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Depresión o drama, ¿cuál es la verdadera realidad?

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Todo tiene un porqué y una solución, dedícate el tiempo para en qué actitud te encuentras en este momento de tu vida.

22 FEB 2019 · Lectura: min.
Depresión o drama, ¿cuál es la verdadera realidad?

En mis experiencias profesionales esta duda suele ser muy común en la mayor parte de los casos. Lo que vivo es una situación dramática a la que no puedo hacer frente con mis recursos y, por eso, opto por huir, abandonar, rendirme y dejarlo porque no soy capaz.

Lo que sigue a ese drama es una depresión leve que comienza cuando cuestionamos todo y dejamos de ver la realidad y solo observamos cuanto, de grande, se va haciendo y potenciando ese drama. Comienza la fiesta de los fuegos artificiales para poder llamar la atención de los demás y de mí mismo, de no poder afrontarlo.

¿Y si actúo de esta manera ante un problema que alimento en mí?

En el primer momento, me paralizo, no me muevo, no veo soluciones, todo se pone en negro e imposible y comienza mi mente actuar como una lavadora de problemas y más problemas: en círculos. A buscar la supervivencia de mi malestar: "quédate quieto y ríndete, es lo que te ha tocado y no hay de otra".

Suma y suma rendición sin lucha, pierdes sin haber puesto nada para solucionarlo, para activarte y luchar. Porque la vida real tiene obstáculos a diario y que madurar es saber que esos obstáculos son eso, lecciones que debemos afrontar para ser más fuerte y poder seguir en camino de nuestro día a día.

Ante una perturbación en la carretera con el coche, ¿qué hacemos? Rodearla y seguir o si no nos quedamos quietos esperando a la piedra se mueva sola o a que venga alguien a que la quite. Para nada debemos ser nosotros mismos los que decidimos frente a ese drama, ver que es real, que está en nuestras manos en ese instante, para darle salida, y seguir adelante, victoriosos por haber superado esa problemática.

Actúas tú con tus propios recursos

Debemos actuar, debemos poner todos nuestros sentidos, y focalizar esa situación desde todos los ángulos, con la visión de solucionar y viendo que tenemos las capacidades de todo tipo: física, mentales y emocionales para seguir sin el miedo paralizante que nos invade.

Se tiene que activar en nosotros todos los recursos que nos han dado nuestras experiencias pasada en las cuales supimos hacerlo y comenzar a trazar ese plan, con nuestros propios recursos, ponernos en movimiento para darle salida lo antes posible a lo que sucede.

Acudir a los fármacos es la opción fácil, comenzar a etiquetarnos como débiles y enfermos es lo común, hacer que nuestro entorno comience a ver cuánto daño gratuito nos hacemos y cuánto le podemos hacer a ellos es cómodo. En definitiva, esperar a que la solución venga de fuera y de otros a salvarnos.

Porque lo que realmente debemos ver es que, si no ponemos lo que hay que poner sobre la mesa, de nosotros mismos y por nosotros mismos, nadie ni nada lo va solucionar. Debemos entender que la persona que mejor conoce su fuerza eres tú en primera persona.

Sabed que de los errores en la vida sirven si se consigue aprender y que contra el error solo cabe aceptarlo y cambiar.

Nada es para siempre porque, si lo fuera, la vida sería un continuo desde que nací hasta que me muera. Todo cambia, aceptemos esa realidad y, ante la vida, afrontemos los cambios como lo que son: cambios inevitables. Por ejemplo, si el amor de pareja se apaga pues se apaga, duró lo que duró y disfruté de lo bailado sin drama,. Deséale lo mejor a esa persona con la que compartiste ese momento y a buscar momentos nuevos en tu vida de cambio.

La depresión

La depresión en definitiva es ese instante, cuando nos dejamos de amar, y dejamos de aceptar que los cambios. Estos sirven para evolucionar, ya que debemos buscar nuestro bienestar en cada momento.

Siempre he utilizado la metáfora de la rueda de un coche a la hora de hacer entender la depresión porque cuando a esa rueda, que somos nosotros, le falta aire pierde presión y se deprime, se queda vacía y se pierde lo que tienes. Cuando nos alejamos de nuestros seres queridos o dejamos de tener relaciones sociales, dejamos de relacionarnos y de tener actividades que nos den presión. Cuando dejamos de cuidarnos y mimarnos en todos los placeres de la vida: caminar, comer, etc. y comenzamos a no gozar de lo que tenemos realmente, nos devaluamos y perdemos nuestro valor más importante: nosotros por nosotros.

Conclusión positiva de todo esto y aplicación práctica para nuestro día a día

Ante el drama realidad, ver que es real y que es fruto de nuestra imaginación en ese momento. Y ante la depresión; ponerle acción, movimiento, placer y gozar de lo que es real, y si tenemos que cambiar pues se cambia, sin miedo a ello, porque detrás de ese desconocido día que no conocemos solo puede haber posibilidades nuevas de seguir conociéndonos y hacernos más y más fuerte y dueños de nuestras vidas.

Recordad una cosa, la naturaleza es sabia y nos enseña que aunque la noche sea larga y oscura siempre amanece un sol lleno de oportunidades por disfrutar. Nada es eterno, gracias a Dios.

Escrito por

Juvenal

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