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¿Estás pensando en irte a vivir fuera? Consejos para no sufrir duelo migratorio

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Hay gente que piensa que emigrar es sinónimo de mejora, pero no siempre es así y se puede sufrir duelo migratorio. Hoy explico algunas claves para emigrar sin sufrirlo o minimizar su impacto

17 SEP 2018 · Lectura: min.
Encarni Muñoz Psicoterapia

Muchas personas fantasean con el hecho de irse a vivir fuera al menos un tiempo como una manera de aprender idiomas, como una experiencia vital, para mejorar su currículo o para huir de la precaria situación laboral del país. Sea como sea, el cambio se plantea como algo positivo, y de hecho, la televisión se encarga de lanzar este tipo de mensajes con programas en los que se muestran españoles que están viviendo en otros países y les va muy bien. Evidentemente hay personas a las que les va bien, pero marcharse a vivir fuera solo, aunque sea por un tiempo, provoca un choque que puede ser duro de elaborar y adaptarse al nuevo país se puede convertir en una odisea emocional.

He tenido en terapia personas que han sufrido lo que conocemos como duelo migratorio incluso siendo del mismo país, por no hablar de las personas que cruzan el charco o aquellas que cambian de idioma y de religión. En todos esos casos se produce una sensación de falta de identidad súbita. De repente te sientes un bicho raro, diferente a los demás. Pasas de tener tu familia y amigos cerca de tenerlos a muchos kilómetros de distancia, y aunque el skype ayude, no es lo mismo. Además, tienes que aprender un nuevo idioma, unas costumbres e incluso una nueva religión, buscar trabajo para poder subsistir, aparentar que todo va bien para no preocupar a la familia, adaptarte a un nuevo clima, etc. Todo ello genera una gran ansiedad, impotencia y sentimiento de soledad que se puede alargar y cronificar. De hecho, las personas que suelen venir a terapia por duelo migratorio lo hacen después de un año o dos de intentar adaptarse infructuosamente. Recuerdo una chica que se fue a vivir a Nueva York durante un año para aprender inglés porque en su momento no hizo Erasmus y todo el mundo hablaba maravillas de esa experiencia. Venía a terapia porque la experiencia fue tan desastrosa que había perdido por completo su autoestima y la confianza en ella misma: si a todo el mundo le iba bien y a ella no, es que algo fallaba en ella, se deciía. Se obligó a aguantar el año entero para no preocupar a la familia y también para no decepcionarla, cuando ella habría regresado a las dos semanas. Le costó muchísimo encontrar trabajo, y tuvo que bajar notablemente sus expectativas laborales, ya que no la admitían en ninguna empresa relacionada con las funciones que había desempeñado hasta el momento y acabó trabajando en un trabajo poco cualificado.

Por tanto, antes de emprender esa aventura, primero hay que prepararse emocionalmente, ya que no son unas vacaciones, así que no pienses en ello como un tiempo de ocio.

¿Qué puedes hacer para conseguir que tu experiencia en otro país sea positiva?

  1. Valora y analiza qué destino es mejor para ti: Puede ser muy diferente el destino que escojas para ir de vacaciones al destino ideal para vivir. Seguramente lo mirarás en función de las oportunidades laborales, pero piensa que los temas que pueden provocar mayor impacto emocional son: idioma que no dominas, religión diferente, clíma, cultura y costumbres muy diferentes a la del país de origen, etc. En función de eso, escoge el lugar donde vivirás.
  2. Trabaja tu timidez e introversión: A veces está bien la terapia de choque, pero puede provocarte un gran malestar innecesario. Si eres una persona introvertida, reservada y tímida, trabaja todos esos aspectos antes de irte, ya que una vez allí puedes superarlo o no. La gente dice: "si eres tímido no te preocupes, una vez allí no tendrás otra alternativa". Pero sí que la tienes... aislarte, el problema es que eso te hundirá. Tuve una vez un paciente que se fue a vivir a Irlanda y tuvo que volver porque era incapaz de presentarse y conocer gente por él mismo. Intentó encontrar trabajo como vía para relacionarse y abrir así una red social, pero no lo consiguió debido también a su falta de confianza y timidez. Así que si te consideras una persona insegura y tímida, antes de pasarlo mal gratuitamente, trabaja estos aspectos en terapia.
  3. Prepárate para ser el/la extranjero/a: Hazte a la idea de que tendrás que hacer papeleo y trámites para demostrar ciertas cosas. No te lo pondrán fácil en según qué países, ya que pueden ser reacios a la inmigración. Así que hazte a la idea de que puedes encontrarte tanto gente que te facilite el camino como personas que te pongan palos en las ruedas e incluso se comporten de forma racista y/o xenófoba.
  4. Llévate contigo objetos que te recuerden tu identidad: Puede parecer una tontería, pero llevarse un "amuleto", un objeto que te recuerde a tu casa y ubicarla en tu nuevo hogar puede ayudar a no sentirse tan extraño. Además, de vez en cuando intenta ir a comer a lugares de comida española o compra en un super productos de tu país. Recuerda que una de las cosas que más extrañamos cuando viajamos es la comida casera y tradicional.
  5. Adáptate al nuevo país e intégrate: No te resistas a los cambios. Cuanto antes te adaptes a ellos, mucho mejor. Si en el país de destino tienen otros horarios de comida, adáptate a ellos; si conducen por la izquierda y necesitas un coche, cuanto antes practiques mejor, etc.
  6. Habla y ten contacto con españoles: En un intento por adaptarse lo más pronto posible, hay personas que erróneamente evitan contactar con españoles. Digo que es un error porque hablar con gente de tu mismo país te transporta por un momento y ayuda a superar la morriña. Esto no quiere decir que sólo hables con españoles, ya que quizás te estarías negando la realidad, pero sí hacerlo de vez en cuando puede resultar de ayuda además de que se pueden hablar sobre dificultades, ayudarse mutuamente y comentar vivencias que la otra persona comprenderá completamente porque está en la misma situación que tú.
  7. Relaciónate con gente del país de destino: Mientras más te relaciones con gente del país de destino, antes te generarás una nueva red social, establecerás amistades y te podrán ayudar a adaptarte mejor generando rutinas de ocio. Además te pueden explicar dinámicas y costumbres que de otra forma tendrías que descubrir por ti mismo/a.
  8. Valora el cambio como algo que puede cambiar y no como una decisión definitiva: Pensar que cualquier cambio será para toda la vida asusta un poco, pero si piensas que puede ser temporal y ya se verá a medida que pasen los meses, puedes ir valorando la situación en función de lo que vaya surgiendo y actuar en consecuencia y te quitas cierta presión.
  9. Pide ayuda cuando lo necesites y no cuando no puedas más: Tenemos la tendencia general a ser resolutivos y autosuficientes, y eso está bien, pero también está bien aceptar ayuda cuando se necesita. No esperes a no poder más o a hundirte demasiado, si ves que no te adaptas, habla con alguien sobre el tema, plantéate el regreso o haz una terapia psicológica antes de cambiar.
  10. Sé fiel a lo que sientes y no a lo que te habías planteado inicialmente: A veces es necesario rectificar y aunque te hayas planteado en un primer momento que el traslado sería definitivo, si ves que no te acabas de adaptar o lo que encuentras no es todo lo beneficioso que pensabas o esperabas, es bueno rectificar. Evita actuar por orgullo, ya que te puedes hacer mucho daño.
  11. Mentalízate que si vuelves, cuando vuelvas la gente puede haber cambiado: Mientras estás fuera puedes ir idealizando lo que tenías en España, al fin y al cabo el recuerdo acaba siendo selectivo (o te acuerdas de lo bueno o de lo malo, o incluso se magnifican los recuerdos) y además, mientras tú estás fuera estás cambiando, de la misma forma que lo hacen los demás. Por tanto, si vuelves 3 años después a casa, puede ser que ya no seas la misma persona que te fuiste, y por ende, los demás también habrán cambiado. Recuerda que el tiempo no se paraliza para nadie, y aunque haya gente que piense que las personas no cambian, lo hacemos todos y además constantemente a medida que vivimos experiencias.

Si tienes todo esto en cuenta, es probable que no sufras duelo migratorio o si lo sufres, que no te dure demasiado tiempo y puedas ser consciente de él así como trabajarlo.

Encarni Muñoz Silva

Psicóloga sanitaria, colegiada nº 16918

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Encarni Muñoz Psicoterapia

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