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Las diferentes fases de la vida en pareja

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

La relación de pareja es dinámica y cambiante, tiene sus altibajos y, a veces, nos hace dudar. Amar no consiste en que no hayan dudas sino en saber que juntos podéis superar dificultades.

6 MAR 2015 · Lectura: min.
Las diferentes fases de la vida en pareja

La relación de pareja es dinámica y cambiante, tiene sus altibajos y, a veces, nos hace dudar. Amar no consiste en que no hayan dudas sino en saber que juntos podéis superar dificultades.

La historia de pareja y de amor empieza en la primera fase del enamoramiento. En esta etapa todo es emociones y pasión, y nos pasamos el día pensando en nuestra pareja. No hay problemas y todo se afronta con gran optimismo. La fase del enamoramiento es la idílica, ya que no hay problemas prácticos. Esto la hace perfecta, pero no es la realidad.

Tras esta fase viene la siguiente etapa de crecimiento a nivel de pareja. Si damos el paso hacia adelante, hay un compromiso más firme y nos adentramos dentro de la convivencia, un proceso de conocimiento, de ajustarse con la otra persona, de aprender, de pactar y de disfrutar. Un proceso dinámico y cambiante que puede generar dudas sobre la conveniencia de seguir o no juntos. Las parejas que cruzan esta etapa con éxito pueden saborear los años de oro de la pareja. La pareja puede tener tiempo para sí misma sin muchas responsabilidades lo que le da libertad y mucha capacidad para disfrutar.

Otra fase que supone una gran adaptación es la llegada de los hijos. Esta fase supone un gran estrés al inicio por todos los cambios en la casa, en la familia, y en el tiempo que la pareja se dedicaba. Tener hijos implica organizarse bien, colaborar mucho más y trabajar en equipo. El fruto es una relación muy rica y con grandes alegrías, numerosos aprendizajes y grandes retos.

El proceso de construir una relación implica una experiencia compartida entre dos personas que pasa por diferentes fases en la que el grado de motivación e interés varia y se ve afectado por el trabajo, los niños, los intereses personales, el tiempo que se puede compartir juntos,...

La realidad del día a día es que hay diferentes circunstancias que ponen a prueba a la pareja, como las responsabilidades, las prisas, las necesidades de cada uno... pero estos retos también dan la oportunidad para que la pareja pueda coordinarse y adaptarse, conociéndose mejor. En esta etapa es donde se produce mayor intensidad en las dudas sobre si vale la pena seguir adelante. De las soluciones que la pareja aporte y a la comunicación efectiva, dependerá en gran medida, la estabilidad y futuro de su relación.

Muchas personas tienen la falsa creencia de que vivir en pareja es sinónimo de vivir siempre enamorados. El sentimiento y la forma en cómo se vive en pareja se transforma con cada etapa de la pareja y de la persona. Pero eso no quiere decir que deje de existir ese amor, siempre que lo hayamos cuidado.

La madurez de una relación de pareja radica precisamente en aceptar que haya dudas y en resolverlas de forma conjunta. Esto requiere capacidad de adaptación y flexibilidad por parte de ambos. Esta fase de responsabilidad y de construcción conjunta ofrece una intimidad y un compromiso que pocas parejas tienen.

El amor es como una planta, necesita ser cuidada y regada cada día para poder crecer y estar bella. El amor necesita lo mismo, atención y cuidados diarios.

Escrito por

Centro Hilari-Baldó Psicología y Psicoterapia

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