¿Es bueno ayudar a los niños con los deberes?

¿Quién no ha ayudado alguna vez a su hijo con un trabajo de clase? ¿Qué mamá no ha recibido alguna duda sobre la fecha de un examen en el grupo de padres del cole? ¿Es coherente hacer eso?

5 JUN 2018 · Lectura: min.

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¿Es bueno ayudar a los niños con los deberes?

He aquí la eterna pregunta que nos surge a todos los padres cuando nuestros hijos van al cole: ¿debemos ayudarlos con los deberes?

La respuesta por parte de los profesionales que trabajan diariamente con niños y adolescentes es clara: los deberes son únicamente responsabilidad del niño. Por eso, los psicólogos apuntan que, si queremos formar a adultos responsables con sus obligaciones, debemos dejarles que sean ellos los que organicen sus deberes, gestionen su tiempo de estudio y asuman los errores que no hacerlos pueda conllevar en el menor.

Pero ya no solo es ayudarlos con las tareas. Algunos padres se hacen completamente responsables del tiempo de sus hijos, administrándolo, haciendo sus trabajos y presentaciones, preguntando a otros papis o mamis aquello que al menor se le ha olvidado apuntar o que no ha hecho… En definitiva, están adquiriendo un rol que solo le compete al niño y que, aunque nos cueste asumirlo, en lugar de beneficiarle, le perjudica. ¿Por qué? Porque ese niño crecerá pensando que sus padres siempre van a estar ahí, que le ayudarán a solucionar los problemas que tengan en el futuro, que solventarán sus errores. Y, a la larga, se convertirán en adultos irresponsables, poco comprometidos con los demás, poco tolerantes a la frustración, individuos con problemas para adaptarse a los cambios; como se suele decir, personas como muchos derechos y pocas obligaciones.

No se trata de no explicarles una duda o de ayudarles a resolver un problema que no saben, si es de manera puntual. Se trata de no hacer con ellos los problemas para que los lleven bien a clase sin que ellos se esfuercen en pensar cómo hacerlos.

Hoy día, con aplicaciones como WhatsApp, los padres incluso nos ponemos en contacto con otros padres si vemos que nuestros niños se han olvidado de copiar tal ejercicio o no recuerdan la fecha de un examen. Pero esto también es negativo para el menor, pues, además de no responsabilizarse por nada que tenga que ver con el colegio o el instituto (total, si ya está mamá o papá para preguntar en el grupo), aprenderán a no levantarse cuando se equivocan, se frustrarán cuando algo les salga mal o cuando suspendan en vez de aprender de los errores, no asumirán su culpa y no se preocuparán por nada. Por eso, la mayoría de los psicólogos especializados en educación aconsejan dejar a los niños que se organicen con los deberes, que se responsabilicen de las consecuencias que supone no hacerlos, que presten atención a los exámenes, las fechas de entrega de los ejercicios y trabajos… Deben asumir que equivocarse es parte del aprendizaje. Si se olvidan de hacerlo o de estudiar, tendrán que aprender a ser consecuentes con ello, a suspender y a tener que recuperar tal materia. En definitiva, a esforzarse.

No pasa nada porque ellos estudien solos, como tampoco pasa nada si suspenden. Es parte del proceso y es importante que sean ellos los que consigan los objetivos por sí solos. Así, cuando sean adultos, serán unas personas más tolerantes, más equilibradas emocionalmente y más felices.

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