Acceso centros Añade tu centro gratis

Insomnio Conductual, ¿Lo conoces?

<strong>Artículo revisado</strong> por el

Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

En algunas etapas de la infancia, los niños pueden tener problemas para conciliar el sueño. A veces lo único que quieren es la atención de sus padres, que deben ser muy pacientes.

8 ENE 2020 · Lectura: min.
Insomnio Conductual, ¿Lo conoces?

El insomnio conductual lo presentan los niños que no pueden dormirse solos. A ello se puede sumar que no quieran quedarse dormidos ni pasar toda la noche en su cama, que prolonguen el colecho de forma exagerada - o vuelven a él-, que quieran acostarse a una hora impropia para los niños de su edad, que atrasan "a toda costa" la hora de meterse en la cama o que quieran dormirse en el sofá acompañados de los padres o hermanos, con las luces encendidas y la tele puesta.

Cuando un niño presenta problemas de insomnio para conciliar el sueño o en sus hábitos nocturnos suelen tener que ver con problemas en su entorno personal, afectivo o familiar, entre ellos y a modo pueden ser: malos hábitos de sueño, estrés o ansiedad por problemas familiares, separaciones, etc.

En estos casos, cuando se les conmina a meterse en la cama, suelen llorar, patalear, fingir miedo, infantilizar sus reacciones y buscar, en definitiva la atención de los padres.

Estos problemas del sueño son una de las frustraciones más comunes de los padres primerizos y no tan primerizos. Tomar medidas preventivas centradas en las rutinas del sueño y el entorno puede ser muy útil.

El objetivo general debe ser que el niño alcance un sueño reparador que le permita descansar y tomar fuerzas para el día a día. Para ello es necesario:

  1. Regular el tiempo de descanso. Esto significa estar enterados de cual es el tiempo que el niño necesita para estar verdaderamente descansado.
  2. Vigilar la siesta. Valorar si ese descanso en mitad del día perjudica su autonomía para dormir por la noche o no. Y , en caso afirmativo, ir retirándosela aunque por la tarde se muestren más alterados.
  3. Normalizar los horarios. Los niños necesitan pautas y normas para sentirse seguros. Debe saber que ese tiempo también es parte de su descanso.
  4. No cenar muy tarde. Es mejor que haya pasado parte de la digestión antes de meterse en la cama. Para ello, es recomendable cenar una hora y media antes.
  5. No ir con prisas por la mañana, levantándose al menos una hora antes de ir al colegio para que respete sus ritmos y horarios.
  6. Meterse en la cama sin prisas siguiendo un orden de rutinas como lavarse los dientes, leer un cuento, etc..

También es cierto que pueden existir problemas médicos, que incluyen afecciones neurológicas y psiquiátricas, que pueden provocar insomnio en los niños.

Algunos de estos posibles trastornos incluyen

  • Depresión disorder Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
  • Trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH)
  • Autismo
  • Síndrome de Asperger
  • Además, algunos niños (especialmente los adolescentes) pueden tener trastornos del ritmo circadiano como el sueño retrasado síndrome de fase que resulta en insomnio. Estas condiciones provocan dificultades para conciliar el sueño por la noche y un deseo de quedarse dormido por la mañana.

En todo caso, el niño necesita rutinas antes de ir a la cama, que le tranquilicen y den seguridad. Esta dinámica diaria favorece que vaya creando un patrón de conducta estable y entienda el sueño como algo positivo. Si pese a todo el niño sigue presentando problemas para dormir y descansar correctamente es necesario buscar ayuda profesional.

Escrito por

Lolimar Rodríguez Barrios

Ver perfil
Deja tu comentario

últimos artículos sobre psicología infantil