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Gestión saludable del confinamiento

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Consejos para afrontar las consecuencias derivadas de esta situación de aislamiento para mantenernos sanos.

25 MAR 2020 · Lectura: min.
Gestión saludable del confinamiento

La situación de alarma que estamos viviendo puede suponer un evento estresante que afecte a nuestras vidas.

Para poder afrontar esta situación de una manera saludable tenemos que identificar nuestras respuestas ante nuevos acontecimientos que requieren de un proceso de adaptación. Es totalmente esperable responder con preocupación, por lo tanto tenemos que ser conscientes de que entra dentro de la normalidad sentir emociones desagradables.

Vamos a necesitar un esfuerzo extra para poder superar este aislamiento, como toda situación difícil. A las personas que se encuentran contagiadas, además de las consecuencias dichas anteriormente, se les suma una sensación de rechazo social, a la misma vez que genera en personas cercanas una conducta de protección que se manifiesta en una incomunicación y, en ocasiones, no dar los cuidados adecuados por no saber realmente cómo actuar ante esta situación. Esto puede ser debido a la falta de información contrastada y la sobreinformación.

Para minimizar el estado de malestar es necesario que nos cuidemos, que tengamos comportamientos saludables y creemos rutinas, seguir unos horarios adecuados de sueño, alimentación, ejercicio físico…todo esto ayudará a sentirnos mejor. Realizar actividades de ocio, individuales o en familia dependiendo de la situación de cada uno, nos va a permitir ocupar un tiempo que antes teníamos que invertir en otras cosas y no podíamos emplearlo en esto, cosa que seguramente apreciarás cuando de nuevo no vuelvas a disponer de ese tiempo, no dejemos que este espacio se pierda en malos pensamientos. Programarse una rutina y organizarse en base a esto va a ayudar a controlar nuestra mente de manera positiva.

A parte de invertir el tiempo en actividades que nos resultan placenteras, una muy buena terapia que ayuda a sentirnos bien es utilizar la imaginación, crear historias, no solo para ocupar el tiempo si no para hacer crecer nuestra creatividad, lo que nos va a ayudar en otros ámbitos como la solución de problemas o la creación de alternativas. El humor es otra terapia con la que vamos a sobrellevar esto mucho mejor, es un recurso muy necesario cuando nos encontramos en un estado anímico bajo. La actividad física siempre es recomendable, ahora no tenemos la excusa de no tener tiempo para hacerla, ayuda a eliminar la ansiedad, aumenta la sensación de sentirse realizado y además es saludable. Las nuevas tecnologías nos facilitan romper con esa sensación de aislamiento, mediante teléfonos u ordenadores tenemos la posibilidad de hablar y ver a las personas que nos apetezca, incluso tomar un café o cenar.

Es responsabilidad nuestra usar internet de una forma adecuada y no provocar en los demás una histeria, es el momento de apoyarnos entre todos. Es muy importante que sepamos que haciendo lo indicado estamos actuando correctamente, estamos haciendo las cosas bien, esto tiene que hacernos sentir mejor porque estamos contribuyendo a que pare, lo demás no depende de nosotros, por lo que no podemos machacarnos por ello.

Cuando nos encontramos ante situaciones de emergencia nuestra mente crea pensamientos, que en psicología llamamos rumiaciones, damos muchas vueltas a las preocupaciones creando un bucle desadaptativo de peligro que se aleja de la realidad y nos deja agotados. Con estas rumiaciones no vamos a encontrar la solución al problema, estamos evitando enfrentarnos a él y buscar soluciones. Para acabar con estos pensamientos tenemos que ser conscientes de que nos están causando un dolor que no va a ningún lado, por lo tanto hay que buscar una alternativa que nos haga sentir mejor. Cuando estos pensamientos nos vengan a la cabeza van a venir acompañados de sensaciones desagradables, tenemos que parar y respirar, centrar nuestra atención en otras sensaciones como el oído o el olfato, y mantener esa atención hasta conseguir relajarnos, entonces, cuando el pensamiento y las sensaciones desagradables hayan desaparecido, piensa en las soluciones.

Tenemos que tener en cuenta que los niños siguen modelos, por lo que hay que ser muy conscientes de lo que estamos haciendo. Los niños acuden a sus padres ante cualquier incertidumbre, si ellos ven que sus padres tienen miedo, inevitablemente lo sentirán también. Los adultos tenemos más facilidad para expresar lo que sentimos, los niños por el contrario manifiestan su vulnerabilidad en conductas como dormir mal, portarse peor, estar excesivamente apegados, comer inadecuadamente…o teniendo pensamientos que indican preocupación excesiva como preguntar demasiado por la salud o por la muerte. Si los adultos nos cuidamos adecuadamente conseguiremos que los niños puedan llevar esta situación de la mejor manera posible. Los niños se irán adaptando a la nueva situación poco a poco, preguntarán mucho, nosotros somos su fuente de información y tenemos que ser muy cuidadosos y saber responder, adecuando toda la información a su edad, siempre haciendo hincapié en que esto es algo pasajero. Al igual que para nosotros es necesario tener una rutina y un orden, para ellos también es crucial tener unas normas, siendo flexibles pero con límites, con esto ayudaremos a que su mundo este ordenado.

Si esta situación se nos vuelve inmanejable lo más apropiado es pedir ayuda, porque la ayuda por parte de profesionales está ahí, independientemente de que estemos aislados, hay muchísimos psicólogos que están ofreciendo su trabajo de manera online para ayudar a las personas que se ven sobrepasadas y creen que no son capaces de enfrentarse a esto.

Escrito por

María Alonso Segovia

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