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Fomentando nuestra autoestima

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Podríamos definir la autoestima como un conjunto de percepciones, juicios, afectos, pensamientos e imágenes sobre uno mismo.

3 DIC 2015 · Lectura: min.
Fomentando nuestra autoestima

Podríamos definir la autoestima como un conjunto de percepciones, juicios, afectos, pensamientos e imágenes sobre uno mismo. Sería la visión subjetiva que tenemos de nosotros mismos y de nuestras capacidades; como nos vemos a nosotros mismos, como nos juzgamos en los distintos aspectos de nuestra vida.

La autoestima se basa en todos aquellos pensamientos, sentimientos y experiencias que hemos ido recogiendo a lo largo de nuestra vida. Entre la autoestima y el estado de ánimo existe una relación muy estrecha:

  • Adecuada autoestima: sentimiento de bienestar con uno mismo y buen estado de ánimo.
  • Autoestima baja: sentimiento de malestar con uno mismo, dificulta cómo nos desenvolvemos en diferentes facetas de nuestra vida, nos hace más propensos al bajo estado de ánimo, a la ansiedad, irritabilidad, etc. Nos lleva a evitar aquellas situaciones en que la inseguridad, producto de la baja autoestima, nos hace sentirnos incómodos.

La autoestima supone, aceptarse tal y como uno es, con sus virtudes y sus defectos, sin estar valorándonos continuamente ni comparándonos con los demás. Conlleva, por lo tanto, la autoaceptación y el autorespeto, el perdonarse los propios defectos y el tener la seguridad y confianza en uno mismo, sin pretender tampoco tenerla en todo momento y situación. Por lo tanto, la persona puede quererse a sí misma si admite sus propias limitaciones y defectos como algo natural al ser humano.

¿Cómo desarrollar una buena autoestima?

El desarrollo de una buena autoestima conlleva desarrollar algunos aspectos, equilibrando la balanza entre cualidades y limitaciones:

Autoconocimiento: tener conciencia de nosotros mismos, de nuestras necesidades y deseos, de nuestros sentimientos y emociones, de nuestras creencias, valores y principios, nuestros deberes, de la forma en que nos comportamos con los demás, qué nos perjudica y nos limita, de nuestras cualidades, habilidades y defectos.

  • Aprecio auténtico y verdadero por uno mismo como persona que es digna de respeto, valoración y cuidado.
  • Autoaceptación tolerante de todo aquello que hemos averiguado acerca de nosotros; tanto lo positivo como las propias limitaciones, puntos débiles, defectos, errores y fracasos. Autoaceptarse no significa que no se aspire a modificar cosas sino simplemente que no nos descalifiquemos ni nos castiguemos por ello.
  • Afecto, atención, cariño, comprensión, y compasión hacia uno mismo.
  • Atención y cuidado de las propias necesidades.
  • Autoafirmación: en la medida que una persona se conoce, se acepta, se quiere y se valora, es capaz de comunicar de forma clara, explicita y segura cuales son sus necesidades, deseos, emociones y sentimientos a otras personas.
  • Asunción de la responsabilidad de nuestra propia vida y nuestro bienestar, sin esperar a que los demás resuelvan nuestros problemas y nos proporcionen la felicidad.

Para desarrollar una buena autoestima es importante diferenciar entre cómo uno es y cómo le gustaría ser. Si la diferencia es muy grande, puede impedir que la persona se acepte tal y como es. Hay que hacer una autovaloración realista de sí mismo, incluyendo las capacidades y los déficits. El hecho de aceptar los propios defectos, en lugar de rechazarlos o ignorarlos, facilita el que se puedan cambiar.

Otra cosa a tener en cuenta a la hora de hablar de la autoestima es el hecho de a quien se pretende gustar, si a uno mismo u a otras personas. Por ejemplo, imaginemos una persona que ha tenido unos educadores que le han exigido mucho, que le han fijado unas metas muy elevadas que no ha sido capaz de conseguir y, por tanto, no ha podido alcanzar la aprobación de dichas personas. El planteamiento ha de ser gustarnos a nosotros mismos, ignorando la opinión de esas personas que, por sus altas expectativas respecto a nosotros, nos resultan claramente perjudiciales.

Otro factor a considerar, es la autovaloración, que se basa en los logros alcanzados. Esta situación podría considerarse como una "pseudoautoestima" frente a lo que podríamos llamar "autoestima verdadera". Por ejemplo, ¿qué ocurre si no alcanzamos un nuevo logro?, ¿si cometemos algún error?. La pseudoautoestima se vendrá abajo ya que no es una autoestima auténtica, no está basada en la autoaceptación de los valores y déficits que cada uno tiene. Tenemos que aceptar que somos humanos y podemos cometer errores, y de ellos podemos aprender. También tenemos que aceptar que no siempre vamos a conseguir todas las metas que nos propongamos. En estos casos, sería importante ser objetivos y hacer una auténtica valoración de nuestras cualidades y debilidades. Según esta valoración podremos plantearnos si el reto propuesto es realista, o si podemos proponernos otras metas intermedias antes de alcanzar la meta final. Esto ayudará a aumentar nuestra autopercepción y nuestra autoeficacia, mejorando igualmente nuestra autoestima.

Aquira Psicólogos

Ana Gómez Mensayas

Ana Martín Hernández

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