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El tarro de las buenas noticias

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Ayudamos a nuestros hijos a leer, a comer solos, a montar en bicicleta, les enseñamos a pararse cuando está el semáforo en rojo y a utilizar bien los cubiertos...

19 ENE 2016 · Lectura: min.
El tarro de las buenas noticias

Como principales modelos de referencia de quien vuestros hijos van a aprender, es fundamental atender su mundo interior y ayudarles a adquirir una postura saludable y positiva ante la vida.

Desde pequeños sabemos quejarnos, vemos el vaso medio vacío, anhelamos aquello que nos falta. Sin embargo, ¿alguien nos enseñó a centrarnos en lo que sí tenemos y a llenar nuestro vaso con experiencias positivas?

El pensamiento negativo no aporta ningún beneficio, mientras que el pensamiento positivo juega un papel fundamental en todos los aspectos de nuestra vida. Nuestros pensamientos contagian nuestras palabras y nuestra forma de comportarnos, porque al fin y al cabo somos lo que pensamos. De ahí la importancia que tiene verle el lado buena a las cosas o, como se suele decir, ver el vaso medio lleno.

Nuestro cerebro está programado para sobrevivir, siempre está alerta. Anticipa lo malo que nos puede suceder automáticamente para que podamos evitar ese riesgo o peligro. Sin embargo, no estamos programados para ser felices, esto es algo que tenemos que aprender, y ya se sabe que la única forma de aprender es practicando.

Martin Seligman, padre de la Psicología Positiva, afirmaba que:

"El ser optimista supone hacer el esfuerzo para encontrar soluciones, ventajas y posibilidades en todas aquellas situaciones que se nos plantean en la vida".

Y esto no es tarea sencilla si no se está acostumbrado a hacerlo. Necesitaremos de esfuerzo y de fuerza de voluntad para llegar a manejarlo de modo natural. Hay que entrenarlo.

Desde Akka Psicología proponemos un ejercicio muy interesante para enseñar a los niños a saborear las alegrías de la vida: "El tarro de las buenas noticias".

Este tarro debe llenarse sólo de cosas positivas que nos sucedan en el día a día, alegrías cotidianas que nos hagan ser más felices, como por ejemplo pasarlo bien en el cole, jugar con los primos, leer mi cuento favorito o ir a ver a la abuelita.

Podemos introducir una noticia positiva al día antes de ir a la cama, de modo que todos los días hagamos un repaso general de las cosas buenas que han pasado durante la jornada.

Así, el niño aprenderá que la felicidad consiste únicamente en darse cuenta, tomar conciencia y valorar las cosas positivas de cada día. Entrenando esto desde niño es muy probable que tu hijo se convierta en un adulto con una actitud positiva ante la vida, que sepa disfrutar y saborear las pequeñas o grandes alegrías.

Y como dice Dori de "Buscando a Nemo":

Cuando la vida te da un golpe, ¿sabes qué tienes que hacer? Sigue nadando.

Ana Muñoz, psicóloga en Akka Psicología

Escrito por

AKKA Psicología

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