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¿Es cierto que la mitad de los psicólogos están deprimidos?

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Un estudio realizado en Reino Unido explica que la mitad de los psicólogos de ese país están deprimidos. Hoy os explico mi opinión como psicóloga.

28 SEP 2017 · Lectura: min.
Encarni Muñoz Psicoterapia

Recientemente he leído una noticia de un conocido diario que habla sobre la depresión en psicólogos. Pues bien, hoy me gustaría daros mi punto de vista sobre dicha información.

En la noticia que he leído se afirma que el 5% de la población mundial sufre depresión y que un gran porcentaje de personas padece este trastorno en el Reino Unido (en España no hay estudios en este sentido).

Un estudio realizado en ese país ha determinado que la mitad de los psicólogos tienen depresión y en la encuesta se entrevistó a algunos profesionales de la psicología deprimidos que expresaron su opinión. Lo que se constató en las entrevistas del Reino Unido, es que el sistema sanitario de ese país les constriñe, impide hacer tratamientos adecuados en el tiempo que sea necesario, hacen múltiples horas extra sin remunerar y les obligan a hacer más trabajo en menos tiempo. Por tanto, los niveles de frustración y de insatisfacción de los profesionales del Reino Unido son muy reducidos.

Hablemos ahora de España y de mi opinión como psicóloga. Partiendo de la base de que en este país no hay estudios sobre este tema, lo que diga a continuación es meramente mi opinión subjetiva.

Considero que en España la situación de los psicólogos clínicos o sanitarios es difícil, ya que sólo con el grado no es suficiente para ejercer (lo cual me parece bien porque la carrera es muy teórica).

Para poder trabajar en un despacho de psicología a nivel privado es necesario hacer un master al que sólo pueden acceder unas pocas personas (según la reciente reforma del sistema general sanitario) o bien prepararse el PIR para trabajar en sanidad pública (el equivalente al MIR de medicina). El problema es que para hacer el PIR hay que superar un examen al que se presentan más de 3800 personas habiendo alrededor de120 plazas por año para toda España y luego hay que hacer 4 años de residencia, tras la cual, no se te asegura un puesto de trabajo y hay que opositar cuando llegue el momento.

Además, es necesario ir adquiriendo conocimientos nuevos constantemente, especializarse en alguna vertiente u orientación psicológica, e ir poniéndose al día de las innovaciones y nuevas teorías o técnicas, lo cual requiere formación continua durante toda la vida profesional. Por tanto, ejercer en la rama clínica es bastante difícil y sólo llegamos unos pocos. Eso provoca una gran frustración y lucha a contracorriente para la cual hay que sentirse muy fuerte. Particularmente yo he tenido que hacer esa lucha y no rendirme ante comentarios de gente que me incitaba a tirar la toalla o trabajar de otra cosa porque aseguraban que el esfuerzo que estaba haciendo no valdría la pena y no podría llegar nunca a trabajar de lo que llevo tantos años estudiando. Esa lucha puede llevar inevitablemente a estados depresivos o a reducir la autoestima por no ser capaz de conseguir la recompensa tras el esfuerzo, pero no todos tenemos porqué caer en depresión.

En contrapartida, en la vertiente privada normalmente los psicólogos somos autónomos o directamente tenemos un negocio propio, lo cual facilita que el profesional se distribuya el trabajo como crea que es mejor para cada paciente y para él mismo. Así, no está la presión añadida de las visitas que se tienen en un día o el número de sesiones que se tienen que hacer por obligación, aunque existen responsabilidades que pueden generar inestabilidad y por tanto, problemas emocionales, pero no más que a cualquier otro autónomo o freelance con cualquier otra profesión.

Por otra parte, la psicología no es sólo la rama sanitaria o clínica, también está la vertiente social, la educativa, la investigación, neuropsicología o la de empresa (Recursos humanos), y para acceder a algunas de esas ramas no es tan complicado, aunque requiere esfuerzo, como casi todo en esta vida.

Si nos centramos en la vertiente clínica, es cierto que el psicólogo tiene que estar escuchando historias tristes todos los días y eso de entrada puede parecer deprimente. No obstante, depende de la personalidad del psicólogo/a y de su capacidad para desconectar cuando sale del trabajo, que se deprima o no. Si es una persona preocupadiza, insegura o perfeccionista, es más fácil que se lleve el trabajo a casa (aunque todos nos lo llevamos un poco, porque ser psicólogo no es sólo el espacio de terapia, luego hay que trabajar sobre la información recibida, preparar las próximas sesiones, buscar información sobre temas que no se dominan tanto...) y acabe deprimiéndose al pensar todo el día en problemas y dificultades. Sin embargo, si es una persona resolutiva, capaz de desconectar cuando cierra la persiana y vivir su vida, esto no tiene porqué pasar.

Otra cosa que puede generar sentimientos depresivos es que el psicólogo/a tiene que ocultar lo que siente o gestionar las emociones que le provoca la persona que tiene delante. No obstante, considero que eso depende de la formación u orientación psicológica que tengas como profesional. En mi forma de trabajar no oculto lo que los pacientes me provocan. Para mí es importante hacer de reflejo de lo que ellos provocan en los demás, porque lo que sucede en terapia es un ejemplo de lo que seguramente sucede fuera de ella en la interacción con los demás. Por tanto, eso ayuda a que no me cargue de emociones negativas y me vaya a casa con un determinado estado de ánimo. De todas formas, no somos de piedra, y hay días que algunas historias nos afectan más y se le da vueltas, pero eso no nos convierte en personas con depresión.

Por otro lado está el sentimiento de culpa que se puede generar en el profesional cuando se toman decisiones que afectan a la vida del paciente. Pero eso también sucede en función de la orientación psicológica que apliques. En mi manera de funcionar, por ejemplo, yo no suelo decir lo que la persona tiene que hacer ni le doy consejos, simplemente le ayudo a tomar las decisiones y le hago reflexionar, pero no suelo incitar a la gente ni recomendar. Eso creo que le toca a los amigos hacerlo. En mi manera de trabajar parto de la base que el/la paciente es experto en su vida y sabe qué le irá mejor y qué no; por tanto, yo no soy quien para decir si lo que hace está bien o mal.

Por tanto, estoy convencida de que debe haber psicólogos deprimidos, pero no sé hasta qué punto ser psicólogo es indicativo de tener más puntos para sufrir depresión. Habría que ver qué resultados salen en el resto de profesiones. Considero que tener este problema depende de las situaciones vividas y de la postura que se tome ante las dificultades así como la personalidad que se tiene. No creo que la depresión vaya ligada a una determinada profesión, sea la que sea. No obstante, me gustaría matizar que es responsabilidad del psicólogo en cuestión coger la baja o dejar temporalmente la profesión cuando su estado de ánimo interfiera en su trabajo, porque puede perjudicar a los pacientes, además de que suele ser recomendable que el psicólogo también acuda cuando sea necesario como paciente a un centro de psicología; hay que aceptar que ni no somos superman ni robots sin sentimientos.

Encarni Muñoz Silva

Psicóloga sanitaria, colegiada nº16918
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Psicóloga nº colegiado: 16918

Encarni Muñoz es psicóloga sanitaria, especializada en adultos y con más de 10 años de experiencia. Realiza terapias individuales y de pareja a partir de una corriente integradora. Su objetivo es dotar a la persona de recursos y ayudar a descubrir los que posee para mejorar su calidad de vida en el mínimo número de sesiones posible.

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3 Comentarios
  • Concepción Frutos Saura

    Me gusta mucho tu artículo, está lleno de sentido común y ayuda a tener una visión mucho más clara de lo que podemos esperar al ir a la consulta de una psicólogo. Personalmente no tengo ningún problema en hacerlo (de hecho ya acudí en una ocasión), pero en mi entorno me encuentro con personas que dicen: no quiero que me coman la cabeza, dando muestras de un gran desconocimiento de lo que supone una sesión psicológica (aunque no olvido que como en todo habrá profesionales mejores y peores). Me gusta mucho tu opinión. Gracias.

  • Ana toro

    Me encanta tu forma "normal " de comunicar porque se entiende todo. Me encanta cuando dices que no sois superman porque oye yo estudie una rama de sociología publicitaria en la carrera en máster para publicidad y la gente se cree que solo por entender porque hace la gente las cosas que hacen. Ya yo voy a tener rayos láser y saber que hombre es malo y no ennoviarme con el. Jaajajaaj eso no se sabe. Hacen teatro muy bien todos Jaajajaaj. Me dicen que. Vaya mierda psicóloga que no lo vi. Que era malo Yo contesto que no soy psicóloga pero si lo fuera también.tenemos mal de amores. Hay médicos qué fuman. Albañiles que tienen rota la cisterna y por eso nadie les exige perfección. Señores. Somos humanos y cuando se ama no se está analizando. Se ama y ya está. Y metemos la pata todos

  • Constanza Fdez de Gamboa

    Totalmente de acuerdo con tu vivencia de la formación y profesión que nos une. Gracias!

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