Acceso centros Añade tu centro gratis

Conflictos que envenenan

<strong>Artículo revisado</strong> por el

Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

El sufrimiento forma parte de nuestras emociones. Hay que experimentarlo para poder superar el problema que lo ha provocado.

29 MAY 2019 · Lectura: min.
Conflictos que envenenan

Un golpe emocional provocado por la pérdida de un ser querido, un despido, un enfrentamiento familiar o una ruptura de pareja puede ocasionar un malestar emocional que, si no se trata, conllevará episodios de insomnio, malestar físico e incluso agravarse.

Normalmente solemos hacer frente a los problemas que nos encontramos con éxito. Eso no significa que no nos importen, pero sí que somos capaces de superar la aflicción que muchos de ellos nos provocan. Pero hay ocasiones en las que el sentimiento de dolor emocional es tan grande que se produce lo que los especialistas denominan un conflicto emocional sin resolver, que hace que nuestra mente use herramientas para tratar de ocultar el sufrimiento, lo que, a su vez, provoca un malestar mayor que puede acabar en problemas físicos o psicológicos más serios.

¿Por qué nuestro cerebro actúa así?

Cuando sufrimos una pérdida importante (ya sea laboral, familiar, amorosa o el fallecimiento de un ser amado), nuestro cerebro evita que ese sufrimiento se prolongue demasiado tiempo, por cuanto nos provoca malestar. De este modo, tendemos a tratar de evitar pensamientos que nos recuerden esa pérdida, negamos que haya sucedido o tratamos de racionalizarlo para comprender qué ha podido suceder. Hay ocasiones en las que llegamos a idealizar aquello que hemos perdido. Es un mecanismo natural que, aunque pueda parecer beneficioso, pues reduce la ansiedad y el dolor, a la larga es perjudicial, por cuanto no hemos pasado por la fase de duelo necesaria para aceptar la pérdida y, por tanto, ese problema acabará saliendo tarde o temprano. Es decir, al principio puede parecer que nos hemos recuperado y lo hemos olvidado, pero el paso del tiempo hará que este se deje notar y tendremos problemas para dormir, dolor de estómago, cefaleas, tristeza, apatía, estrés…

shutterstock-589683482.jpg

Por ello, los psicólogos aconsejan hacer frente a la pérdida y concentrarnos en esa fase de duelo necesaria para aceptar el dolor emocional e incorporarlo a nuestra vida. Porque, lejos de lo que creemos, el dolor y el malestar, la tristeza y el enfado, forman parte de nuestro desarrollo como seres humanos. Tratar de ocultar esas emociones en un optimismo desmesurado es perjudicial, pues el conflicto emocional que está sin resolver volverá y no nos dejará continuar con nuestra rutina.

En definitiva, lo que dicen los profesionales es que es importante pasar por esas fases para que podamos superarlas y fortalecer nuestra estabilidad emocional. De ahí que sea necesario hablar de ello, llorar, enfadarnos, sentirnos tristes… Es sano pasar por ello e incorporar estas emociones a nuestra vida, por cuanto tienen una finalidad muy concreta: ayudarnos a afrontar los problemas, lo que es fundamental para poder superarlos.

Como hemos señalado, evitar hablar de ello o esconder nuestro malestar en dosis altas de optimismo puede ser perjudicial para nuestra estabilidad mental, por cuanto el dolor sigue estando presente y acabará por provocar cuadros de ansiedad, insomnio e incluso depresión. Hay personas que van más allá y recurren a otros medios igual de peligrosos para huir del problema. Algunos se refugian en el alcohol, las drogas, el juego… Otros derivan ese dolor emocional en un dolor físico y se autolesionan para convertir ese sufrimiento mental en uno real.

La mejor manera de recuperar el equilibrio emocional que una pérdida genera es pasarla, llorarla y sufrirla. Y si duele mucho y nos podemos hacerle frente, pedir ayuda profesional.

psicólogos
Linkedin
Escrito por

MundoPsicologos.com

Deja tu comentario

Últimos artículos sobre Terapia y psicología