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Los niños deben establecer su propio ritmo en el aprendizaje

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Clínica Garoz, desde su experiencia en psicoterapia infantil, recomienda no marcar un ritmo estricto a los niños y adolescentes en sus procesos de aprendizaje e independencia. Las prisas o las críticas pueden crear en los más pequeños trastornos de estrés y ansiedad.

29 JUL 2013 · Lectura: min.
Los niños deben aprender por sí mismos, sin prisas y sin límites estrictos. Foto de CEP Roda.

"Venga, venga. Vamos, vamos" podría ser la canción del verano si le añadimos música, pero siento deciros que es el reguetón que le cantamos a los niños durante todo el año.

Muchos padres y educadores utilizamos este soniquete para marcarle el ritmo a los niños y adolescentes. Cada vez que un niño intenta hacer algo nuevo por sí solo, en vez de dejarle su tiempo para aprender la nueva habilidad, le damos prisas o acabamos haciéndolo nosotros.

Lo vemos, por ejemplo, desde que son bebés y empiezan a comer purés. Es entonces cuando los padres los iniciamos con la cuchara y pretendemos que ya sepa que tiene que comer a la misma velocidad que nosotros nos comemos los garbanzos. No entendemos que se tenga que masticar un puré, hacer pompas, lanzarlo contra la pared o meter la mano en el plato.

Estas actitudes ayudan a que el niño coja confianza y el momento se convierta en un disfrute para él. Sin embargo, con el “venga venga, vamos vamos”, lo convertimos en un momento de tensión. Lo hemos transformado en una condena para ambos asociándolo con miedos, estrés, ansiedad, prisas, pensamientos recurrentes, etc.

Esto se repite, por ejemplo, cuando el niño crece y tiene que aprender a atarse los zapatos o a vestirse solo. No es raro encontrar a chicos con 15 años que todavía llevan zapatillas con velcro. Es importante fomentar y reforzar sus pequeños logros para ganar autonomía y que lo hagan solos, lo que mejoraría su autoestima y ganarían seguridad para explorar el mundo que les rodea.

En otros momentos, si están durmiendo o jugando solos, a menos que tengan deberes que hacer, no tenemos la necesidad de medirles el tiempo ni de darles prisas, porque estamos encantados de tener nuestro tiempo libre. El hombre es contradictorio por naturaleza y, entre esas incongruencias, podemos encontrar a aquellos niños a quienes se les suenan la nariz porque “no sabe hacerlo solos” y tiene las manos ocupadas con la DS o el móvil.

Respiremos hondo, trabajemos nuestra paciencia y démosles a nuestros hijos el tiempo suficiente para que aprendan a gestionarse y así conseguirán su independencia y, en consecuencia, nosotros tendremos más tiempo libre a largo plazo.

Escrito por

Clínica Garoz

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