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La opinión de los demás, en su justa medida

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Las personas que llegan a la consulta tienen diferentes necesidades, pero un aspecto que es común en muchas de ellas es la importancia que le dan a la opinión de los demás.

6 MAR 2015 · Lectura: min.
La opinión de los demás, en su justa medida

Las personas que llegan a la consulta tienen diferentes necesidades, pero un aspecto que es común en muchas de ellas es la importancia que le dan a la opinión de los demás.

Sus opiniones, sus comentarios, sus pensamientos están mediatizados por "lo que dirán o pensarán los demás". A veces es tal la magnitud que dejan de hacer las cosas que les apetecería hacer, o no comparten su opinión por miedo de ser juzgados.

Lo que las personas debemos entender es que todos tenemos derecho a tener opiniones diferentes, y que todas ellas son respetables. Debemos vivir con los valores de respeto y tolerancia hacia los demás, y si alguna vez coincidimos con alguien que no comulga con esos valores, es importante respetarnos a nosotros mismos, creer en nuestras opiniones, y hacer lo que creemos que es lo mejor a nuestros ojos. Si cedemos a los demás y hacemos lo que creemos que quieren, no sólo nos sentiremos mal, sino que dejaremos de ser nosotros mismos, para convertirnos en alguien desconocido que puede que, a pesar de los esfuerzos, no guste a los demás.

Así que, mejor apostar por nuestro Yo Auténtico.

El siguiente cuento es un ejemplo de ello

Érase una vez un hombre, su hijo y su asno.

Un día el padre le dijo a su hijo: "Mañana iremos juntos al mercado". Al alba, se pusieron en ruta: él, a lomos del burro; su hijo caminando detrás.

Al verlo, la gente del pueblo exclamó: ¡Hábrase visto! ! ¡Qué hombre tan desalmado que viaja a lomos del burro mientras su hijo va a pie!

Al día siguiente, el padre le sugirió al hijo que fueran al revés para no molestar a los caminantes. El hijo se subió al burro, y el padre caminó.

Pero escucharon este comentario: ¡Qué mal educado está ese hijo! Para él ir sentado, hace andar a su padre!

El tercer día, a fin de evitar nuevas observaciones impertinentes, el padre propuso que fueran los dos andando y que llevaran el burro detrás.

La gente vociferó: ¡Serán tontos de no subirse al burro!

A la vez siguiente, se montaron los dos encima del burro para ir al mercado. Pero los aldeanos indignados se compadecieron del pobre animal y de la carga que tenía que llevar a cuestas.

Cuando al final llegaron al pueblo llevando entre los dos el burro en brazos, oyeron decir: ¡Hay que ser bobo de llevar al burro en vez de subirse a él!

Lo que le permitió concluir al padre:

…Ya ves cómo son las personas…

¡Siempre tienen algo que decir!

Es imposible satisfacer a todos en todo momento.

Actúa siempre de acuerdo a tus ideas y sin hacer caso a la gente.

Lo importante es saber tomar decisiones sabias

sin estar pendientes del que dirán.

Escrito por

Centro Hilari-Baldó Psicología y Psicoterapia

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