Efectos de los cambios estacionales y climatológicos en la salud mental

¿Has notado que te sientes diferente cuando cambia la estación del año?¿Te duele la cabeza cuando hace viento? ¿El calor te hace sentirte agobiado? Tranquilidad, es algo totalmente normal.

28 MAY 2017 · Lectura: min.
Efectos de los cambios estacionales y climatológicos en la salud mental

Cada cambio de estación es habitual escuchar en la consulta de un psicólogo un agravamiento de problemas de ansiedad, depresión, irritabilidad, agresividad, insomnio, dolores….etc.

Muchas personas lo relacionan con el cambio de estación o las condiciones climatológicas (como el viento o la lluvia por ejemplo) y lo cierto es que llevan razón.

El ser humano es sensible a los cambios y cuando pasamos de invierno a primavera, o de verano a otoño, hay cambios importantes. Por ejemplo varía la temperatura, lo cual va a hacer que cambie nuestra rutina de estar más tiempo en la calle a estar más tiempo encasa (lo cual limita las actividades que realizamos y el estado de ánimo que eso nos provoca). Otro factor variable es la luz. Los humanos nos regimos por los llamados ritmos circadianos que no es otra cosa que un reloj biológico que está adaptado a las horas de luz y oscuridad y es quien dirige nuestros procesos biológicos y psicológicos. También es un factor importante las emociones asociadas que tengamos con cada estación, por ejemplo en invierno tenemos un claro detonante, la Navidad, que para muchos es motivo de alegría pero para otros es señal de tristeza por las personas que ya no están o por malas experiencias anteriores.

Las personas que experimentan malestar físico y/o mental con los cambios de tiempo reciben el nombre de meteosensibles. La biometeorología es la disciplina que se encarga de estudiar todos estos procesos fisiológicos y patológicos. Dentro de esta disciplina, encontramos la biometeorología psiquiátrica que se encarga de las enfermedades mentales concretamente.

A continuación vamos a ver algunos ejemplos de cómo afecta todo esto al organismo:

  • Viento: Al hablar del viento es indispensable hablar de un efecto llamado Foehn. ¿Qué es esto? Pues bien es un efecto provocado por el cambio en la temperatura del aire al pasar por una zona estrecha que hace que cambie su velocidad. Ejemplo de esto lo tenemos por ejemplo en Málaga con el Terral, en Cádiz con el Levante, la Tramontana, el Cierzo…

El viento por sí solo no produce ningún efecto. Solo cuando está asociado a corrientes de aire puede tener consecuencias para la salud. Con esta corriente suceden dos cosas. Por un lado, una masa de aire sustituye a otra y cambian de forma súbita parámetros como la humedad, temperatura o presión; y por otro lado, la corriente trae consigo componentes gaseosos, contaminantes y partículas sólidas suspendidas en el aire.

Un factor importante en la salud es la carga iónica que trae consigo el viento. El aumento de iones positivos hace que la carga eléctrica del ambiente pueda provocar jaquecas, migrañas, ansiedad, depresión, fatiga, cansancio…etc.

  • Humedad y lluvia: La humedad y la lluvia de por si no tienen efectos directos sobre nosotros. Lo que si trae consigo es un cambio en las emociones que nos provoca. La humedad por si sola es causante de dolores de huesos y articulaciones lo que puede llevar a la persona que los padece a afrontar esas condiciones climatológicas con cierto temor, provocándole estados de ansiedad anticipatoria y pensamientos negativos.

La lluvia provoca situaciones similares; así por ejemplo hay personas que lo interpretan como algo que les hace sentir bien ya que aprovechan para disfrutar en casa de un libro, una película…. Otras personas, sin embargo, lo interpretan como un problema que les impide hacer otras actividades al aire libre, o que tengan dificultades para desplazarse al trabajo, o no poder realizar tareas domésticas como limpiar el suelo o poner una lavadora. Esto hará que su estado de ánimo sea irritable, con pensamientos negativos y aumente la irascibilidad y la agresividad.

  • Calor: Cuando el calor aprieta nuestro cuerpo se resiente, así podemos sentirnos agobiados, apáticos, irritados, aumentan los conflictos con otras personas...etc. ¿Pero que pasa cuando hace calor? Las temperaturas extremas causan estrés en el organismo, cuyo funcionamiento óptimo es entre los 36 y 37,5º C. Cuando son más altas, el cuerpo se libera del calor principalmente a través del sudor, aunque la respiración y el incremento en el ritmo cardíaco también pueden expulsarlo. Cuanto más caliente y más húmedo, más sudor se expele, y esto incrementa el riesgo de deshidratación.

Fernando Millares, profesor de Psicología de la Universidad CEU San Pablo, ha apuntado que casi un tercio de la población es "meteorosensible", padeciendo cambios anímicos vinculados a las temperaturas extremas y a la duración de las horas de luz. "Al extremarse las altas temperaturas, tenemos vasodilatación provocando bajadas de tensión, mayor sudoración y pérdida de líquidos, especialmente de electrolitos a través de la piel, lo que genera cansancio".

No obstante, tal como pasaba con el viento, no sólo las altas temperaturas afectan a la salud mental, sino que otros factores como el aumento del grado de humedad y los iones positivos que se encuentra en el aire caliente, repercuten en las personas "meteorosensibles". Además del cansancio, el mal humor, la impaciencia o la impulsividad, las personas "meteorosensibles", sufren también en el ámbito laboral ya que desciende su eficacia y productividad, mientras aumenta la falta de atención.

Como hemos podido ver hay una variedad de efectos provocados por las condiciones climatológicas y estacionales. Cada situación requiere una intervención diferente, pero lo más importante en todas y cada una de ellas es observarnos a nosotros mismos y ver que nos está ocurriendo. Estar muy atentos a la forma en que interpretamos nuestros síntomas, el afrontamiento que hacemos a esas situaciones difíciles y el resultado que obtenemos.

En principio las consecuencias suelen ser pasajeras, pues el organismo hace su labor de adaptación, pero si pasado un tiempo se observa que no remiten entonces sería interesante acudir a un profesional para tratar esa sintomatología y trabajar sobre lo que pueda estar afectando de forma inconsciente.

Escrito por

Antonio Guerrero Linkedin

Psicólogo nº colegiado: AN07941

Antonio Guerrero es Licenciado en Psicología por la Universidad de Sevilla, adscrito al Colegio Oficial de Psicólogos de Andalucía Occidental con nº AN-07941. Su formación académica está orientada principalmente en el ámbito sanitario, donde posee un Máster en Psicología Clínica de adultos así como diferentes cursos sobre intervención en ansiedad, fobia, parejas, etc.

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