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Doctor, ¡le prometo que mañana volveré!

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Caso clínico de un paciente que acude a urgencias y cómo el alcoholismo crónico ha deteriorado su juicio de la realidad y se torna negligente contra su propio cuerpo.

2 SEP 2016 · Lectura: min.
Doctor, ¡le prometo que mañana volveré!

Nos avisan desde Traumatología para valoración de paciente con alcoholismo crónico. Se trata de un paciente de 57 años, enolismo inveterado, fumador crónico. Acude a urgencias por dolor del pie derecho de una semana de evolución.

La traumatóloga preocupada, me avisa para valorar paciente dado que el paciente explica que "ya volveré mañana".

A la exploración, paciente vigíl, consciente, desorientado en espacio, no en tiempo. Fetor enólico importante, aspecto descuidado, escasa higiene personal. Hipoproséxico. Humor poco reactivo dada la intoxicación enólica que presenta, aunque con buena tolerancia de la misma. Discurso espontaneo, fluente, atropellado, circunstancial, con tendencia a la tangencialidad, centrado en el querer marchar del hospital para seguir con el consumo. No clínica afectiva objetiva ni posibilidad de valorarla en el momento de la visita. No presenta clínica psicótica y niega alteraciones en la sensopercepción. Niega ideación autolítica. Insomnio de mantenimiento. Hiporexia alcohólica. Nula conciencia de trastorno psiquiátrico.

El paciente insiste en querer marchar de alta y que cuando se encuentre saciado a nivel de alcohol, volverá a urgencias.

A la exploración por traumatología, el paciente presenta un pie tumefacto, sobre todo a nivel del segundo dedo, con crepitación, cambios de coloración equimótica en el dorso, dolor a la palpación a nivel plantar sobre primera, segunda y tercera articulación metatarsofalángica. Impotencia funcional con limitación de la movilidad.

Se le realizan radiografías que se exponen a continuación:

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Si nos fijamos a nivel del segundo dedo del pie, se aprecia un aumento de tamaño a nivel de partes blandas (dedo tumefacto). Si además nos fijamos y ampliamos la imagen a este mismo nivel, encontramos imágenes de aspecto moteado que representan gas.

El diagnóstico final es gangrena gaseosa y el tratamiento del paciente es ingreso hospitalario y amputación del pie.

El paciente no entiende el alcance de la patología que presenta, solo piensa en consumir a pesar de mantenerse en abstinencia en tratamiento en un box.

A la revaloración, el paciente ya no se encontraba en el box de urgencias y se fuga del servicio de urgencias. Probablemente la gangrena continuará hasta que la amputación será más extensa cuando vuelva a urgencias.

Anosognosia alcohólica: incapacidad para los pacientes que consumen alcohol para evaluar críticamente la dolorosa condición, incluyendo la incapacidad para abstenerse de consumir alcohol o el tiempo para dejar de beber.

Es importante un abordaje temprano para la detención del alcoholismo, dado que en pacientes con largo recorrido de consumo pueden perder la capacidad de juicio y perder la conciencia de que se tiene una enfermedad.

Rafael Rodríguez

Médico Psiquiatra, Arenys de Mar.

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