El primer año no tomar

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Hace ya tiempo que la propuesta terapéutica que ofrecemos pasa a muy grandes rasgos por el concepto "el primer año de rehabilitación consistirá en no tomar, a toda costa".

1 oct 2015 · Lectura: min.
El primer año no tomar

Las personas que son adictas a la cocaína se centran obsesivamente en la obtención y el uso de la droga, dejando de lado las metas y satisfacciones normales que cualquier persona obtiene por mecanismos cotidianos (de la misma forma que ocurre con el alcoholismo y otras adicciones).

Los investigadores han vinculado ahora esta perdida de motivación para realizar actividades no relacionadas con las drogas a la actividad reducida en las áreas del cerebro que evalúan los resultados de nuestras acciones y determinan si vale la pena repetir dichas acciones. Ahora, un estudio apoyado por el NIDA ha encontrado que la oportunidad de gestionar 1 año de abstinencia de una persona adicta a la cocaína se correlaciona con los niveles de actividad en estas áreas cerebrales, las de la motivación y de la toma de decisiones.

Los hallazgos del estudio sugieren que el grave el deterioro inducido por la cocaína en estas áreas del cerebro hace que las personas sean más susceptibles a las recaídas después del tratamiento para la adicción a la cocaína. Como resultado, la imagen por resonancia magnética funcional (iRMF) de estas áreas del cerebro podría ser una herramienta útil para la evaluación de las necesidades de tratamiento de los pacientes y el seguimiento de su progreso en la recuperación.

La Dra. Jennifer Stewart, el Dr. Martin Paulus, y sus colegas de la Universidad de California, San Diego, realizaron IRMf en 30 pacientes que comenzaban tratamiento para la adicción a la cocaína. Las exploraciones de actividad se registraron en tres áreas del cerebro, mientras que los pacientes jugaron una versión computerizada del juego de piedra-papel-tijera (PSR).

Las exploraciones en dichas zonas, la ínsula, el cuerpo estriado y la corteza prefrontal, han demostrado que la actividad registrada se debilitó en la adicción a la cocaína. En conjunto, estas áreas aprenden a asociar las acciones con las buenas o malas experiencias que les siguen, identificar oportunidades para repetir las acciones y volver a experimentar esos resultados, y sopesar las oportunidades contra los riesgos de seguir adelante.

En suma, la reducción de actividad en áreas del cerebro motivacionales y de toma de decisiones distinguen a las personas adictas a la cocaína de los que están sanos, y este nuevo estudio sugiere que, entre aquellos que son adictos, una mayor reducción de actividad aumenta las probabilidades de recaída. Las imágenes de resonancia magnética funcional obtuvieron que mientras que los pacientes juegan a un juego que involucra a estas regiones del cerebro podría proporcionar una estimación de su riesgo de recaída.

Escrito por

IVATAD Valencia Adicciones

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