La agorafobia

Es un problema psicológico que limita e imposibilita a quienes lo padecen incapacitándolas para poder salir de casa y hacer una "vida normal".

4 OCT 2017 · Lectura: min.

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La agorafobia

Aunque literalmente significa miedo a los espacios abiertos, la agorafobia es un miedo a quedar atrapado sin una manera práctica y sencilla de escapar en caso de sufrir un ataque de ansiedad.

Es un problema psicológico que limita e imposibilita a las personas que lo padecen incapacitándolas para efectuar viajes de trabajo o de placer, así como para llevar a cabo las responsabilidades domésticas: como ir al supermercado, llevar a los niños al médico, etc.

Los agorafóbicos sienten una gran incomprensión por parte de sus familiares y amigos que piensas que si no salen o no van a algún sitio es porque no quieren.

Podríamos definir la agorafobia como la aparición de ansiedad a encontrarse en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil (o embarazoso) o donde en el caso de sufrir una crisis de angustia (ataque de pánico) puede no disponerse de ayuda.

El agorafóbico no sólo teme a los espacios abiertos como indica la etimología de la palabra, los temores agorafóbicos suelen estar relacionados con un conjunto de situaciones características, entre las que se incluyen estar solo fuera de casa, mezclarse con la gente, montar en autobús, en el tren, en el metro, a viajar en automóvil, montar en el ascensor, pasar por un túnel, encontrarse en un atasco, ir al supermercado, ir a un centro comercial, ir al cine, teatro, etc. Estas situaciones se evitan, y si hay que pasar por ellas, se resisten a costa de un malestar o una gran ansiedad. En muchos casos se hace indispensable la presencia de una persona conocida para poder soportarlas. El comportamiento de evitación de estas situaciones es lo que limita a los agorafóbicos.

¿Qué es la agorafobia?

Siguiendo los criterios del Manual de Diagnóstico Clínico DSM-IV-TR, podríamos definirlo. • Aparición de ansiedad al encontrarse en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil (o embarazoso) o donde, en el caso de aparecer una crisis de angustia inesperada o más o menos relacionada con una situación, o bien síntomas similares a la angustia, puede no disponerse de ayuda. Los temores agorafóbicos suelen estar relacionados con un conjunto de situaciones características, entre las que se incluyen estar solo fuera de casa; mezclarse con la gente o hacer cola; pasar por un puente, o viajar en autobús, tren o automóvil. • Estas situaciones se evitan (p. ej., se limita el número de viajes), se resisten a costa de un malestar o ansiedad significativos por temor a que aparezca una crisis de angustia o síntomas similares a la angustia, o se hace indispensable la presencia de un conocido para soportarlas. • Esta ansiedad o comportamiento de evitación no puede explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental como fobia social (p. ej., evitación limitada a situaciones sociales por miedo a ruborizarse), fobia específica (p. ej., evitación limitada a situaciones aisladas como los ascensores), trastorno obsesivo-compulsivo (p. ej., evitación de todo lo que pueda ensuciar en un individuo con ideas obsesivas de contaminación), trastorno por estrés postraumático (p. ej., evitación de estímulos relacionados con una situación altamente estresante o traumática) o trastorno de ansiedad por separación (p. ej., evitación de abandonar el hogar o la familia).

¿Qué consecuencias provoca?

En la mayoría de los casos, las personas tratarán evitar distintas situaciones como estar solo fuera de casa, mezclarse con la gente, montar en autobús, en el tren, en el metro, a viajar en automóvil, montar en el ascensor, pasar por un túnel, encontrarse en un atasco, ir al supermercado, ir a un centro comercial, ir al cine, teatro, etc. Estas situaciones se evitan, y si hay que pasar por ellas, se resisten a costa de un malestar o una gran ansiedad. Muchas veces se hace indispensable la presencia de una persona conocida para poder soportarlas. El comportamiento de evitación de estas situaciones es lo que hace que las personas con agorafobia se vean muy limitadas a la hora de poder llevar una "vida normal".

Cuando al agorafóbico no le queda más remedio que enfrentarse a alguna de esas situaciones, el miedo que experimenta se puede manifestar con una serie de reacciones a nivel cognitivo (pensamientos), a nivel fisiológico y/o a nivel conductual.

• Las manifestaciones cognitivas más frecuentes son: dificultad para pensar, pensamientos negativos del tipo: voy a hacer el ridículo, sensación de irrealidad del cuerpo, pensamientos de impotencia, miedo a encontrarse solo, miedo a perder el control en un lugar público, miedo a estar en lugares donde salir puede ser difícil como en un autobús, tren, ascensor, etc. Una persona con agorafobia no tiene por qué tener todos estos pensamientos, con uno o dos puede ser suficiente para sentirse mal. • A nivel fisiológico, las manifestaciones más frecuentes son: sudoración, tensión muscular, palpitaciones, taquicardia, dolor en el pecho, molestias en el estómago, otras molestias gástricas como diarrea, dificultades respiratorias, sequedad de boca, dificultades para tragar, dolores de cabeza, mareo, náuseas etc. aunque no tienen por qué manifestar todas estas conductas fisiológicas. • La conducta más frecuente que suelen manifestar las personas con agorafobia es evitar estar mucho tiempo fuera de casa, sobre todo si tiene que salir sola. Otras conductas para intentar reducir la ansiedad son: abusos del alcohol, tabaco, fármacos, comer en exceso… Al igual que he comentado anteriormente, las personas con agorafobia no tienen por qué presentar todas estas conductas a la vez.

¿Cómo se puede superar?

Todas las fobias se pueden superar. Las personas con agorafobia necesitan en la mayoría de la ocasiones la intervención de un profesional de la salud (psicólogo y/o médico). Algunos de los objetivos a conseguir son: 1. Aprender una técnica de relajación física y mental para poder reducir el malestar físico y mental que provoca esa agorafobia. 2. Aprender a controlar una crisis de angustia o ataque de pánico cuando ésta empieza a producirse. 4. Aprender a inhibir la respuesta de ansiedad, de miedo, que se produce en las distintas situaciones temidas por la persona con agorafobia, por una respuesta antagónica como es la relajación. 5. Saber cómo, cuándo y por qué se desarrolló esa agorafobia. Etc.

Entre otras técnicas, la Hipnosis Clínica (siempre practicada por un profesional de la salud, psicólogo o médico) ha demostrado ser bastante eficaz en el tratamiento de la agorafobia. En mi consulta más del 80% de las personas atendidas con un problema de agorafobia lo han conseguido superar.

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Escrito por

Centro de psicología e Hipnosis Clínica

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