La televisión y la infancia

La pequeña pantalla trae de cabeza a muchos padres y madres que no saben si es perjudicial para los más pequeños. Muchas dudas pueden ser resueltas leyendo este artículo.

28 ENE 2016 · Lectura: min.
La televisión y la infancia

La ciencia desvela los efectos negativos que produce la televisión en los niños. La televisión ha sido objeto de debate en muchos hogares dónde hay niños, y a los padres les surgen muchas dudas sobre cuánto tiempo pueden estar los niños viendo la televisión, qué contenido es adecuado para cada edad o qué recomiendas los profesionales de la psicología.

En este artículo vamos a reunir los resultados obtenidos en diferentes estudios que han investigado si es verdad que la televisión perjudica el desarrollo de los niños y en qué aspectos lo perjudica.

Además, al final del artículo daremos una serie de pautas en las que se indica qué es recomendable para los niños en relación al mundo que les fascina de la televisión.

Ver la televisión no tiene que ser negativo siempre que su uso sea dosificado, y se utilice de manera apropiada, poniendo límites al uso que hacen los niños de ella. Hay que tener en cuenta que la televisión es un agente socializador y transmite valores. Por ello, es necesario y muy aconsejable que exista un control sobre lo que los niños ven.

La televisión es muchos hogares es utilizada como un pequeño respiro para muchos padres, y es habitual oír la frase: "Yo le pongo la tele y ya el niño está distraído toda la tarde". No controlar el tiempo de ver la televisión o el contenido que ve nuestro hijo es una conducta muy habitual pero muy poco recomendable. Un estudio publicado en Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, demostró que los niños entre 2 y 10 años de edad que pasaban más de dos horas al día frente a la televisión tenían mayor probabilidad de desarrollar problemas en el colegio y de adoptar un mayor número de hábitos nocivos para la salud mental y psícológica a partir de los 10 años, como por ejemplo: tener peores relaciones con los compañeros de clase, menos tiempo de dedicación a la actividad física llevando una vida más sedentaria, un 30% más de probabilidad de desarrollar obesidad y presión arterial alta .

Otro estudio llevado a cabo por Michel Desmurget, doctor en neurociencia, descibrió que exponerse durante un tiempo prologado a la pequeña pantalla hace que seamos más competitivos, ansiosos y agresivos. Además, esta investigación comprobó que un exceso de televisión durante la infancia está relacionada con el desarrollo del Trastorno de Déficit de Atención (TDA). También, durante la adolescencia un uso excesivo de la televisión puede provocar ansiedad y delincuencia, teniendo en cuenta que el 69% de los adolescentes comenzó a controlar su peso tras la exposición continua a los medios de comunicación. Por lo tanto, una exposición prolongada en el tiempo a diario está relacionada con los trastornos de alimentación en los adolescentes.

La infancia: la etapa esencial en el desarrollo del cerebro

La infancia que comprende desde el primer año hasta los seis años de vida es la etapa esencial para el desarrollo del cerebro. Es en este periodo de tiempo cuando se crean el mayor número de conexiones (llamadas sinapsis) entre las neuronas del cerebro.

El juego, la estimulación y experimentar con el mundo físico son los mejores instrumentos para crear conexiones sinápticas en el cerebro de un infante. Es decir, el mundo físico, no el virtual como es la televisión, permite que los niños desarrollen su intelecto, creando conexiones de una forma más rápida y fuerte.

Las recomendaciones de los pediatras y psicólogos infantiles

Ver la televisión es una conducta más, que si se realiza con la frecuencia debida y no durante un tiempo prolongado, su uso, puede ser positivo.

Varios los estudios científicos han demostrado los efectos negativos del uso de la televisión: comportamiento agresivo, ansiedad, rendimiento académico, percepción negativa de la propia imagen, etc. Por tanto, para que la pequeña pantalla no se convierta en un enemigo en el desarrollo de los niños, los Pediatras y los Psicólogos Infantiles proponen varios consejos para los padres:

  • Que no haya televisores en las habitaciones de los niños.
  • Sólo permitir el uso de televisión y otros medios audiovisuales entre una hora y una hora y media al día como máximo.
  • El contenido debe ser controlado por los padres, tanto si nos referimos a niños como a adolescentes.
  • Elegir programas de contenido informativo y educativo.
  • Los menores de dos años no deberían ver la televisión. En cambio, los padres deben animarles a practicar actividades que estimulen el desarrollo cerebral: conversar, jugar, leer, etc.
  • Ver la televisión con los niños y aprovechar los programas para iniciar debates acerca de los valores familiares, la violencia, el sexo, las drogas, etc.
  • Usar vídeos y DVD para grabar programas educativos.
  • Apoyar los programas educativos en la escuela acerca de los medios de comunicación.
  • Alentar a los a los niños a desarrollar otras actividades como la lectura, el deporte o los hobbies.

Conclusiones finales

El periodo más importante en la vida no es el de la universidad, sino el primero de todos; desde el nacimiento hasta los seis años de edad MARIA MONTESSORI.

Para concluir, animar a los padres y madres a no dejar que la infancia de sus hijos pase delante de un televisior, una consola de videojuegos o un ordenador porque además de ser insípida, no habrá disfrutado de lo más bonito (y trabajoso, en el mejor sentido) que le puede dar su hijo o hija que es su infancia.

Myriam Ponce Cintas, Psicóloga Infantil.

Escrito por

Gabinete de Psicología 2 Málaga

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