Educación consciente

¿Quien no necesita sentirse querido, respetado, valorado y acompañado? De hecho, todos en mayor o menor medida, lo necesitamos, pero hay un momento en nuestras vidas en el que no es un deseo.

23 ENE 2015 · Lectura: min.
Educación consciente

"Dadme un punto de apoyo y moveré la tierra"

Arquímedes

Esta etapa de nuestra vida, si el entorno nos es propicio, nos aportará los recursos necesarios para desarrollar nuestro sentimiento subjetivo de autoestima y confianza. Estos sentimientos son muy importantes para afrontar los retos que nos encontraremos a lo largo de nuestras vidas.

Así pues, ¿como podemos hacer los padres y madres para que el ambiente de nuestros hijos sea favorable, que no perfecto, para el correcto desarrollo del sentimiento de autoestima y confianza de nuestros hijos? La respuesta no es fácil, ni breve, pero me gustaría aportarle 4 "recursos" que sí son importantes para favorecer este sentimiento:

- La palabra es el primer y maravilloso recurso del que disponemos, ¡aprovechémoslo bien!

Más allá de la gran importancia que tiene como medio de comunicación verbal, la palabra tiene una importancia vital en la relación y comunicación de emociones con nuestros hijos, incluso antes de su nacimiento. La palabra se convierte en fuente de bienestar y expresión de nuestras emociones, junto con la entonación que utilizamos. Por lo tanto, empezar ya desde el inicio del embarazo, la madre y el padre, a hacer presente al futuro bebé que se está formando, expresando en palabras sus emociones y pensamientos, de forma amorosa, ayudará a empezar a construir la subjetividad del futuro bebé, sustrato básico para la personalidad.

- Respétalo para que se pueda respetar.

Puede sonar a tópico, pero a veces nos olvidamos a tratar a nuestros hijos como nos gusta que nos traten a nosotros. Es básico utilizar palabras de agradecimiento y reconocimiento ante actuaciones diarias de nuestros hijos, que a veces por cotidiano, les restamos importancia.

Un "gracias" por ayudarme a poner la mesa, o bien, por cuidar de tu hermano o hermana mientras yo estaba fuera, son útiles y necesarios para mostrar el valor que damos lo que hacen.

El agradecimiento es la capacidad de apreciar y valorar la presencia y apoyo del otro. Y en el futuro, ser consciente de esta capacidad, le ayudará a apreciar la belleza y los aspectos positivos, tanto de ellos mismos como de su vida en general, lo que aumenta la capacidad de poder aprender, crecer y ser feliz .

- Valorarlo para que se pueda valorar.

Hay mucho aspectos necesarios a valorar en nuestros hijos, y que a veces nos pasan desapercibidos porque focalizamos nuestra atención en factores menos importantes para su correcto desarrollo. Por ejemplo, es mucho más importante valorar el esfuerzo que llevan a cabo al mismo tiempo de realizar una tarea, como la preparación para un examen, que no el resultado en sí.

Se básico reconocer y valorar el esfuerzo como una cualidad suya, muy positiva, y que es independiente del resultado obtenido. Porque esa nota se olvidará rápidamente, en cambio, la capacidad de esfuerzo le resultará útil a lo largo de la vida.

- Condúcete para que se pueda conducir bien.

Los adultos sabemos que conducir bien para la vida no es fácil y se aprende con la experiencia. Al caer y volver a levantarse. Equivocarse y volver a intentarlo, y de esta manera, poco a poco, vamos haciendo camino, aprendiendo y creciendo como personas.

Los niños de este hecho aún no tienen conciencia, por más que nos esforzamos en explicarles a ellos. Su primera experiencia de conducción para la vida la realizan reflejándose con los adultos, y especialmente con sus padres. Por tanto, la conciencia con la que afrontamos nuestra vida y la libertad con la que tomemos nuestras decisiones serán el primer punto de referencia y espejo para nuestros hijos.

Por lo tanto, para ayudar a conducir el día de mañana, de manera consciente, libre, responsable y beneficiosa para ellos, hay que enseñar a pensar bien. Como hay muchas maneras de enseñar a pensar bien, pondré como ejemplo algunas respuestas que no ayudan a que los niños y niñas puedan pensar por sí mismos: "No, porque no", "Sí, porque sí", "esto lo tienes que hacer así porque te lo digo yo "...

No es fácil acompañar a nuestros hijos para que puedan convertirse en la mejor versión de sí mismos, pero a la vez, es una responsabilidad maravillosa y única. Nuestras acciones de hoy determinarán la personalidad de nuestros hijos, nuestros futuros nietos, y las próximas generaciones. No hay que ser los padres perfectos, ni tampoco quiso el hijo/a perfecto, la perfección afortunadamente, no existe. Lo que sí que existen son aquellas pequeñas acciones que hacen la diferencia en el día a día.

Educación consciente
Escrito por

Sandra GR PSICOLOGIA

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