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¿Feliz Navidad? ¡Es posible!

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

No es infrecuente que las fiestas navideñas despierten sentimientos y emociones contradictorios en todos nosotros. Aquí tienes 3 consignas básicas para sobrevivir a ellas.

17 DIC 2018 · Última modificación: 18 DIC 2018 · Lectura: min.
¿Feliz Navidad? ¡Es posible!

"No soporto la Navidad, no sé lo que me pasa, pero me siento muy triste, no le encuentro mucho sentido a todo esto, no quiero salir de la cama, solo tengo ganas de llorar", relata un paciente.

En estos días de compras, luces y encuentros familiares, la felicidad se impone como un objeto más a consumir, como un producto al que todo el mundo, no sólo tiene el derecho o posibilidad de adquirir, sino la obligación de tener para mostrar a los demás.

La sensación de hastío y tedio pueden aparecer con la repetición de los consabidos rituales de cada año. Una vez más los anuncios por la televisión, los anuncios de juguetes, colonias, experiencias que regalar; una vez más las comidas especiales, las comidas de empresa, las comidas con amigos, con conocidos o desconocidos, e incluso enemigos; una vez más los programas solidarios y las donaciones de comida y de sangre a las puertas de los supermercados y/o hospitales; una vez más las uvas, los turrones; y una vez más las sobremesas que se alargan hasta el infinito. Una vez más todo.

Saber lo que va a pasar contribuye a la desaparición del factor sorpresa, motor primordial de la ilusión y el deseo. Ya nada es novedoso para nosotros los adultos. Entendemos que los más pequeños de la casa se vuelvan literalmente locos con cada uno de los pequeños o grandes acontecimientos de estos días, pero claro, nosotros ya sabemos que los reyes magos también sufren la cuesta de enero, y ya nada esperamos de ese mundo mágico en el que, en el mejor de los casos, te aportan exactamente aquello que deseas.

La rutina anual, como un bucle, como un día de la marmota, te indica que el tiempo pasa, que tú pasas, que hay muchos que ya no están, por el motivo que sea, por fallecimiento, por separación, por la nueva configuración familiar cambiante, y aparecen nuevos hijos de nuevas parejas, y nuevas parejas de los hijos, o el abuelo de 80 años da la noticia de que se casa, o mil posibilidades fascinantes más. Los personajes pueden cambiar, pero la representación teatral de las fiestas navideñas debe continuar, y así debe ser, porque así son las tradiciones, rituales que se hacen sin preguntarse mucho su sentido original.

En todo este barullo, por si fuera poco, no sólo deberías soportar la navidad, sino que además deberías hacerte más bueno y sobre todo más feliz. Quien no se siente exactamente de este modo, podría pasarle como a mi paciente, quien abrumado por la sobreexposición de la (supuesta) felicidad ajena, y sólo por el agravio comparativo, cayó en el error de pensar que su vida no tenía demasiado valor en comparación a lo que veía en las redes sociales o demás medios audiovisuales.

Si no se trata de una depresión de largo recorrido, o un trastorno mucho más grave, o un conflicto interno de mayor consideración, y hablamos únicamente de un estado de ánimo triste reactivo a las luces navideñas, quizás sea fácil acabar con él con un simple cambio de perspectiva de tus pensamientos y algunas consignas claves:

  • ¿Realmente estás tan mal?
  • ¿Te has dejado arrastrar por la bola de nieve de la negatividad?
  • ¿Si te ha costado tanto acceder a tu zona de confort, por qué no disfrutar de ella con una taza de café o té bien caliente? ¿Y por qué no con una copa de vino?
  • ¿Realmente tu cuñado es tan mala persona?
  • ¿Realmente es tan importante que los niños hayan partido en dos el Caga Tió?
  • ¿O que hayan electrocutado a la abuela con las luces del árbol?
  • ¿Realmente te vas a creer todo lo que te dice el anuncio de la Coca-Cola y su Papa Noel?
  • Mira que bonito el anuncio de la Once en el que la gente comparte su fortuna y su suerte, y es que siguen habiendo personas buenas en el mundo, al menos en los anuncios.

Tres claves para superar la Navidad

Las tres consignas claves son:

  1. Relativizar los propios pensamientos que te arrastran a un estado de ánimo no deseable.
  2. Desconectarse de las redes sociales. Todo el mundo miente.
  3. Sentido del humor. Mucho.

Ahora sí, ¿Feliz Navidad? ¡Claro que sí!

Feliz Navidad y Felices Fiestas a todos.

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Ideales

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