MundoPsicologos.com
MundoPsicologos.com
En Google Play En la App Store

¿Debemos preocuparnos cuando nuestro hijo consume sustancias de abuso?

<strong>Artículo revisado</strong> por el

Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Cuando el consumo se convierte en adicción, ésta puede transformar a la persona. No solamente valoramos los efectos que la sustancia tiene sobre la persona, sino también sobre la conducta.

11 feb 2019 · Lectura: min.
¿Debemos preocuparnos cuando nuestro hijo consume sustancias de abuso?

Algunas madres me consultan sobre el consumo de "porros" de sus hijos. Indican un consumo de marihuana, cuando en muchas ocasiones es hachís, resina de hachís o pasta de hachís, prensada con la apariencia de una tableta de chocolate, de la cual también recibe su nombre.

El olor es característico, además de impregnarse en ropa y quedar en el ambiente. Es fácil identificar al consumidor, pues va dejando un rastro característico a su paso.

Padres preocupados por sus hijos pregunta por ellos y los efectos que éstos pueden tener a corto, medio y largo plazo.

Bien es cierto que en cada persona tiene un efecto diferente. El consumo de porros va asociado también al de alcohol, tabaco, y, en consumidores más "avanzados", este consumo puede derivar en otras sustancias más peligrosas.

A parte de todos los peligros asociados al tabaco (bronquitis, dificultades respiratorias, cáncer de pulmón, etc…), tenemos que asociar el efecto psicoactivo que tiene sobre la persona. Al ser una sustancia que afecta el sistema nervioso, sus efectos sobre él son variados y en diferentes frentes: alteración del estado de ánimo, ánimo más alterado, euforia, agresividad, aumento del apetito, dilatación de las pupilas de los ojos, enrojecimiento, aumento de los latidos del corazón… En etapas donde el consumo está más avanzado y es más compulsivo pueden aparecer blackouts (o agujeros negros, o sensación de no saber qué se ha realizado en un momento determinado, es decir, pérdida de memoria), alteraciones psicóticas, alucinaciones….

Estas descripciones se pueden ver severamente más alteradas cuando estamos hablando de un cerebro adolescente, que aún está en pleno desarrollo neurológico.

Bien es cierto que a los padres puede preocupar esta afectación a la salud de sus hijos, pero también debemos preocuparnos lo que puede ocurrir a las demás personas porque otras consuman sustancias perjudiciales… Uno de los estudios presentados por NIDA (National Institute on Drug Abuse) hace referencia al tiempo de reacción en la conducción en consumidores de marihuana, ésta ralentiza el tiempo de reacción ante un posible accidente, hace que no hagamos una valoración correcta del tiempo de reacción y distancia de otros vehículos u obstáculos y disminuye la coordinación en la reacción. Y no solamente en la conducción, sino también en el uso de maquinaria en determinados trabajos.

Cuando el consumo se convierte en adicción, ésta puede transformar a la persona

No solamente valoramos los efectos que la sustancia tiene sobre la persona, sino también la conducta que ésta desarrolla en el búsqueda e intención de consumo. Esta actitud de búsqueda e intención de consumo lleva, en ocasiones, a las personas a cometer pequeños delitos de hurto o violencia que pueden pasar factura a las familias y demás personas afines a los afectados.

Cuando podemos decir que se ha convertido en adicción:

  • Cuando interfiere en las actividades del día a día.
  • Cuando el interruptor de apagado en el uso ya no funciona.
  • Cuando afecta a diferentes áreas de nuestra vida: familia, trabajo.
  • Cuando desviamos actitudes y acciones hacia la búsqueda de ese consumo sin importar qué tengamos que hacer o a quién tengamos a tender.

Por tanto, el impacto social al que nos vemos inmersos es importante, tanto para las familias, como para las personas que conviven o tienen algún tipo de afiliación emocional con las personas que consumen sustancias, hoy por hoy, prohibidas.

Y no solamente son perjudiciales para la salud de las propias personas consumidoras, sino que también su día a día puede verse afectado, así como su relación con los demás, y las consecuencias de su conducción, manipulación de maquinaria pesada, trabajos… Varios son los estudios sobre el coste sociolaboral que lleva el consumo de drogas.

Seamos cautos, tanto en el trato de la persona, como con el trato a las familias, algunos profesionales tendemos al olvido y a "satanizar" a la persona consumidora, cuando ambos "bandos" necesitan ayuda. Acudid a los profesionales de referencia que tenéis, ellos os podrán orientar sobre la mejor vía a seguir. ¿Hablamos?

Escrito por

Sandra Sánchez Psicología

Deja tu comentario