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La vuelta al cole: ¿Cómo sé si mi hijo tiene estrés post-vacacional?

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El síndrome post-vacacional no es sólo cosa de adultos. El estrés que conlleva la vuelta a la rutina después de unas largas vacaciones de verano también puede afectar a los niños.

18 SEP 2013 · Lectura: min.
 La mejor forma de detectar y combatir este trastorno es hablando con tus hijos. Foto de Espai Atenció Psicològica Balmes.

El síndrome post-vacacional no es sólo cosa de adultos. El estrés que conlleva la vuelta a la rutina después de unas largas vacaciones de verano también puede afectar a los niños.

Según José Antonio López, vicepresidente de la Asociación Española de Psiquiatría privada (ASEPP), los niños no están exentos de padecer este síndrome. “Los niños sufren los primeros días de colegio, manifestándolo a través de un sueño intranquilo o falta de apetito", afirma el vicepresidente de la ASEPP.

Debemos estar atentos a estos síntomas y no confundirlos con una simple rabieta o un capricho. El estrés infantil puede provocar dolor de cabeza, tristeza y llanto sin motivo aparente, irritabilidad o depresión. Los niños que cambian de escuela o pasan de primaria a secundaria son más propensos a padecer este trastorno, según la psicóloga y escritora Alicia Banderas. En casos extremos pueden llegar a sufrir episodios de ansiedad, en cuyo caso es recomendable acudir a un experto.

¿Cómo sé si mi hijo tiene estrés post-vacacional?

Es posible que los días previos al inicio del curso o durante las primeras semanas de clase tus hijos se sientan más sensibles a los cambios, irritables o deprimidos sin razón alguna. Algunos niños pueden experimentar también dolor de cabeza o estomacal e insomnio. La mejor forma de detectar y combatir este trastorno es hablando con tus hijos, de manera que puedan expresar lo que sienten. Muchas veces la falta de información y las dudas son las causantes del estrés en los niños, sobre todo cuando experimentan periodos de cambios y nuevos escenarios.

Consejos para una perfecta vuelta al cole

Para evitar el estrés por la vuelta al cole debemos tomar algunas medidas antes y durante el curso escolar. Es importante garantizar un ambiente familiar relajado y confortable, yestablecer unas rutinas diarias paulatinamente para adaptar poco a poco los horarios de nuestros hijos. Y, sobre todo, intentar no transmitir nuestras preocupaciones a los pequeños.

Unos días antes del inicio de clases:

  • Definir la hora de levantarse e irse a la cama, así como los horarios de las comidas y el baño.
  • Mantener una alimentación balanceada, rica en cereales, frutas y verduras.
  • Hacer actividades al aire libre y reducir las horas frente al ordenador, la televisión o la consola.
  • Repasar los deberes de verano y reforzar los temas más difíciles.
  • Preparar con suficiente antelación los materiales escolares: libros, libretas, mochila, zapatos, ropa o uniformes.

Durante el curso es importante también:

  • Cumplir con los horarios preestablecidos y evitar las prisas a la hora del desayuno.
  • Hacer actividades extraescolares como cursos de idiomas, música o deportes.
  • Destinar un momento del día para charlar en familia, comentar cómo han ido las clases y revisar los deberes.

Además, si tenéis tiempo y os interesa la meditación, podéis enseñar a vuestros hijos a hacer con vuestros hijos pequeños ejercicios de relajación cada noche. Meditar un poco cada día les ayudará a mejorar su atención y a reforzar su autoestima.

Podéis seguir el ejemplo del Ministerio de Educación de Holanda, que imparte clases de Mindfulness a los maestros que lo deseen. La técnica de la atención plena aplicada a los niños es un proyecto de la terapeuta holandesa Eline Snel. Se trata de ejercicios breves y sencillos que ayudan a los niños a relajarse y calmarse para conseguir dormir mejor y estar más concentrados y serenos durante el día. Snel explica en su libro Tranquilos y atentos como una rana (Editorial Kairós, 2013) estas sencillas técnicas que se pueden poner en práctica en familia.

También podéis hacer breves ejercicios de respiración y relajación muscular. Hacer inspiraciones profundas un par de veces antes de ir a la cama les ayuda a tranquilizarse y a conciliar mejor el sueño. Podéis complementar este ejercicio con contracciones de los brazos, piernas u hombros.

Si os gusta la lectura y la música podéis leer juntos un cuento mientras escucháis un CD de música clásica o instrumental.

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Escrito por

Karen Fernández Ruiz

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