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Estilos educativos

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

La importancia de la educación de padres para el incremento de la satisfacción familiar y el adecuado desarrollo de los menores.

21 ABR 2015 · Lectura: min.
Estilos educativos

La infancia puede considerarse un producto humano y un producto social (Berger y Luckman, 1978). El contexto social en el que cotidianamente se desenvuelve la vida de niños y niñas en una sociedad, está configurado no sólo por elementos materiales sino también por los elementos actitudinales y psicosociales que los adultos mantienen hacia la población infantil.

La categorización de las pautas de crianza en relación a las dimensiones control (exigencia) y afecto (receptividad) crea una tipología de cuatro estilos educativos: democrático, autoritario, permisivo e indiferente (MacCoby y Martin, 1983). Cada uno de estos estilos refleja patrones normales de interacción padres- hijos en cuanto a conductas y valores (Baumrind, 1991). Además estos estilos de crianza se califican y representan mediante dimensiones continúas y no como categorías estanco.

Estilo democrático. Se trata de padres que son a su vez exigentes y receptivos con sus hijos. Consideran a éstos como sujetos activos en el proceso de socialización y desarrollo y dotan de gran importancia al afecto y a la emoción en dicho proceso. Este tipo de padres examina la conducta de sus hijos e impone criterios claros sobre el comportamiento que deben tener los niños, pero establecen una jerarquía respecto a la cualidad y al cumplimiento de las normas, y fomentan el diálogo y el razonamiento sobre ellas. Son asertivos, pero no intrusivos o restrictivos. Sus métodos disciplinarios se basan más en el apoyo que en el castigo. Su método educativo persigue lograr individuos asertivos, responsables, con alto grado de auto-control, además de cooperativos.

Estilo permisivo. También denominado indulgente, estos padres son más receptivos que exigentes. Son poco convencionales o sujetos a las tradiciones, además son tolerantes y condescendientes. No exigen un comportamiento responsable o maduro en sus hijos, y permiten que sus hijos impongan sus propios criterios de auto-regulación, justificando aquellas conductas que muestran tendencia a desviarse de las normas sociales establecidas. Suelen evitar también la confrontación con sus hijos. Los padres permisivos pueden dividirse en dos tipos, en función del grado de implicación en la educación de sus hijos; por un lado, están aquellos que se acercan a un estilo democrático, y que a pesar de su estilo indulgente son más conscientes de la necesidad de establecer límites y están más implicados y comprometidos con la educación; en el otro extremo, están los padres no directivos, a cuyo estilo indulgente se suma un grado mínimo de implicación en la regulación de la conducta de sus hijos.

Estilo autoritario. Estos padres son extremadamente exigentes y directivos, pero no receptivos. No se considera importante el aspecto emocional de las relaciones padres-hijos. Apelan a la obediencia a la autoridad para el cumplimiento de las normas impuestas a sus hijos. En general, conforman un contexto bien ordenado y estructurado con reglas claras y explícitas. A su vez, los padres autoritarios se dividen en dos tipos: los directivos-no autoritarios, quienes tutelan el rumbo del desarrollo de sus hijos pero sin ser intrusivos y autocráticos con el uso del poder, y aquellos que son directivos y autoritarios, quienes desarrollan un patrón de control tremendamente intrusivo.

Estilo indiferente. Son poco exigentes y receptivos. Este estilo educativo supone una paternidad no responsable. La implicación emocional de este tipo de padres es baja y se combina además con una falta de exigencia. Los padres indiferentes intentan que la educación de sus hijos conlleve el mínimo esfuerzo por su parte. En casos extremos, este estilo educativo puede ser comparado con patrones de comportamiento negligentes o de rechazo a sus hijos, aunque, en general, la mayor parte de los padres de este tipo están dentro de los límites definidos como normales.

Además de las diferencias en las dimensiones afecto y control, las pautas de crianza pueden diferir también en una tercera dimensión denominada control psicológico y que "se refiere a los intentos de control que se inmiscuyen en el desarrollo psicológico y emocional del niño" (Barber, 1996, p. 3296) mediante prácticas como la inducción de sentimientos de culpa, vergüenza o retirada de cariño. Una diferencia clave entre los padres democráticos y autoritarios se relaciona con esta dimensión de control psicológico. Ambos estilos establecen elevadas demandas sobre sus hijos y esperan que estos se comporten de forma adecuada y obedezcan las normas paternas. Sin embargo, los padres autoritarios esperan además que sus hijos acepten sin cuestionamiento sus juicios, valores y objetivos. Por el contrario, los padres democráticos estás más abiertos a escuchar y ofrecer explicaciones a sus hijos. De esta forma, aunque ambos son equiparables en cuanto al grado de control conductual que ejercen, los padres democráticos tienden a ejercer un menor control psicológico, que los autoritarios quienes utilizan en mayor medida ese tipo de prácticas.

En el gabinete de psicología CONECTA psicólogos de Algeciras podemos asesorarte para fomentar un adecuado estilo educativo, lo que te permitirá disfrutar del tiempo que compartes con tus hijos, sacándole el mayor provecho. No olvides que la psicología puede ayudarte a vivir mejor.

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Conecta Psicólogos

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