¿Es útil el cigarrillo electrónico para dejar de fumar?

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En los últimos años se ha popularizado el uso del cigarrillo electrónico y muchos fumadores lo utilizan como estrategia para abandonar el tabaco, pero ¿es realmente eficaz?

31 ago 2015 · Lectura: min.
¿Es útil el cigarrillo electrónico para dejar de fumar?

En general, se publicita como inocuo, pero hay riesgos para la salud asociados a su uso y exposición al vapor que generan. Las pruebas de la eficacia de los cigarrillos electrónicos para dejar de fumar son limitadas y no permiten extraer conclusiones.

Se debería alentar a los fumadores a dejar de fumar o disminuir el consumo mediante una combinación de tratamientos aprobados.

Riesgos para la salud asociados al uso o exposición al vapor de los cigarrillos electrónicos:

  1. Los efectos a corto plazo derivados de su uso incluyen irritación de ojos y vías respiratorias por exposición al propilenglicol.
  2. Se han encontrado sustancias cancerígenas en líquidos y vapor de cigarrillos electrónicos.
  3. Se han descrito numerosas intoxicaciones y efectos adversos relacionados con estos productos, algunos severos. El principal riesgo sanitario de la exposición a la nicotina, además de su inhalación, es la sobredosis por ingestión o contacto cutáneo y en el mundo anglosajón se ha constatado un aumento de intoxicaciones por estas vías a la par que el crecimiento del uso del cigarrillo electrónico.
  4. Su uso genera emisión de propilenglicol, nicotina y sustancias cancerígenas que pueden contaminar espacios cerrados, con los consecuentes riesgos por exposición pasiva.

Eficacia como ayuda para dejar de fumar:

  1. Aunque los cigarrillos electrónicos puedan reducir el deseo de fumar y otros síntomas característicos del abandono del consumo de tabaco, no existe evidencia que demuestre su eficacia y seguridad como ayuda en el abandono sostenido del consumo de tabaco, como si existe en los medicamentos recomendados para la deshabituación.
  2. Algunos fumadores podrían llegar a cambiar al menos temporalmente el consumo de tabaco por estos productos, pero una proporción muy baja, parece llegar a abandonar definitivamente el tabaco. En la mayoría de las ocasiones se mantiene un consumo dual de tabaco y cigarrillo electrónico. Dado que probablemente la duración del hábito de fumar (el número de años), es más importante que la intensidad (el número de cigarrillos fumados por día), para producir efectos negativos sobre la salud, el uso doble tendrá beneficios mucho menores sobre la supervivencia en general, en comparación con el abandono total del tabaco.
  3. En los últimos años se plantea la reducción de daños como un objetivo terapéutico aceptable, y aunque el riesgo a nivel individual pueda ser menor que el consumo de tabaco, a nivel poblacional, la promoción de estos productos podría incorporar nuevos consumidores de tabaco por un efecto de iniciación y de renormalización. El efecto de iniciación se refiere a la posibilidad de que los no fumadores, en especial niños y jóvenes, se inicien en el consumo de nicotina usando el cigarrillo electrónico a una tasa mayor a la esperada que si no existiera este dispositivo, y también, se refiere a que este hábito constituya una "vía de entrada" para pasar luego a fumar tabaco. La renormalización alude a la posibilidad de que todo aquello que hace atractivo a los cigarrillos electrónicos para los fumadores, pueda aumentar el atractivo del hábito de fumar en sí mismo y perpetuar el tabaquismo.

Intervenciones eficaces para dejar de fumar:

  1. Terapia Sustitutiva con Nicotina (TSN): chicles, parches, inhaladores o sprays de nicotina son útiles para reducir los síntomas del síndrome de abstinencia. Es un tratamiento muy recomendado para fumadores con moderada y alta dependencia física de la nicotina. Entre el 30% y el 40% de los casos que han conseguido abandonar el tabaco, sigue sin fumar al año de haber finalizado el tratamiento. Aunque estos fármacos son muy seguros, es aconsejable que sea un médico quien supervise su utilización.
  2. Bupropión: Es un antidepresivo que ha demostrado ser útil para reducir los síntomas de abstinencia y el deseo de fumar. Funciona mejor si se empieza a tomar una o dos semanas antes de dejar de fumar. El 40% de las personas que han conseguido dejar de fumar, siguen sin hacerlo un año después de finalizado el tratamiento. Debe usarse bajo prescripción médica.
  3. Vareniclina: Es un medicamento que actúa reduciendo los efectos placenteros de la nicotina en el cerebro y también reduce los síntomas de abstinencia. Se debe comenzar a tomar una semana antes de dejar de fumar. Un 40% de las personas que lo usaron siguen abstinentes un año después. Debe usarse bajo prescripción médica.
  4. Programas psicológicos: Ofrecen estrategias para enfrentar tanto la dependencia física como la psicológica, dotan de habilidades para la prevención de recaídas e incrementan la motivación y la capacidad de autocontrol del fumador. Su eficacia es de una tasa del 50% de abstinencia al año de haber finalizado el tratamiento.
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Escrito por

Innova Fisioterapia

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