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Las altas capacidades - más allá de un coeficiente intelectual

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Aunque la OMS establece que una persona superdotada es alguien con un coeficiente intelectual igual o superior a 130, las altas capacidades van mucho más allá de un simple número.

11 MAY 2017 · Lectura: min.
Las altas capacidades - más allá de un coeficiente intelectual

Cada vez más, nos llegan a consulta padres contándonos que sus hijos se aburren en clase, adolescentes con fracaso escolar o niños muy sensibles que se cuestionan todo lo que les rodea. El mundo de las altas capacidades, sin embargo, todavía es un gran desconocido en el entorno social y educativo y, por desgracia, a menudo no se atienden las necesidades de estas personas tal y como se debería.

Cabe explicar que hay diferentes tipos de inteligencia y cómo este concepto ha ido evolucionando a lo largo del tiempo. En el siglo XIX autores como J. McKeen Cattell, Binet o Galton se empezaron a interesar por las diferencias individuales y las habilidades mentales de las personas. Más adelante Piaget definía la inteligencia sólo desde la parte cognitiva; explicó que ésta se construía progresivamente siguiendo unas leyes, pasado por diferentes etapas, hasta llegar a la etapa adulta. Ya en el siglo XX Gardner concreta múltiples inteligencias, que clasifica en: inteligencia lingüística, inteligencia lógico-matemática, inteligencia espacial o visual, inteligencia musical, inteligencia corporal - cinestésica, inteligencia intrapersonal, inteligencia interpersonal e inteligencia naturalista. Actualmente a estas se han añadido otras como la inteligencia emocional, la inteligencia existencial, la inteligencia creativa o la inteligencia colaborativa. Queda claro, pues, que las altas capacidades suponen muchas otras aptitudes y matices. Y no todas las altas capacidades se pueden poner en un mismo saco, ya que puede que alguien tenga un talento muy marcado (talento simple), algunos de estos más desarrollados de lo que corresponde a la media (talento múltiple), que tenga la mayoría de estos talentos (superdotación) o que simplemente desarrolle antes algunas de las tareas que otros niños (precocidad), aunque en este último caso puede que acabe nivelando con el tiempo, aunque no es lo que suele pasar.

¿Cuáles son las señales?

Si sospechamos que nosotros o nuestros hijos pueden tener altas capacidades, seguramente será porque identifiquemos algunos de los siguientes rasgos:

- Bebés con algún rasgo que sobresalga de lo que le corresponde por edad, sea por un habla más clara, por girarse antes de los 6 meses o imitar el hecho de aplaudir antes de los 7 meses. - Niños intensos a nivel emocional. - Cuando ya tienen el habla bien adquirida, cuestionan lo que les dicen los adultos. - Tienen interés por temas existenciales o sociales. - Facilidad para memorizar cosas que les interesan. - Suelen ser creativos, sea en el dibujo, la música o a la hora de inventar historias. - Cuando algo les interesa, parece que desconecten de su entorno (esto a veces genera diagnósticos erróneos sobre falsos TDA).¿Qué hacer en caso de sospechas? Es BÁSICO hacer una buena evaluación; esto quiere decir que no basta con que un profesional explore sus capacidades intelectuales a través de un test de inteligencia, sino que hay que evaluar otros aspectos como la historia de vida, la creatividad, los rasgos de personalidad, etc. En caso de que sea un niño, una vez se haya hecho, será necesario que el profesional pueda dar pautas claras, tanto para casa como para la escuela, para ayudar a gestionarlo de la mejor forma posible.

Y después, ¿qué?

Hay que informarse bien sobre cuáles son las necesidades de la persona. En función de ello, en caso de tratarse de un niño, desde la escuela es necesario: - Plantearle le el aprendizaje como un reto. - Adaptar los programas en las asignaturas donde él tenga especial facilidad para que pueda trabajar con un ritmo más rápido o tenga opciones alternativas. - Facilitar el acceso a recursos adicionales de información en arte y ciencia. - Cuando sea posible, ponerlo en contacto con personas especializadas en la materia. - Proporcionarle estímulos para ser más creativo y asumir riesgos. - Motivarle para que investigue por su cuenta en los contenidos que se estén trabajando. - No darle más contenido de lo mismo, sino cambiar la manera de trabajarlos. Desde casa, podemos hacer algunas cosas, como: - Estimular el aprendizaje en el entorno familiar. - Fomentar unos hábitos de trabajo. - Darle elogios entusiastas, pero moderados y realistas. - Hay que reforzar de manera intermitente, no continuada. - Potenciar las recompensas intrínsecas. - Intentar que no dependan de la atención del adulto de manera constante. - No proponerle metas imposibles. - Darle apoyo a nivel emocional. - Aprender a gestionar rivalidades y envidias que puedan surgir con hermanos o familiares cercanos. - Mostrarle que le aceptamos y amamos, aunque él / ella se sienta diferente.

- Informar y pedir ayuda a profesionales que nos puedan orientar. Tener altas capacidades puede tener influencia en todos los ámbitos de la vida, por lo que hay detectarlo cuando antes para poder, así, ahorrarnos mucho sufrimiento.

Berta Conill Purgimon

Psicóloga y directora del Centre SOM

Escrito por

Centre SOM

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