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La culpabilidad de los padres/madres

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

“Un porcentaje elevado de los padres/madres que acuden a consulta, manifiestan sentimientos de culpabilidad en relación a la problemática de su hijo/a.”

19 JUL 2018 · Lectura: min.
La culpabilidad de los padres/madres

Sin duda, uno de los momentos vitales más duros por los que pueden atravesar los padres/madres, es la de detectar dificultades psicológicas en su hijo/a. Dado el impacto emocional suscitado, los progenitores suelen activar mecanismos de defensa que frecuentemente implican: o bien una negación de la evidencia (p.ej. "está en una edad difícil, poco a poco se irá integrando, no es para tanto…"), o un estado de shock que los paraliza y les impide tomar decisiones de actuación a corto plazo (p.ej. "no sé si es mejor esperar…o llevarlo a un especialista…vamos viendo…").

Cuando resuelven dar el paso y consultar con el especialista, ese tiempo de espera y reflexión (totalmente lógico y humano), les genera sentimientos de culpa por no haber intervenido ante los primeros indicios de la problemática psicoemocional.

Estos son algunos de los subtipos de culpabilidad que detectamos en consulta:

Culpabilidad relacionada con los tiempos:

Detectar la problemática psicológica y/o emocional de un hijo, supone atravesar un duelo (pérdida de la estabilidad del menor) y, por lo tanto, es necesario vencer determinadas etapas, como por ejemplo: la negación inicial de la problemática. Recriminarse una conducta totalmente humana, es luchar en contra de la naturaleza de nuestra especie (una batalla que, sin duda, está perdida de antemano).

Culpa relacionada con la orientación:

Una vez que el menor está en manos del profesional, este guía a los padres / madres, aportando pautas de actuación dirigidas a conseguir el mayor bienestar biopsicosocial posible. En este sentido, algunos progenitores generan sentimientos de culpabilidad cuando la situación les supera emocionalmente y se saltan alguna norma de intervención. Es importante aprender a tener paciencia con uno mismo, entendiendo que nadie puede estar manejando su conducta correctamente, cada vez que interactua con su hijo. Lo importante es "no dejarse ir" y retomar el trabajo para fomentar la generalización de las respuestas conductuales.

Culpa por comparación:

Es frecuente que los padres / madres se comparen a la alta; esto es, examinen su proceder en relación a los roles de progenitores cuyos hijos no tienen ninguna problemática. Esta valoración daña la autoestima de unos padres que ya sólo con acudir al profesional, están demostrando el interés y el amor que tienen por su retoño. Cada familia es un mundo a nivel educacional y genético (y además, nunca podremos estar al 100% seguros de lo que sucede de puertas para adentro en un hogar ajeno).

Culpa por los pensamientos generados:

Cuidar de un menor implica sacrificio y esfuerzo, que se ve recompensado por los avances en el crecimiento del mismo. Sin embargo, ante una dificultad psicológica y emocional, es habitual que se generen pensamientos airados, incluso hacia el propio niño. Estos pensamientos puntuales, ocasionan fuertes sentimientos de culpabilidad, cuando no son más que eso… "pensamientos momentáneos frutos del dolor"; lo importante es cuidar adecuadamente al menor, de manera que sienta el amor que le profesan sus padres.

Culpa por las circunstancias vitales:

En ocasiones, los padres no pueden evitar que los hijos atraviesen situaciones dolorosas (p.ej. el divorcio de sus progenitores). El instinto de los mismos, les empuja a protegerlo de cualquier daño externo e interno. Sin embargo, las dificultades a corto plazo, pueden suponer futuros beneficios, ya que el menor aprenderá herramientas psicoemocionales que le proporcionen bienestar. No hay que olvidar que el niño de hoy, se convertirá en un adulto que se enfrentará a una vida repleta de retos que superar.

La culpa es una emoción funcional que sirve para aprender de un error que se cometió en el pasado (y así evitar repetirlo de nuevo). No obstante, cuando se activa sin que exista ninguna "lección" o "enseñanza", se convierte en una emoción inútil y dañina.

"No tengas miedo de la culpa, aprende de ella. Si no tienes nada que aprender, deshazte de ella." (Paz López, Ana).

Si necesitas ayuda, queremos proporcionártela. Ponte en contacto con nosotros, estaremos encantados de atenderte.

Escrito por

Psica

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