin más mascotas si sabes que te gustan y que te aportan tantas cosas buenas durante tanto tiempo. Hay que pensar que el sufrimiento es intenso pero también es señal de la importancia que ha tenido en tu vida esa mascota, y es algo que si cuantificamos en tiempo, es mucho más lo bueno vivido que lo malo, por tanto, sé consecuente con lo que te aporta felicidad.

Para acabar, me gustaría hacerlo con una frase que me parece muy bonita y representativa de lo que suponen las mascotas:

"Los ojos de un animal tienen el poder de hablar un gran idioma" Martin Buber

Encarni Muñoz Silva

Psicóloga sanitaria, colegiada nº 16918

Escrito por

Encarni Muñoz Psicoterapia

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