Evitando salir en Hermano Mayor

¿Tienes adolescentes en casa? ¿Quieres prevenir problemas de agresividad? ¿Los estás teniendo ya? Esto sin duda te interesa!

1 DIC 2014 · Lectura: min.
Evitando salir en Hermano Mayor

Cada vez aparecen más noticias en los medios de adolescentes o incluso niños que tienen atemorizados a sus padres o que les agreden. Los servicios sociales están ampliando su actuación también en estos casos, a pesar de lo complicado que resulta, ya que no son los niños los que acuden al teléfono del menor, ni son los profesores los que los llaman; es la policía, que deriva casos de denuncias interpuestas por los padres hacia sus hijos.

El llamado Síndrome del Emperador….(ya sabéis, hoy en día está estigmatizado hasta el modo de caminar).

La prevención de esta terrible y atemorizante situación es importante y facilemente instaurable. Y es que es horrible, tan sólo un minuto de programa de los capítulos de "Hermanos Mayor", sirve para hacerte idea de lo mal que lo pasan en estas situaciones los padres y como el comportamiento descontrolado de los adolescentes pide auxilio a golpes y chillidos.

¿Cómo prevenir estas situaciones de abuso en casa?

Una muy buena cosa es poner límites y normas desde que los niños son bien pequeñitos. Desde bebés. Hay padres que tardan más tiempo a empezar a poner pequeñas tareas a los bebés, porque piensan que no son lo suficientemente mayores para hacerlo, o porque disfrutan tanto ayudándoles, haciéndolo por ellos que descuidan esta faceta educativa. No hay que abusar, obviamente, pero si hay que empezar desde peques a pedir pequeñas tareas que ayuden a los niños a entender que forman parte de una familia y que como miembro de ella tiene que aportar al bienestar familiar. Recoger juguetes ayudadas/os por los padres, llevar la ropita sucia a la lavadora, llevar los platos al lavavajillas, ayudar a poner la mesa, hacer dibujos para papá, hacer los deberes, estudiar…es un contínuo que cada vez va haciéndose más grande hasta que el niño/a crece y gracias a estas pautas aprende hábitos y rutinas que le ayudan al principio a regularse emocionalmente, a frustrarse y a entender lo que los mayores esperan de él/ella.

Está claro que habrá veces que no lo quieran hacer, que se enfaden, que se peleen, que le levanten la mano a los padres, cosas, que a una macaca de 2/3 años le permiten más porque "es divertido que saque el genio", "no es para tanto", "ya se le pasará"… Es una lucha por el poder, por ver quien manda y en esos comienzos, los padres tienen que ponerse serios y actuar haciendo que el niño entienda que eso que acaba de hacer no está bien, que en la vida le van a pasar muchas cosas que no le gusten y que va a tener que hacer igual, es decir, aprenden a frustrarse y a disfrutar de pequeñas cosas a pesar de la frustración.

Es un entrenamiento para la vida, tanto emocional como comportamental, una de las bases de la famosa "resiliencia", tan de moda hoy en día. Enseñas a los niños a resolver sus conflictos y a entender que en la vida va a haber muchas cosas que no van a poder tener, que no siempre les van a complacer, etc… Así el día de mañana, entenderá (tal y cómo está la situación económica en España) , que tiene que trabajar en lo que pueda, que debe luchar por lo que desee muy duramente, que las cosas se consiguen con trabajo duro y esfuerzo… y es que uno de los problemas de los jóvenes de hoy en día es la sobreprotección.

También para prevenir futuras situaciones conflictivas está obviamente el cariño, el amor incondicional que los padres deben mostrar a sus hijos, siempre, a pesar de las "cafradas" que hagan, ¡por que las van a hacer!. Se portarán mal, se equivocarán en sus decisiones e incluso habrá una época que os insultarán, os dirán que os odian, etc…Viene en su "manual de hijo". Todas esas cosas son normales, lo más importante en estas situaciones esperables es saber actuar.

El mensaje que las acciones de los padres deben trasmitir es "lo has hecho mal, te has portado mal y tendrás una consecuencia por ello, pero aun así te quiero". La metafórica, mano de hierro con guante de seda. No se le puede negar a un hijo un beso, un abrazo por las noches por que acabe de romper un jarrón, o por otra cosa. Cariño incondicional. No hay que castigar a los niños y menos por venganza. A veces atendemos a padres que con la mejor de las intenciones proponen castigos, o correctivos que son desorbitados, o que no llevan a nada, recordad: las consecuencias a un mal comportamiento siempre se hacen para que el niño entienda que eso no es lo que debe hacer, para transmitir que eso no es lo que esperáis de ellos, porque sabéis que es o puede ser un problema en el futuro. Nunca por venganza. A lo mejor parece raro que lo recalque, pero hay veces, en que el mal comportamiento está instaurado y los padres están tan hartos que hacen cosas para resarcirse, castigarlos, etc… Los castigos, sólo son útiles si se aplican en el sentido del aprendizaje. A mí no me gusta utilizar la palabra castigo, porque los padres tienen un imaginario sobre ellos muy duro y que personalmente me parecen inútiles. Lo que los niños han de recibir son consecuencias, negativas y positivas, para indicarles que es lo que tienen que hacer.

Las contingencias o consecuencias que se ponen a los niños para marcar esos límites o normas, deberán ser:

1. Breves. (Mal ejemplo: ¡Estás castigada un mes!, y si vuelve a liarla en ese mes, ¿qué haréis?)

2. Recuperables. (Mal ejemplo: ¡Te tiro la "Play/ DS" a la Basura!, tienen que poder recuperar lo que les habéis restringido)

2. Inmediatas. (Mal ejemplo: Pablo llegó 1 hora tarde el fin de semana, y le castigaron el miércoles. El castigo/consecuencia deberá ser inmediata, según llegue a casa, sino, no lo entenderá, sobre todo los más pequeños.)

3. Proporcionadas. (Mal ejemplo: castigar a un niño de 10 años a limpiar toda la casa durante un mes por tirar un globo de pintura al suelo. Nooo. Que lo limpie, y que no juegue con globos durante una semana.)

Pequeñas cosas, que cada padre debe pensar, que les hagan entender que tienen que hacer sus deberes y disfrutar de sus derechos.

Otra cosa clave, en la crianza de los hijos es el trabajar como un equipo. Fundamental. Los padres siempre deben actuar como un equipo, sin desacreditarse, previendo que consecuencias podrían poner a ciertas conductas o preparar un plan de acción para la próxima vez que de dé una conducta problemática. No se pueden quitar castigos, ni echarle la culpa al otro progenitor "es que mamá no me deja, pero si fuera por mí….". No, eso no ayuda a l@s niñ@s a entender que lo que hicieron es peligroso o está mal. Las consecuencias una vez puestas, se deben cumplir hasta que acaben, por eso hay que consensuarlas antes, pensarlas bien, porque también afectan al día a día de los padres.

Y por último, dedícales tiempo. Una de las cosas que más se quejan las personas en su lecho de muerte, es el no haber pasado más tiempo con sus hijos/as. Conóceles, imprégnate de sus gustos, música, ropa, sus pensamientos, sus amigos, sus comidas favoritas…siempre respetando lo máximo posible todo su ambiente, porque si no, el día que te quieras acercar a ellos quizás sea demasiado tarde y ellos no te hagan caso a ti.

psicólogos
Linkedin
Escrito por

Mensalu Psicología

Deja tu comentario

últimos artículos sobre psicología infantil