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Cómo superar un ataque de pánico

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Controlando tu respiración y entreteniendo tu mente podrás superar los ataques de pánico. Aquí te contamos cómo conseguirlo.

10 abr 2018 · Lectura: min.
Cómo superar un ataque de pánico

Cuando se sufre un ataque de pánico, se experimenta sufrimiento y miedo por no poder controlar esas emociones y por pensar que realmente nuestra vida puede estar en peligro.

Los minutos o segundos que dura esa crisis de ansiedad son una agonía y nos generan mucha desazón e inquietud, pues tememos que nos vuelva a pasar en circunstancias similares, lo que nos sume en un sinvivir.

Aprender a reconocer sus síntomas es muy importante para no asustarnos, pero, sobre todo, es necesario para aprender a superar el ataque de pánico. Ya hemos hablado de cuáles son estas manifestaciones y por qué sufrimos estas crisis. Por eso, en este artículo queremos decirte cómo superarlos.

Controlar la respiración es indispensable para salir de la crisis

Cuando sufrimos un ataque de pánico, notamos que nuestro corazón va acelerado y que respiramos muy rápido, hasta el punto de que podemos incluso hiperventilar. Saber cómo tienes que respirar en este momento es fundamental para poder recuperar el control y conseguir tranquilizarte.

¿Cómo se ha de respirar? Las respiraciones deben ser profundas y abdominales. Prueba a cerrar los ojos y concéntrate únicamente en cómo el aire entra y sale de tu cuerpo. Inhala aire profundamente, metiendo el estómago hacia dentro, y ve soltándolo poco a poco. Centra tu atención en este acto: respirar. Al cabo de unos minutos notarás que te encuentras más calmado y que los latidos del corazón, que notabas como palpitaciones, se han ralentizado.

Es una respiración que se enseña en rutinas de pilates y yoga y resulta muy eficaz para relajarse.

Concéntrate en algo que no sean los pensamientos que acuden a tu mente

Mientras notamos cómo el sudor frío recorre nuestro cuerpo, mientras sentimos cómo nuestro ritmo cardíaco se acelera, a nuestra mente acuden un sinfín de pensamientos negativos y catastrofistas que no hacen sino incrementar esa sensación de pánico en la que estamos sumida. Por eso, una vez hayamos conseguido controlar nuestra respiración, el siguiente paso en entretener nuestra mente para que esos pensamientos se vayan esfumando.

¿Cómo conseguirlo? Intenta concentrarte en otra cosa: trata de leer la información de algún cartel publicitario que tengas cerca, habla con alguien, aunque solo sea para preguntarle la hora, canta, ponte a limpiar, camina, etc.

El dolor ayuda a que tu cerebro se centre en esta sensación y olvide los pensamientos que nos agobian. Así, también puedes probar a pellizcarte ligeramente o a tirar de alguna goma o coletero que tengas en la muñeca. Hablamos de un dolor leve, que sea más una molestia que un dolor en sí. No se trata de hacerte daño, ni mucho menos sangre, sino de estimular a nuestro cerebro para que se centre en esa otra cosa.

Tras sufrir el ataque de pánico podemos sentirnos cansados, flojos. Por eso, es recomendable que contactes con un profesional y le cuentes tu experiencia para que puedas averiguar su origen y poder controlar el ataque de pánico si vuelves a sufrir uno. Con terapia, se pueden superar las crisis de ansiedad.

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Comentarios 1
  • Isabel afonso

    Lo esto pasando fatal, me dan casi a diario es una lucha continúa