Los traumas emocionales nos acompañan hasta la edad adulta

Las experiencias negativas que sufren los niños condicionarán su vida adulta.

27 ABR 2018 · Lectura: min.
Los traumas emocionales nos acompañan hasta la edad adulta

Los niños necesitan protección. No solo desde el punto de vista físico, sino también emocional. Porque las heridas que sufran durante la niñez o la adolescencia los acompañarán hasta la edad adulta.

Algunas de ellas son muy graves. La mayoría esconde un problema detrás, por lo que necesita ser tratada para que cuando estos niños sean mayores puedan llevar una vida sana y plena. Es sumamente difícil vaciar esa mochila que vamos llenando conforme crecemos, pero es posible conseguir que aquello que contiene no nos limite la vida.

¿Cuáles son los traumas emocionales que pueden marcar nuestra infancia y dejar huella?

Trauma debido al abandono, la humillación o el rechazo

No nos referimos al temor que experimentan muchos niños cuando van al cole y sus padres los dejan allí, sino al trauma que genera el hecho de que uno o los dos progenitores no se hagan cargo del menor, ya sea porque se queda solo, ya sea porque no siente el apego, cariño o comprensión de sus padres, ya sea porque alguno de ellos lo ha abandonado. También se da el caso de aquellos otros padres que, sin abandonar al pequeño, le recuerdan todos los días que no lo quieren (porque ellos no querían ser padres) y lo rechazan, lo critican y lo humillan.

La humillación puede proceder no solo del entorno familiar. Ser objeto de burla y violencia en otros ámbitos, como el escolar, también condiciona la vida adulta, ya que incide en la autoestima y la seguridad de la persona.

Esa herida es muy complicada de tratar porque el niño crece con el convencimiento de que está solo por su culpa, de que no lo quieren por su culpa. Y ello, este rechazo, esta sensación de abandono, condiciona su vida cuando es mayor, ya que, además de baja autoestima, tendrá problemas de confianza, tendencia a la depresión y dependencia emocional. Por eso suelen ser personas solas y que tienden al aislamiento.

Violencia familiar

Los menores que son testigos de malos tratos en el seno de la familia crecen con muchos problemas, más aún si han visto cómo uno de los progenitores maltrata al otro de manera continuada. Su visión de la familia y de la relación de pareja suele ser distorsionada, y este problema condicionará su vida cuando sea mayor, pues crecerá con el convencimiento de que esa situación es normal y la aplicarán a su vida.

Si la violencia la ejercen contra el menor, la situación es bastante compleja, pues además del sentimiento de culpa, incomprensión y abandono, el pequeño crecerá sin saber cómo gestionar la ira, la tristeza, el miedo o la frustración. Son, además, adultos inseguros y muy dependientes.

Está claro que las experiencias nos marcan como personas, sobre todo las negativas, que inciden en nuestra estabilidad mental y configuran cómo seremos cuando seamos mayores, cómo nos relacionaremos con los demás y cómo haremos frente a los problemas que la vida nos ponga en el camino. Por eso es importante que se traten estas heridas desde edad infantil, para que estos niños puedan crecer y vivir como personas emocionalmente sanas y libres.

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2 Comentarios
  • Stela Elena Toma

    Mi hija mayor después del divorcio decidió ir a vivir con su padre, no se exactamente el motivo, pero la distanció que hay entre nosotras es abismal,no se de que manera acercarme la sin renunciar a mis principios...teniendo en cuenta que ella no quiere de ninguna manera estar conmigo

  • Stephanie Ramírez

    es tan triste para mí venir a enterarme que el maltrato en la infancia influye mucho cuando crecemos, yo hace años pasé por eso con mi madre y ahora que tengo 19 años soy una persona demasiado insegura, tímida, no tengo valor para casi nada ando con el pensamiento de que si lo que hago está bien o mal o si el problema soy yo

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