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La amaxofobia

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Existen personas que sufren temor al volante, que sienten ansiedad durante la conducción, incluso estrés, o simplemente inseguridad.

17 MAR 2015 · Lectura: min.
La amaxofobia

Una cosa es el miedo a conducir y otra la amaxofobia. En ambos casos hay miedo, pero en el primero se trata de una emoción y en el segundo de un trastorno emocional psicológico.

Afecta a personas que tienen miedo a la falta de control, que son inseguras y que sufren estrés y depresión habitualmente. Y también suele presentarse en personas que han dejado de conducir durante un periodo de tiempo y que padecen otras fobias, como miedo a volar o a permanecer en espacios cerrados. Personas responsables, autoexigentes, perfeccionistas, a quienes les gusta tener bajo su control todas las posibles variables, incluida la conducción. A la mínima sensación de riesgo prefieren no conducir, y ponen cualquier excusa para no salir de casa; eso les convierte en muy dependientes, y acostumbran a cambiar de planes continuamente. En consecuencia se sienten frustradas, tristes, impotentes y con la autoestima baja. Cuando se ven obligadas a ponerse al volante, lo hacen siempre con ansiedad, nerviosismo, taquicardia, palpitaciones, sudoración en las manos, vértigo, nervios en el estómago, temblor en las extremidades, dolores musculares y de cervicales, e hiperventilación (falta de aire). Más de la mitad de las personas con amaxofobia conduce de forma esporádica, realiza los mismos recorridos y se impone ciertas limitaciones, como no conducir sin acompañante, por autopista o autovía, con mucho tráfico o por la noche.

En la Amaxofobia, cómo en otros trastornos fóbicos la respuesta de huida-evitación produce en el sujeto una sensación de alivio de la ansiedad, que se mantiene por refuerzo negativo. Esta respuesta llega a ser tan poderosa que se vive cómo la única posible para hacer frente al problema. A raíz de la primera crisis de ansiedad que se experimenta se desarrolla un círculo vicioso donde predomina el miedo a vivir esta misma situación tan angustiante y este miedo es el que desencadena nuevas crisis siempre más intensas, lo que hace que la fobia se intensifique y perpetúe.

De ahí que el tratamiento más efectivo es hacer lo contrario de la evitación, es decir, la exposición al estímulo fóbico (conducir). Abordar el tratamiento de este trastorno, implica modificar las ideas y pensamientos erróneos que sobre el tráfico y sobre sí mismo posea el afectado, y descondicionar la respuesta de huida ante las diversas situaciones de tráfico.

Cómo en cualquier fobia, la exposición en vivo permite desarrollar experiencias directas de afrontamiento que ayudan a…

• Refutar las expectativas negativas con pruebas de realidad

• Desarrollar autocontrol emocional en la situación problema

• Mejorar las habilidades psicomotrices propias del manejo de vehículos

• Aumentar los recuerdos positivos sobre la capacidad de conducir

Escrito por

Jose Albanes Hidalgo

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