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El test Mini Mental

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

El test Mini Mental es un test de fácil aplicación y breve, sin embargo, con este instrumento se consiguen detectar trastornos cognitivos, sin pretender llegar al diagnóstico.

25 jul 2019 · Lectura: min.
El test Mini Mental

Este instrumento nace de la necesidad, como otras muchas pruebas, de desarrollar diferentes métodos de evaluación necesarios en la Psicología para detectar problemas cognitivos, adaptándolos a los diferentes tipos de trastornos, así como a los diferentes grupos de población que existen (Fernández Ballesteros, 2011).

El test Mini Mental es uno de los instrumentos más utilizados actualmente para descubrir si existe algún tipo de problema cognitivo en los pacientes, tanto en la investigación como en las evaluaciones clínicas. Es una prueba destinada para ser administrada de forma individual y no tiene límite de tiempo, se utilizan preguntas fáciles, por tanto, podríamos decir que es un instrumento sencillo de realizar. Su aplicación debe hacerse en un lugar tranquilo y donde existan los menos distractores posibles (Fernández Ballesteros, 2011).

Su administración se realiza por parte de una persona que esté familiarizada con el instrumento. Antes de administrarlo se debe realizar una entrevista con el paciente consiguiendo de esta manera que el paciente realice el test en un ambiente de confianza y relajado. Es importante que las instrucciones sean leídas de forma clara y precisa y siempre dentro de los límites que marca el protocolo (López Miquel y Martí Agustí, 2011).

En un principio el test intento distinguir entre lo que eran alteraciones funcionales y orgánicas, pero con el tiempo su principal función ha ido enfocada a ser un instrumento a través del cual se valora las alteraciones cognitivas de los pacientes detectando de esta forma los posibles o futuros trastornos cognitivos que puedan padecer e ir evaluando la progresión de estos. A pesar de ser un instrumento muy eficaz, me reitero en indicar, que está limitado está limitado a la hora de evaluar demencias en su estado inicial. Este instrumento de evaluación ha sido modificado a lo largo del tiempo, pero en España se utiliza la versión de Lobo et. Al. (2000), en esta versión las puntuaciones son sobre 35 y está formada por 22 preguntas asociadas según las categorías anteriormente mencionadas (Fernández Ballesteros, 2011).

Desde la investigación ha recibido una alta atención especialmente acerca de su calidad, centrándose en la fiabilidad y en la validez de su contenido, además para los distintos puntos de corte se ha atendido a su sensibilidad y especifidad (Folstein, Folstein, McHugh y Fanjiang 1975).

En cuanto a la fiabilidad del test se puede apreciar con dicha valoración que la validez de este varía dependiendo de que sean personas que padezcan demencia, trastornos neurológicos o personas mayores que se encuentren viviendo en residencias. Además, se debe tener en cuenta que conforme la edad de los sujetos aumenta la fiabilidad desciende, principalmente en personas con trastornos y ancianos (Folstein, Folstein, McHugh y Fanjiang 1975).

Se debe tener en cuenta que la validez del test Minimental, pues se ha podido analizar la relación con distintas medidas como son las de memoria y la inteligencia, pudiéndose generalizar a diferentes poblaciones, utilizando para ello distintos instrumentos (Fernández Ballesteros, 2011).

El test Minimental, se utiliza durante la entrevista clínica, cuando es necesario evaluar el estado cognitivo en la que se encuentran los pacientes para así poder detectar los problemas cognitivos que padecen, esta es la finalidad principal de este test (Folstein, Folstein, McHugh y Fanjiang 1975).

Este objetivo se satisface ampliamente con este instrumento, además permite trabajar como medida clínica para el desarrollo y modificación de problemas que se presentan a nivel cognitivo (Fernández Ballesteros, 2011).

Sus objetivos primordialmente consisten en la localización del deterioro cognitivo, valorar la rigidez del deterioro, continuar las modificaciones que se producen en el paciente y evaluar el resultado que el tratamiento va teniendo en el paciente (Folstein, Folstein, McHugh y Fanjiang 1975).

La utilización del test Mini mental comenzó con las demencias, pero fueron evolucionando y actualmente son utilizados en todas las alteraciones donde se producen algún tipo de deterioro cognitivo. También pueden ser empleados durante el reconocimiento inicial de cualquier proceso clínico con la meta de reconocer de forma anticipada probables problemas que no indispensablemente deben de ser cognitivos (Folstein, Folstein, McHugh y Fanjiang, 1975).

Este test puede detectar las enfermedades en procesos prematuros pudiendo así establecer las medidas necesarias para retrasar el avance de diversas enfermedades, en este caso el deterioro cognitivo y una vez detectadas poder tomar las medidas necesarias para poder tratar y realizar la rehabilitación, que en cada caso sea necesaria pudiendo frenar su progresión, consiguiendo con ello parar el empeoramiento y mejorando la calidad de vida de las personas.

Por tanto, considerando que un análisis completo sobre los signos y síntomas unido al empleo de distintas pruebas neuropsicológicas son de gran ayuda a la hora de descubrir y anticiparse a la aparición de diferentes problemas o deterioros neurológicos, ya que los instrumentos estandarizados junto con la entrevista y la observación son los principales métodos con los que cuentan los profesionales a la hora de poder llevar a cabo una buena evaluación.

Por último, destacar la importancia de que estos instrumentos sean administrados e interpretados por profesionales de la Psicología lo suficientemente preparados para realizar una correcta interpretación de los resultados.

Escrito por

Psicóloga Verónica Martínez Barnés

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