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El vínculo emocional entre niños y mascotas

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Cómo los animales de compañía pueden contribuir en el beneficio emocional para los hijos y en general para toda la familia.

15 MAY 2018 · Lectura: min.
El vínculo emocional entre niños y mascotas

Desde la prehistoria, el vínculo entre humanos y animales domésticos ha sido notorio y necesario a lo largo de los siglos, no sólo por el aporte de los animales en el desempeño de tareas y trabajos humanos, sino también por los efectos emocionales y psicológicos positivos que éstos transmiten a sus dueños y familiares.

Estudios e investigaciones recientes constatan los importantes beneficios de tener un animal en casa y el hecho de que los niños crezcan conjuntamente con ellos. Entre ellos, los más habituales como los perros, pueden llegar a convertirse en excelentes compañeros de aventuras para los niños, pues siempre están dispuestos a jugar y acompañarnos en cualquier planning propuesto. Además, resultan ser terapeutas excepcionales sabiendo transmitir la ternura y el apoyo necesarios en los momentos de dificultad y la capacidad de escucha sin generar prejuicios ni críticas.

Así pues, consiguen convertirse en magníficos aliados para ayudar a promover un desarrollo adecuado y óptimo en los niños. Además de horas y horas incansables de risas y diversión, también contribuyen en la adquisición y mejora de habilidades que son necesarias en el desarrollo infantil:

  • El hecho de tener una mascota, implica que los niños puedan participar en su cuidado diario y asuman un mayor nivel de responsabilidad, lo cual contribuye a mejorar su autonomía personal.
  • La interacción y el juego con el animal promueven la capacidad relacional del niño y mejoran sus habilidades sociales, facilitando que aquellos niños más retraídos o que se sienten poco integrados, puedan encontrar una fuente de bienestar en el trato con los animales. Además, ayudan a incrementar una mayor capacidad de empatía, despertando sentimientos tan necesarios como la ternura y el respeto y a su vez, reducen los niveles de ansiedad y estrés, tanto en niños como en adultos.
  • Poder compartir largos ratos de entretenimiento, risas y lloros, juegos y complicidad, hace que los niños perciban a sus mascotas como verdaderos compañeros leales, un amigo en el que confiar y con el que se sientan apoyados y protegidos. Por lo que todo ello, contribuye en aumentar su autoestima y seguridad personal y disminuir los posibles sentimientos de temor e inseguridad.
  • Contrarrestan la influencia de tantas horas de actividades en solitario empleadas en el uso de las nuevas tecnologías como los teléfonos móviles, tablets o videojuegos.
  • En niños más pequeños que todavía están aprendiendo a decir sus primeras palabras, la interacción con un animal ayuda a estimular su desarrollo psicomotor y del lenguaje, pues les motiva a interactuar, ya sea persiguiéndolos con el gateo o con intentos de comunicación verbal.

Por lo comentado y por un sinfín de motivos más, no es de extrañar que el uso de animales se haya llevado también hasta el campo de la intervención terapéutica y hoy en día, disponemos de diferentes tipo de terapias asistidas con animales desde perros, a caballos o delfines... aportando resultados muy positivos para diferentes problemáticas como personas con discapacidad, autismo, trastornos conductuales o depresión y ansiedad.

Cabe mencionar que decidir adoptar un miembro más en la familia, muy probablemente ello contribuya a una mejor calidad de vida, pero debe tenerse en cuenta que dicha decisión también implica un compromiso y una responsabilidad con el animal. De esta manera podrá garantizarse que la experiencia sea realmente grata para todos y cada uno.

Escrito por

Alicia Hugas Cruz

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