Estrés y estrategias de afrontamiento

“El estrés es el proceso que se pone en marcha cuando una persona se encuentra ante una situación, que se prolonga en el tiempo, y para la que no cuenta con recursos suficientes"

21 AGO 2018 · Lectura: min.
Estrés y estrategias de afrontamiento

Podemos definir el estrés desde dos perspectivas, la médica y la psicológica.

Definición médica: "Situación de un individuo o de alguno de sus órganos o aparatos que por exigir de ellos un rendimiento superior al normal los pone en riesgo próximo de enfermar".

Definición psicológica y la que seguiremos:

"El estrés es el proceso que se pone en marcha cuando una persona se encuentra ante una situación o demanda, sea externa o autoimpuesta, que se prolonga en el tiempo, y para la que no cuenta con los recursos suficientes o necesarios para hacerle frente."

Es importante recalcar las siguientes características, ya que son las que permiten discernir el estrés de otros procesos afines y también proceder a estrategias de intervención específicamente dirigidas a facilitar su afrontamiento.

  1. el hecho objetivo de que el individuo no está a la altura de las demandas, de las circunstancias, y no lo está por la dificultad o imposibilidad, con sus escasos recursos, de atender bien a la vez demandas o muy intensas o de signo dispar, incompatibles;
  2. el estado o disposición de ánimo de la persona (humor, talante, emoción, experiencia);
  3. el peligro de patrón disfuncional en el comportamiento instrumental y/o el de daños o riesgo relativamente permanente en alguno de los subsistemas de la persona.

Indicadores del estrés

Los indicadores o respuestas de estrés son los que nos permiten determinar que éste existe, podemos distinguir los neuroendocrinos, los psicofisiológicos y los psicológicos.

  1. Ante estímulos amenazantes el organismo reacciona a través de diferentes sistemas neuroendocrinos (intervienen hormonas como la adrenalina, la noradrenalina y el cortisol), así se prepara para la lucha o la huida de la amenaza. Esta reacción que en principio es adaptativa y natural, tendrá unas consecuencias tremendamente negativas para la salud cuando se presente con demasiada frecuencia o simplemente dicha preparación y el exceso de energía que supone no son necesarios.
  2. Las respuestas psicofisiológicas, en general son de tipo involuntario, como las anteriores, y algunas de ellas son el aumento de la tasa cardíaca, la presión sanguínea o la actividad respiratoria.
  3. Entre las respuestas psicológicas ante el estrés existen las emocionales, somáticas, cognitivas y comportamentales. Las primeras son las más importantes, y muchas veces se ha confundido el estrés con las emociones concretas que lo acompañan.
      1. Los indicadores emocionales están muy relacionados con los somáticos y con frecuencia son unos causa de los otros o viceversa. Las emociones asociadas al estrés son las negativas, como la tristeza, la impaciencia, la frustración, etc.
      2. Los indicadores somáticos más habituales la fatiga, el insomnio, el temblor, y dolores de distinto tipo.
      3. Entre los cognitivos destacan, como más habituales, la indecisión, actividad mental acelerada, pérdida del sentido del humor, la memoria, etc.
      4. Entre los comportamentales estados de nerviosismo diversos como morderse las uñas o no poderse estar quieto, trastornos alimenticios, fumar, etc.

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Fuentes de estrés

Se les denomina así porque son los generadores de la experiencia de estrés.

Entre las posibles fuentes de estrés las más frecuentes serían la pérdida, la amenaza y el daño. Pero también hay otros elementos generadores de estrés como son los "desafíos" del entorno, la novedad o la ambigüedad de los eventos, el exceso de información y/o estimulación.

Otros "antecedentes" del estrés, pero en la persona, y no ya en el medio, refieren la vulnerabilidad personal o la estructura interna que predispone a la persona en determinada dirección, como por ejemplo, el neuroticismo o la personalidad "tipo A".

Afrontamiento

La acción requerida para solventar los efectos del estrés: es la conducta de afrontamiento.

Lazarus y Folkman (1986) definieron el afrontamiento como aquellos esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes que se desarrollan para manejar las demandas específicas, externas y/o internas, que son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos del individuo.

El afrontamiento es siempre, en alguna medida, extraer recursos de la falta de recursos, o sea, sacar fuerzas de flaqueza.

El estudio de las influencias de las características de personalidad en los procesos de afrontamiento ha llevado a establecer diferencias entre dos conceptos que podrían parecer similares: los estilos de afrontamiento y las estrategias de afrontamiento.

  • Los estilos de afrontamiento se refieren a predisposiciones personales para hacer frente a las situaciones y son los responsables de las preferencias individuales en el uso de unos u otros tipos de estrategias de afrontamiento, así como de su estabilidad temporal y situacional.
  • A su vez, las estrategias de afrontamiento serían los procesos concretos que se utilizan en cada contexto y pueden ser altamente cambiantes dependiendo de las situaciones desencadenantes.

Tipos de estrategias de afrontamiento:

  • Estrategias de afrontamiento centradas en el problema: la persona se centra en hacer frente a la situación, buscando soluciones al problema. Hay una búsqueda deliberada de solución, de recomposición del equilibrio. Este tipo de estrategias son la confrontación, la búsqueda de apoyo social y la búsqueda de soluciones.
  • Estrategias de afrontamiento centradas en la emoción: la persona busca la regulación de las consecuencias emocionales activadas por la presencia de la situación estresante. Las estrategias son el autocontrol, el distanciamiento, la reevaluación positiva, la autoinculpación y el escape o evitación.
  • Otras: conductas religiosas como rezar, emplear el humor, la restricción de llevar a cabo ciertas acciones.

Cada persona cuenta con un patrón de personalidad, una forma de ver la vida y una manera de responder ante las situaciones que vive, por lo tanto ninguna estrategia de afrontamiento es mejor o peor si no se tienen en cuenta estos factores.

Ahora bien, lo que sí podríamos estar seguros es que la mejor manera de afrontar es la que te haga sentir mejor contigo mismo/a y que sea acorde a tus propias creencias y circunstancias.

También es importante saber que muchas veces afrontamos inconscientemente o de manera impulsiva obteniendo resultados insatisfactorios, o que mantiene o magnifican la situación negativa. En esta circunstancia también sería adecuado, si la persona acude a consulta con esta queja, que buscáramos alternativas de afrontamiento.

Diferencias individuales

Ciertas condiciones son estresantes para todo el mundo, mientras otras no lo son tanto. Y lo mismo pasa en la forma de encontrar nuestro equilibrio, de afrontar esas situaciones

En próximas entradas hablaremos sobre la Resiliencia, la capacidad para recuperarse de los golpes de la vida e incluso salir fortalecido.

Imágenes : Shutterstock

Escrito por

María del Amor Garcés / Psique Sana

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