La ira tras una pérdida o fallecimiento

Uno de los sentimientos que se suelen percibir como muy incómodos durante el duelo es la ira o rabia: en particular cuando no se entiende muy bien de donde nace y por qué.

27 MAR 2019 · Lectura: min.
La ira tras una pérdida o fallecimiento

Este sentimiento aparece frecuentemente tras una pérdida y puede percibirse como inadecuado, poco justo o indigno. Y tenemos que tener cuidado con ella, porque muchas veces desencadena en una agresión hacia uno mismo, gracias a pensamientos del estilo "soy mala persona" o "no debería sentir esto hacia él/ella" y que acompañado de continuos reproches hacia nosotros mismos podría incluso desembocar en depresión.

¿De dónde nace el sentimiento de ira?

Pues existen varios motivos frecuentes por el que puede nacer la ira durante el proceso de duelo por una pérdida. Uno de los más frecuentes es la sensación de frustración por no haber podido evitar el fallecimiento, e incluso a veces sentirse responsable del trágico destino. Esto último suele desparecer cuando las pruebas de la realidad nos hacen darnos cuenta de que solo es una percepción o conclusión errónea, aunque algunas veces es mucho más complicado que eso y se requiere un trabajo más complejo, incluido a veces la necesidad de hacer terapia.

El segundo motivo más frecuente es una especie de experiencia regresiva. Cuando alguien fallece, el vínculo que tenemos con el no desaparece, sino que se intensifica y agita provocando entres otros fenómenos la aparición de recuerdos en forma de pensamientos e imágenes asociadas a la ira, como aquella vez que se comportó de forma inadecuada. La ira aparece muy intensamente en aquellas relaciones en que percibimos la persona como tiranos es decir como personas que han sometido con su voluntad nuestra libertad o percibimos que nos han humillado.Muy frecuente de que aparezca también cuando percibimos que se ha ido en un momento muy complicado, que nos deja con muchos problemas por resolver y responsabilidades, que nos ha dejado "tirados" o que ha fallado en su palabra por seguir un proyecto en común.

El tercer motivo es el no reconocer la ira y su causa de manera adecuada. Muchas veces no se acepta el fallecimiento, la causa o los sentimientos que aparecen ante una muerte percibida como injusta. Esto suele ocasionar un desplazamiento de esta ira hacia otras personas como forma de buscar un culpable o responsable "Esa persona es responsable de la muerte y podía haberla evitado". Este sentimiento suele ser objetivo de médicos, cuidadores, familiares o incluso uno mismo. A veces de forma muy explosiva. Es una ira que puede generar conflictos muy intensos al propiciar una serie de conductas de castigo y reproche.

¿Qué hacemos con la ira?

El primer paso sin lugar a dudas es conocer de dónde aparece y por qué. Entender su nacimiento y función es importante para poder comprenderla y racionalizarla si es necesario: el contraste con la realidad, analizar si es cierto o no y hasta qué grado, y por ultimo expresarla o usarla de manera adaptativa y sana. También nos ayudara mucho nuestro autoconocimiento, ya que las características únicas de cada perdida interaccionan con nosotros mismos: saber cómo hemos reaccionado anteriormente nos permitirá saber con qué aspectos tenemos más dificultades, que nos suele encender y que emociones se nos suelen despertar con más intensidad. Por último, es importante, aunque muy difícil, limar asperezas con el recuerdo de esa persona que nos hizo daño, por medio de un trabajo narrativo, dado de que su recuerdo perdurara siempre y quedara cono nosotros: es muy diferente recordar al padre o madre que nos hizo daño como un tirano o como aquella persona que "hizo lo que pudo o sabia".

Gracias por leerme. Espero que lo hayas disfrutado y te sea útil.

Nos leemos.

Escrito por

José Luis Miranda Psicólogo Psicoterapeuta

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