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La actitud ante la comida y las emociones

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Es de sobra conocida la relación entre ansiedad y hambre. En 4 capítulos, explicamos cual es la forma adecuada de alimentarse

9 ENE 2014 · Lectura: min.
Apuesta por una dieta sana y equilibrada y disfruta de los sabores

¿Por qué debemos agradecer los alimentos antes de comerlos? Los alimentos que tomamos sean animales o vegetales crecen primordialmente de la luz. Asimismo el color de los alimentos emite una determinada longitud de onda. Luego entonces, todo esto son formas de energía que se transmiten al organismo cuando comemos.

En muchas sociedades y por motivos religiosos las personas bendicen la comida antes de proceder a su ingesta. El hecho de apreciar previamente la comida mentalmente y de corazón, -o si se desea verbalmente -más allá de la religión o creencias que se profesen, es un acto por el cual mostramos nuestro agradecimiento y respeto por la oportunidad de poder comer lo que nos da la tierra y el mar. Apreciamos el trabajo que ha supuesto que alguien haya recolectado o pescado dichos alimentos para que nosotros ahora podamos disfrutarlo. Agradecemos la dedicación que le han puesto en el restaurante que hemos elegido. Reconocemos el valor nutritivo con que la naturaleza y el sol han dotado a dichos alimentos

Todos conocemos la sensación de ir a la compra, recrearnos en el colorido de las frutas y verduras, de la carne o pescado si no se es vegetariano, que cocinaremos con posterioridad y casi podemos saborearlo ¿verdad? es decir, nuestra mente crea el plato listo ya en la mesa así como recrea nuestra propia sensación de plenitud y disfrute de la comida. En otras palabras cuando comemos recreamos (de re-crear, volver a crear) las expectativas que depositamos a la hora de elegir los productos que cocinamos.

¿Te reconoces en esta situación?

Es muy fácil imaginar con nitidez una comida de nuestra infancia, aquellas que nos hacía la abuela o una comida anual con los amigos que andan dispersos por el mundo…En todas ellas hay impresa una energía de un momento y saben mejor. Es todo lo contrario a los alimentos procesados y precocinados. Se fabrican en serie en una fábrica, se pierde ese “alma “que tiene la comida que elaboramos nosotros.

Lo mismo sucede cuando vamos al entorno rural y nos deleitamos con productos naturales. Y no es solo la ausencia de conservantes lo que hace que sepa mejor, tened en cuenta que gran parte del recuerdo de ese chuletón o esos tomates de la huerta que comimos, está compuesto por la emoción que experimentábamos en aquel momento y la energía natural del producto que pasa por menos intermediarios y procesos hasta llegar a nuestra mesa.

Como has visto, es muy fácil evocar sensaciones y emociones con la comida. La comida es un reforzador de primer orden, se utiliza para sentirnos mejor, pero corremos el riesgo de utilizarla para “rellenar “vacíos, huecos y carencias.

No en vano el estómago es un órgano hueco, que si no se llena protesta.

Es de sobra conocida la relación entre ansiedad y hambre. Esta asociación se gesta y almacena en el cerebro porque la comida es sabrosa, nos entra mucho “por los ojos" nos evoca olores , sabores y sensaciones placenteras . El cerebro almacena estos momentos placenteros como “recuerdos salvavidas ante momentos críticos “y los recupera cuando la ansiedad, aburrimiento o vacío nos atenazan.

Estudios sobre motivación han revelado que la recompensa no es tanto obtener un bien como evitar un mal, es decir, no comemos tanto para disfrutar, como para evitar la molesta sensación de hambre. La recompensa viene delimitada pues por no tener el estómago vacío , en lugar de sentirnos bien por haber disfrutado del sabor , olor y propiedades saludables del alimento.

Cuando comemos con esta actitud de evitar un mal, esta especie de “chute" es como tomar un café cuando se siente sueño: muy reforzante, muy eficaz y muy placentero y esta es la razón por la que se graba a fuego en un sistema cerebral formado por varios órganos que se denomina Circuito de Recompensa.

El dato es que el circuito de recompensa es el mismo para todas las cosas que nos causan placer, desde hacer puenting y descargar adrenalina, pasando por el sexo y lo más peligroso: la adicción a cualquier tipo de droga, entendiendo droga como cualquier sustancia que crea adicción física y psicológica, desde heroína hasta azúcar.

¿A dónde nos lleva todo esto?

A que es necesario comer de forma responsable.

Para ello es necesario olvidarse de que la comida es un premio, que es una de las razones por las que fracasan las dietas (entraremos en detalle sobre esta cuestión en el capítulo 4 de esta serie sobre Emociones y Comida)

Cuando comas repite mentalmente: “Gracias por estos alimentos que me nutren"

Escrito por

NEUROSOL

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